¿Vales o cuestas?

Es mejor valor que precio porque si destacas por precio, en el momento que lo subas, el cliente se irá porque no ha establecido vínculo emocional

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Por Regli Gómez, Marketing y Estrategia Empresarial www.viviramimanera.com
Por Regli Gómez, Marketing y Estrategia Empresarial www.viviramimanera.com

Las cosas están difíciles. Claro, lo  sé. Y estás impaciente por vender, también lo sé. Sin embargo la evolución de un negocio no es tan rápida como quieres. Todo tiene un proceso y tienes que asumir los peajes.

Y, antes de comenzar a vender tienes que preguntarte ¿Cómo quiero que me quieran? ¿Por mi precio o por mi valor? Y es que son cosas diferentes: El precio es algo puramente objetivo.

Tanto vales, tanto pagan. Fin de la relación empresa-cliente. En el valor se suman otras características que sólo puedes adquirir si trabajas la marca, si cuidas los detalles
y si tu producto, servicio o tú como marca personal sois atractivos y deseables además de representar una serie de valores con los que se sientan identificados tus clientes potenciales con los que se establece una relación más allá de lo puramente comercial. Y esto resumiendo mucho.

En definitiva, si logras valor venderás mejor pero necesitarás tiempo. Sin embargo, en un entorno competitivo y cambiante como el que “sufrimos”, soy consciente de que el presente aprieta más que el futuro y hay que salir del paso.

Pero claro ¿Te merece la pena diferenciarte por el precio a la larga? La respuesta es dolorosa pero cierta: no. Así que si tienes la idea de que tu negocio esté vivo a largo
plazo, preocúpate por sembrar, regar, cuidar y recoger. Si no es así, te enfrentas a estos riesgos: -Márgenes cortos que te obligan a trabajar con volumen. Si vendes barato para poder competir con otras tiendas probablemente estés sacrificando margen de beneficio.
Si renuncias a esto necesitarás más volumen de venta para poder vivir de tu negocio sin embargo, no es fácil que esto suceda.

-Te buscarán para aprovechar la oportunidad, pero no volverán. Es cierto que una buena oferta o promoción atrae a mucha gente para dar con ella pero también lo es que te buscarán por el precio y que, si es así, probablemente no volverán, a no ser que trabajes muy mucho la fidelización y los pequeños detalles cosa que, con tan poco margen de
beneficio es complicado.

-Sacrificarás mucho para que salgan los números, como las condiciones laborales de tus empleados. Esto que digo es muy importante y es que, si vendes mucho mueves mucha mercancía, necesitas orden y tiempo para ello, más limpieza, reposiciones, prisas y esfuerzos. Para eso necesitas un equipo muy cohesionado y, si sienten que sus condiciones laborales no son justas no van a sumar en la empresa. Así que a la larga te sentirás frustrad@ porque, al principio intentarás justificarte a ti mism@ pensando que unas condiciones limitadas es la única opción que tienes si quieres mantener el negocio pero no es así. Hazlo bien, date valor a ti y a tu negocio y con tiempo y dedicación de la buena y no de la “mucha” todo fluirá.

-Nadie se fijará en tu esencia como empresa, sólo buscarán cosas baratas. Y es que, si te centras en precio nadie valorará el valor (valga la redundancia) de elegir proveedores con cariño, de cuidar los detalles, de preocuparte por el cliente, de montar un escaparate coqueto tanto si es físico como online o de mimar el packaging para que el cliente se sienta único cuando reciba el pedido.

Leyendo esto la conclusión está clara: es mejor valor que precio porque si destacas por precio, en el momento en el que lo subas, el cliente se irá porque no se ha establecido vínculo emocional más allá de lo que le ha costado el producto o servicio. Trabajar valor
es más costoso a nivel económico y de tiempo pero te asegura fans, que no tiene nada que ver con tener clientes ¿Qué no sabes diferenciar entre una cosa y otra? Pues pincha aquí, sube el volumen y motívate.