¿Vas a darle a tu negocio lo que necesita?

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Por José Martínez Varea, El Alkimista CEO de Alkimia Proyectos

Los negocios son mucho más que “máquinas” o “herramientas” para hacer dinero o consolidar un estilo de vida. Son auténticos seres vivos con necesidades y cualidades específicas.

Esta es una de las grandes verdades que la gente ignora, y que hacen que el trabajo del Terapeuta de Negocios sea apasionante y, virtualmente, infinito.

No sólo tienen un ciclo de vida con un nacimiento, crecimiento, maduración, diversificación (o reproducción) y, a no ser que se gestione correctamente la marca, una decadencia y desaparición. Además tienen necesidades que hay que contemplar y cubrir, igual que los seres humanos.

Puede que conozcas la Jerarquía de las Necesidades establecida por Abraham Maslow (psicólogo estadounidense) en 1943, en la que se expone que el ser humano tiene 5 niveles diferentes de necesidades vitales, y que una vez cubierto un nivel, se evoluciona a cubrir el siguiente.

Por si no la conoces, te propongo un juego. Se trata de una reflexión rápida sobre los siguientes 5 aspectos:

1- Piensa qué es lo MÍNIMO absoluto que necesitas para vivir.

2- Ahora, piensa que es lo que, sin ser lo mínimo indispensable, no puedes pasar sin ello (podrías vivir, pero no “funcionar” ni desarrollarte como persona, más allá del crecimiento físico).

3- Piensa ahora en aquellas cosas que te conectan con otros humanos, que te definen como humano y parte de un grupo particular.

4- Ahora, piensa en aquello que, además de permitirte funcionar y definirte como humano, te define como individuo, con respecto a otros seres humanos. Lo que te hace diferente entre otras personas.

5- Finalmente, piensa por un momento en qué es lo que quieres llegar a ser/hacer en la vida, cómo quieres que te recuerden.

Si no vienes de otro planeta, tus respuestas pueden ser algo parecido a esto:

1- Comida, agua, sueño, aire, un techo donde cobijarme, ropa para evitar el frío…

2- Trabajo, recursos, seguridad, salud…

3- Relaciones personales, familia, amigos, conexión, intimidad…

4- Autoestima, respeto, estatus, libertad…

5- Llegar a ser un empresario de prestigio, crear un negocio que se convierta en historia en mi ciudad, ganar premios, alcanzar un patrimonio de varios millones de euros, fundar escuelas para niños desfavorecidos, crear un producto que mejore la vida de millones de personas…

En definitiva, lo primero son las necesidades que aseguran la supervivencia biológica básica, después las que permiten el desarrollo personal, a continuación lo que nos sitúa en un grupo social, después lo que nos hace diferentes, especiales y únicos, y finalmente, la expresión del desarrollo de nuestro potencial, o aspiraciones.

¿Y cómo enlaza esto con nuestros negocios?

Como hemos visto, uno de los motivos fundamentales de iniciar un negocio es proveer de recursos para cubrir necesidades, tanto básicas (comida, vestimenta, techo) como más complejas, como alcanzar riqueza, fama, estatus, reconocimiento…o crear un impacto en la sociedad, o un legado.

Se trata pues de una relación de simbiosis: el negocio requiere de nuestras capacidades (tiempo, energía, valores y visión), para poder cubrir para nosotros estas necesidades comentadas.

Están tan entrelazados a la naturaleza humana, que son un reflejo de su creador/a (al menos en los primeros años de vida). 

Esto implica, que también tienen su pirámide de necesidades, las cuales debemos ocuparnos de conocer y cubrir.

En ella ves lo siguiente:

En primer y segundo nivel, tienes que tener bajo control la entrada y salida de dinero: pagar alquiler, suministros, nóminas, tu salario, mercancías… y saber con exactitud cuánto ganas en tus ventas. En resumen, la diferencia entre tus costes y tus ingresos. 

Sobre estos dos niveles, tienes la línea que marca la Rentabilidad. Como bien sabes, el negocio comienza a ser rentable cuando todos los costes están cubiertos, y las ventas generan una entrada superior de dinero, que puedes utilizar para invertir en el negocio o como ahorro para futuras necesidades.

Sobre esta línea, el tercer nivel se compondría de las relaciones con tus proveedores, con tus clientes y con el público. Qué define tu negocio en el mercado general. Esta es la parte fundamental del posicionamiento.

El cuarto nivel, qué es lo que define tu negocio con respecto a otros negocios similares, o a tu “competencia”. Esta es la parte que marca tu elemento diferenciador, lo que te hace especial.

En el quinto y último nivel, tienes cuál es la misión/visión del negocio, qué impacto en la sociedad o qué huella está destinado a dejar en el mundo. Conforme más te acercas a la cúspide de la pirámide, los ingresos que genera el negocio son mayores, y también lo es el beneficio emocional para el empresario.

Cabe destacar que no se trata de un proceso a lo largo del tiempo. En el momento actual tu negocio puede encontrarse en cualquiera de los 5 niveles (incluso oscilar entre dos niveles diferentes). No importa si llevas 2 meses o 20 años en marcha.

Siendo que, conforme subes el nivel más beneficios generas, cuanto antes empieces a trabajar para cubrir las necesidades de la parte alta, antes empezarás a cosechar los resultados, y antes tu negocio empezará a reportarte beneficios que se reflejarán en cubrir tus necesidades personales.

Además, en una era como la nuestra, donde las personas compran de negocios con marcas más cercanas, amables, responsables y, al fin y al cabo, humanas, imbuir a tu negocio de una misión, de valores elevados, de una personalidad propia, te va a ayudar a comunicar lo que aportas, a atraer y a conectar con tus clientes.

Y esta es la base para sustentar todo el sistema.