Vuelta a la rutina: pasos a seguir

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Por Mª Ángeles Sánchez psicóloga infantil de Crecer Gabinete de Psicología Infanti

Casi sin darnos cuenta las vacaciones de verano se han terminado y tenemos que dejar atrás ese período de merecido descanso en el que hemos disfrutado de la playa, de los monumentos más bonitos de las capitales, o simplemente hemos descansado de la rutina diaria y ahora, cuando todavía estamos intentando comprender porque han pasado tan rápido, toca volver a la rutina.

Volver se hace duro, pero piensa que si lo es para ti imagina cuán difícil es para los más pequeños de la casa. Para la mayoría de ell@s el verano significa que las rutinas y obligaciones que tienen que acatar el resto del año de repente desaparecen y si bien a esto es fácil de acostumbrarse volver a las primeras a todos y todas se nos hace muy cuesta arriba.

Sin embargo, no todo está perdido y hay algunas recomendaciones que podemos seguir para que la vuelta a la rutina sea más llevadera.

Primero, establecer un periodo de adaptación

Está claro que no podemos recuperar nuestros horarios de la noche a la mañana. Y menos los niños que han disfrutado de un periodo más flexible, dedicado a realizar actividades de ocio y diversión que han modificado sus hábitos.

Por eso, debemos dar pequeños pasos hasta recuperar los ritmos previos a las vacaciones de manera que, a poder ser dos semanas antes de la llegada del horario escolar, hayamos vuelto a los horarios de antes. Si antes no existían estos aprovecha y ahora es el momento de crearlos o mejorar los anteriores.

Una incorporación progresiva

Los cambios han de ser introducidos poco a poco y aunque parezca difícil se familiarizarán tarde o temprano con los mismos si bien esto pueda durar días o incluso semanas.

Además, esta vuelta a la rutina debemos llevarla a cabo de forma progresiva. Por ejemplo, si antes l@sniñ@s se levantaban a las diez de la mañana, y nuestro objetivo es que se levanten a las siete, debemos ir día por día, levantándole cada vez más pronto, no de golpe. Un día a las nueve, otro a las ocho y media, otro a las ocho… y así hasta llegar a la hora deseada.

Reajustando los horarios

-La hora de dormir. En teoría, es el primer horario que debemos cambiar. Si hay que madrugar a la mañana siguiente lo ideal es irse pronto a la cama para poder descansar lo necesario para poder rendir bien al día siguiente y procurar mantener la misma hora cada día. Como ya sabréis también es importante crear un ritual o recuperar el que ya teníamos: ponerse el pijama, cepillarse los dientes, leer un cuento y a descansar.

-La hora de despertarse. A tod@s nos cuesta madrugar y si no hemos dormido las horas suficientes más. Para que sea un poco más fácil los primeros días podéis levantaros antes, con tiempo suficiente para que puedan espabilarse poco a poco y no empezar la mañana con enfados y discusiones.

-La hora de la comida. Tiene que ver tanto con lo que comemos cómo con el lugar dónde lo hacemos. Excepto en el caso de tener un hijo o hija muy sensible a estos cambios no tenemos que preocuparnos.

Por último, es importante que tod@s tengamos una actitud positiva y que le hagamos entender a los más pequeños que la vuelta a la rutina también tiene cosas buenas como volver a ver a l@samig@s del colegio. También es aconsejable que si asisten a actividades extraescolares también de haga de manera progresiva su incorporación a las mismas.