Tiempos de planificación fiscal

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Por Alberto Muñoz Cantos. Experto Tributario y Mercantil en MC&A ASESORES www.mcaasesores.com

Se acaba el verano. Las empresas y empresari@s han recargado pilas para combatir la última fase del año, la cual denomino: “Planifica, planifica y después, PLANIFICA”.

La llegada del mes de septiembre es el mejor momento para realizar un repaso de todo lo acontecido durante el año respecto a nuestro negocio, más si cabe teniendo en cuenta la situación económica en la que nos encontramos provocada por la COVID-19.

La planificación es un concepto muy genérico pues engloba un sinfín de actuaciones encaminadas a:

-Determinar en qué situación se encuentra mi negocio.

-¿Esa situación se corresponde con mi objetivo empresarial o al menos con mi      previsión?

-Propuestas de valor para alcanzar mi objetivo empresarial.

Una de las etapas de toda planificación empresarial es la relativa al ámbito fiscal, ya que cada vez resulta más importante el estudio de las normativas aplicables debido al continuo cambio de estas. Aunque vamos a abordar distintos contenidos dentro de nuestra tarea de planificación, desarrollaremos aún más el aspecto fiscal.

La planificación fiscal es una manera eficaz de controlar aspectos imprescindibles en tu empresa: tesorería, financiación ajena, beneficios a distribuir, aumento de plantilla…etc.

Hablemos de los impuestos indirectos como el IVA que gravan operaciones momentáneas. En estos casos, la situación de liquidez de una empresa o de un autónom@ se antoja imprescindible, pues pueden surgir planteamientos como: traspasos de ingresos a ejercicios posteriores; adelanto de gastos estimados y provisionados e incluso eliminaciones de repartos anuales de dividendos (sobre todo en la situación en la que nos encontramos).

A continuación, vamos a recoger algunas pautas dentro de esta fase “Planifica, planifica y después, PLANIFICA”.

Objetivo empresarial

En todo negocio antes de finalizar cada ejercicio resulta necesario determinar el objetivo principal para el ejercicio siguiente, aquí podemos hablar de aumento de un porcentaje de las ventas, reducción de costes fijos, externalización de mercados…etc.

Comparativa de ejercicios

Una tarea necesaria es comparar los resultados de ejercicios sucesivos, en nuestra situación actual, lo más acertado sería comparar el ejercicio 2021 con el 2018 y 2019, ya que debido a la pandemia el ejercicio 2020 no otorga una referencia útil.

¿Qué comparamos?

Podemos hacer hincapié en el margen de ventas, es decir, el porcentaje que suponen nuestros gastos respecto a aquéllas, tomando en consideración los gastos desde un ámbito conceptual e individual, realizando nuestra comparación de tipología de gasto a tipología de gasto.

¿En qué afecta a nuestra fiscalidad?

Por ejemplo, el estudio de la tipología de nuestros gastos, nos obliga a tomar en consideración la deducibilidad de los mismos, siempre teniendo en cuenta nuestro carácter de empresario individual o si realizamos nuestra actividad a través de una persona jurídica. La deducibilidad de los gastos es una cuestión de continuo conflicto y cambio, pues las normativas aplicables hacen referencia normalmente a un concepto genérico de cada gasto a pesar de la continua casuística que se genera en cada operación comercial, de manera que la Agencia Tributaria modifica su interpretación de esta deducibilidad “en cuanto puede”. Mas si cabe, el carácter deducible de un gasto con respecto a una persona jurídica no tiene por qué tener el mismo tratamiento para un empresario persona física.

Siendo los meses de septiembre y octubre, meses en los cuales se invierten grandes cantidades económicas con fines publicitarios y de comercialización, ha resultado una gran noticia para las empresas la confirmación reciente por parte del Tribunal Supremo de que los gastos asumidos por relaciones públicas con clientes y proveedores, los promocionales y los regalos a clientes o a los empleados de la empresa son deducibles en el Impuesto sobre Sociedades. 

En términos de empresario individual, hay determinadas cuestiones en las que centrarse:

-Bonificaciones fiscales aplicables. Recordemos que los Presupuestos Generales del Estado para 2021 han bajado el límite de aportación a planes de pensiones a 2.000 euros, un hachazo al principal medio de planificación fiscal hasta 2020. También se ha creado un nuevo tramo en la escala general del impuesto aplicable a las grandes rentas (a partir de 300.000 euros).

-Un aspecto muy importante es tener en cuenta las bonificaciones fiscales que venimos aplicando pues normalmente contienen requisitos a cumplir en años sucesivos, incluso cuando algunas puedan haberse eliminado en la normativa aplicable (deducción por vivienda habitual, exención de la ganancia patrimonial por transmisión de vivienda habitual…etc.).

-Adelantar alguna compra de inmovilizado prevista para ejercicios posteriores. Aquí pueden resultar aplicables determinadas bonificaciones fiscales en cuanto a la amortización de estos elementos.

Facturación estimada para finalizar el ejercicio

Como diría cualquier empresario: ¡mi trabajo es vender, vender y vender!

La tesorería de una empresa es como las cuerdas de una guitarra, la calidad y prestación de estas influye considerablemente en la ejecución del sonido (negocio).

A través de este estudio podemos realizar una especie de ingeniería financiera impositiva. Facturación estimada-planificación impositiva-tesorería.

No todos los empresarios ni todas las empresas llevan a cabo una tarea de planificación en todos los ámbitos de su negocio, tampoco en términos fiscales, circunstancia que se antoja cada vez más necesaria pues la crisis sanitaria y económica que ha sucumbido al mundo ha permitido sobre todo mantener a flote a aquellos negocios con una planificación fiscal y económica ordenada y con una mentalidad con vistas al largo plazo.