Tipos de trabajadores en las empresas

0
2475
Tipos de trabajadores en una empresa

El Cuadrante de Scott, la mejor tipología para analizar a los trabajadores

Son muchos autores quienes se han aventurado a hacer diferentes tipologías de los trabajadores que se pueden encontrar en una empresa. Si bien, se sabe que el mejor tesoro que puede tener una empresa, son ellos, los trabajadores que la conforman. El conocer cómo son los empleados ante sus tareas diarias y sobre todo su actitud ante ellas, podrán hacer que la vida de la empresa sea exitosa y duradera. Decir también que el papel de los directivos ante ellos es fundamental.
En cuanto a las tipologías que se pueden encontrar, está la que los cataloga de la siguiente manera: el tóxico, el derrotista, el perfeccionista, el pelota, el social…También hay otra tipología, se puede decir, más actual, por los términos que emplea. Los Millenians: estos trabajadores son vistos como los mejores conocedores de los medios tecnológicos y sociales, tienen habilidades que ninguna otra generación ha tenido, como la adopción temprana de tecnologías y el fácil dominio de idiomas. También se encuentran a los Trabajadores Móviles que son los que trabajan desde cualquier lugar y con diferentes tipos de dispositivos. Los emprendedores son los que  proporcionan un valor sorprendente o inesperado a sus empresas ya que atraen nuevas oportunidades de negocio. Hay otro grupo que son los Analistas de Datos, se trata de profesionales claves ya que gestionan cifras, estadísticas y datos esenciales para cualquier tipo de proyecto o tarea. Y, por último, dentro de esta tipología están los Veteranos, que son los que llevan mucho tiempo en la empresa y entienden que el trabajo es trabajo y no necesariamente un lugar para dedicarse a desarrollar sus intereses y gustos personales.

Los trabajadores del cuadrante de Scott

Pero sin lugar a duda, la tipología que mejor puede ayudar a un empresario a detectar a qué tipos de trabajadores quiere o tiene en su empresa es la que se conoce como el Cuadrante de Scott. En esta clasificación se puede encontrar a cuatro tipos de trabajadores: el Apóstol, el Rehén, el Mercenario y el Terrorista.
El trabajador Apóstol considera a la empresa como parte de su vida y siempre está dispuesto a sumar ideas y esfuerzos por el bien común

El trabajador Apóstol es aquel o aquella que está comprometido con su empresa, su puesto de trabajo o profesión. Le gusta, le encanta lo que hace y donde lo hace, así que siempre está dispuesto a sumar ideas y esfuerzo para el bien común. Se reconoce porque se ofrece voluntario para mil y una tareas y también por su enérgico apoyo a las propuestas de todos sus compañeros. Habla mucho y bien de su trabajo, el cual, y como parece lógico, representa uno de los aspectos más importantes de su vida.

El trabajador Rehén es una persona comprometida con su empresa y con su puesto de trabajo pero que no se encuentra a gusto con el rol que cumple dentro de la estructura de trabajo. Esto puede ser por diversas circunstancias: cumplir con cargos por “imperativo legal”, trabajar con compañeros más conflictivos, realizar funciones fuera de sus intereses o de su especialidad… Se trata, no obstante, de buenos profesionales que creen en el proyecto de la empresa, aunque poco a poco se van alejando de él por no sentirse a gusto y no poder desarrollar en él sus capacidades.
El trabajador Mercenario es el que desarrolla su profesión en una empresa como podría hacerlo en cualquier otra. Le gusta su trabajo pero que, por diversas razones, no siente la empresa como suya ni se siente parte de un proyecto colectivo.
Y,  por último, el trabajador Terrorista es el fenotipo más peligros y más porque difícilmente hay vuelta atrás. Es fácil de detectar: ni le gusta la empresa ni le gusta su trabajo y tampoco se esfuerza mucho en disimularlo. Así pues, vive instalado en la queja perpetua y su participación en el trabajo colectivo brilla por su ausencia. El terrorista es peligroso porque ni come ni deja comer. Es un ser tóxico que no duda en enfrentarse a quien sea y donde sea.
Tras ver estos perfiles, se puede sacar en claro que toda empresa debe de buscar el trabajador Apóstol o el Mercenario para momentos puntuales o incluso para posteriormente convertirlo en trabajador apóstol. Si se detecta algún trabajador rehén, cuando antes era apóstol, se tendría que plantear el rescatarlo y que se vuelva a sentir valorado por sus directivos, antes de que se pueda llegar a convertir en lo que se puede denominar el “cáncer” de la empresa, el trabajador terrorista. Lo que sí cuando un gerente detecte a un trabajador terrorista, debe de sopesar el mantenerlo o no, ya que puede ser el causante de que parte del negocio no funcione como estaba previsto, además de hacer mala publicidad de este.