Y tú, ¿qué le has pedido a los Reyes? 4 ideas para encarrilar el año, desde el minuto cero

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Por José Martínez Varea, El Alkimista CEO de Alkimia Proyectos

A estas alturas, estaremos con la resaca de otras Navidades “diferentes”, pandémicas. Para los de Papá Noel, este ya habrá dejado sus regalos, y puede que los de los Reyes Magos estén en camino, o despachados.

Puede que ya tengas tu lista de propósitos o metas para este recién estrenado 2022. Aquello que te planteas conseguir en lo personal y en lo laboral, o con tu negocio.

 Las listas de propósitos tienen un gran paralelismo con la ilusión de cuando éramos peques y escribíamos una carta a Sus Majestades (o al Sr. Noel, depende de la costumbre y la casa), pidiendo nuestros deseos, esperando que se cumplieran ya que habíamos sido buenos durante todo el año (o eso jurábamos).

Y es que ambos se basan en “esperanza”, en “buenas intenciones”, en “deseos”… y no en acciones concretas, medibles, pasos a seguir, métodos, etc. para la consecución de  objetivos claros y definidos.

Tener un “deseo” o una “meta general” es útil para tener dirección, pero sin autoconocimiento (o conocimiento de cómo operamos y de en qué punto estamos en el presente), sin una fotografía exacta de lo que consideraremos “el éxito de la misión”, y sin un mapa que nos lleve allí desde donde estamos, con pasos definidos y medibles, vertemos toda la responsabilidad en la esperanza o, aún peor, en la suerte.

De sobra sabemos que ni la esperanza, ni confiar en la suerte son buenas estrategias de negocio (y de hecho, tampoco las recomiendo para navegar por la vida). ¿Te imaginas andar por la calle con los ojos vendados, esperando no tropezar, o chocarte con una señal u otras personas? ¿Cruzar la carretera en la esperanza de que no venga ningún coche?

Pues no es tan diferente de iniciar el año en tu negocio esperando tener suerte y que los clientes pasen por la puerta, o que algo suceda y todos necesiten tu producto o servicio. O hacerlo esperando que la materia prima baje de precio, lo que te permita automáticamente ampliar tu beneficio. O cualquier otra esperanza que te acerque a esa meta deseada.

¿Qué podemos hacer en cambio?

Hacer un autoanálisis profundo: ¿Marqué objetivos definidos para 2021? ¿los he conseguido? ¿Por qué? ¿Cuál es la situación actual (mis cuentas están saneadas o no, necesito personal o no, cómo me afecta la situación actual, etc.)?…¿con qué activos cuento?

Briconsejo: Si has respondido que NO a la primera pregunta, analiza la situación actual y piensa cómo sería esta de haberlo hecho.

Decidir y definir objetivos: no sueños, no aspiraciones, no metas (si las tenemos, estos objetivos deben acercarnos a ellas). De lo que estamos haciendo, renunciar a aquello que nos aleja o no nos impulsa a conseguir estos objetivos (y por tanto estas metas), y centrarnos y reforzar aquello que sí nos conduce a estos.

Esto puede tener el aspecto de: dejar de publicar (y cerrar perfil) en ciertas redes sociales o medios, para redoblar la publicación en otros, cambiar de proveedores, invertir en i+D, delegar o subcontratar partes del negocio en las que nos somos expertos (dejándolo en manos expertas, asegurando mayor calidad y mejor impacto, en menor tiempo, a cambio de un poco de nuestro dinero), entre otras.

Incorporar otras acciones que actualmente no estemos realizando, y que necesitemos para la consecución de los objetivos. Esto puede ser desde comenzar a prospectar, o publicar en redes, pasando por hacer un exhaustivo control financiero de las cuentas de explotación del negocio, hasta subcontratar formación para empleados o crear un departamento solvente de RRHH, por ejemplo.

Aunque parezca obvio…documentar y poner por escrito un plan paso a paso; tenerlo visible nos ayudará a no despistarnos en el fragor de la batalla del día a día. Lo utilizaremos como mapa, siendo nuestra motivación (la meta general de la que hablaba unas líneas más arriba) la brújula que indique la dirección a seguir.

Pensar en cómo será tu vida y qué vendrá después, cuando hayas alcanzado el objetivo marcado. Tal vez te puedas plantear expandir el negocio, o delegar y trabajar menos, o seleccionar qué proyectos te interesan, o con qué clientes, de todos los potenciales que se ajusten a tu cliente objetivo particular.

Se trata en definitiva de enfocar, de llevar a tierra esas aspiraciones, de crear o poner en marcha sistemas que nos permitan alcanzarlas en el largo plazo. Las metas siempre son  grandiosas, elevadas y abstractas, impalpables. Desear con fuerza no es tan efectivo como identificar y desencriptar qué pasos dar para llegar a conseguirlas, aunque erremos en los pasos y tengamos que probar una manera diferente.

Igual que de poco sirve decir: “este año dejo de fumar” si no organizas tu vida entorno a que fumar sea cada vez más difícil o incómodo para ti, y decides que en lugar de fumar un paquete a la semana, durante el primer mes fumarás medio a la semana, durante el segundo un cuarto, durante el tercero un solo cigarrillo a la semana, y al cuarto mes no le encontrarás ya sentido a fumar (y notarás mejoras sustanciales en tu calidad de vida)…de nada sirve decir “este año saco/aumento beneficios”, si no defines cuánto es ese beneficio o aumento, en cuánto tiempo lo vas a hacer y cómo – qué acciones específicas- pondrás en marcha para lograrlo. Es más, mentalmente puede afectarte la frustración de no “haber conseguido la meta”…sin darte siquiera cuenta que no has hecho lo necesario para en camino hacia ella.

En resumen: ¿vas a escribir carta a los Reyes, lista de propósitos…o coges brújula, mochila y mapa?