Trabajar menos y producir más. ¿Estamos preparados para la jornada laboral de 4 días?

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Por Fco. Javier Gutiérrez, Director LMI Spain Desarrollando personas, líderes y organizaciones a su máximo potencial

Mucho se habla de la jornada laboral de 4 días e incluso hay comunidades que han iniciado un programa piloto para su implantación. Sin entrar mucho en detalle de cómo se implementaría y en sus condicionamientos, desde el punto de vista del trabajador eso de trabajar un día menos, sin duda, es cuando menos atractivo, siempre que no se pierda poder adquisitivo (sin que te toquen el bolsillo) y desde el punto de vista del empresario, para no tocar el sueldo del trabajador, sería indispensable que el empleado produjera lo mismo en 32h que en 40h.

Identificar y utilizar actividades de máxima rentabilidad

El conocido Principio de Pareto del “80/20” es aplicable a la utilización del tiempo y la productividad personal. Aproximadamente el 80% de los resultados que obtienes, provienen del 20% de las tareas que realizas. El otro 80% de tus tareas producen solamente el 20% de los resultados obtenidos. Entonces, tiene sentido identificar las actividades más productivas en tu planificación diaria y dedicar más tiempo a estas actividades de máxima rentabilidad – actividades que desempeñas que te acercan al logro de tus metas. Las actividades de máxima rentabilidad son específicas para cada individuo, por lo que resulta difícil dar ejemplos. En otras palabras, debido a que diferentes personas en diversas empresas, organizaciones, o situaciones tienen distintas metas, sus actividades de máxima rentabilidad serán diferentes. Simplifica, delega o elimina otras actividades y rutinas de baja rentabilidad que te absorben demasiado tiempo. Este enfoque de sentido común te libera para el trabajo productivo en asuntos de alta prioridad.

Para beneficiarte del Principio de Pareto, puede ser necesario cambiar algunos patrones de comportamiento. Y el cambio puede percibirse como un riesgo. Pero recuerda, a menudo el éxito se construye a partir de una serie de acontecimientos, todos los cuales implican un cierto grado de riesgo. El que nunca arriesga no logra nada. Quien vive según el principio de que “Más vale estar seguro que lamentarse”, probablemente esté inseguro y lamentándose, siendo superado por el progreso y arrepintiéndose de las oportunidades perdidas.

Sin embargo, el riesgo deberá ser evaluado y planificado cuidadosamente. Con el uso deliberado del Principio de Pareto, puede merecer la pena el riesgo de eliminar actividades. Previendo el riesgo incluso puede incentivar entusiasmo y motivación para vencer y triunfar.

La mejora de la productividad personal ofrece unos beneficios inmensos. Llevas a cabo más cosas en menos tiempo. Aumentar la productividad personal significa un mayor control sobre tu vida y todo lo que te interesa. Significa un mayor nivel de vida; significa menos horas laborales y más tiempo para dedicarlo a la búsqueda de otras metas que merecen la pena y son importantes para ti. Mejorar la productividad personal produce orgullo, proporciona un profundo sentido del logro y realza la imagen y el respeto por uno mismo.

Todo esto que sobre el papel se entiende a la perfección, para nada es fácil aplicarlo en nuestro día a día, porque requiere un cambio de actitudes y de hábitos para los que en la mayoría de las ocasiones necesitamos de ayuda para hacerlo. Requiere sentarse delante de uno mismo y de sus tareas e identificar cuáles son esas actividades que son más rentables y más resultados aportan a nuestro puesto de trabajo y a nuestra empresa. Solo de esta manera podremos implantar en nuestras organizaciones la jornada laboral de cuatro días.

¿Estamos preparados para el gran cambio?