¿Te consideras una persona exitosa?

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Handsome business man crossing the finish line
Por Fco. Javier Gutiérrez, Director LMI Spain 
Desarrollando personas, líderes y organizaciones a su máximo potencial

Quizás estando este artículo en una revista de empresas, alguien podría pensar si el título no encajaría mejor si preguntara por “empresario o empresaria de éxito”. 

Bajo mi punto de vista, para ser buen empresario primero hay que ser buena persona. El éxito profesional o empresarial debería estar en equilibrio con tener éxito en la vida personal. Iría incluso un poco más allá y diría que para conseguir ser una persona equilibrada y estar cerca de ser una “Persona Total”, deberíamos tener éxito en cada una de las 6 áreas de la vida. Este sería el segundo escalón para convertirnos en el “Líder Total”.

Dependiendo de a quién le preguntemos y en el área de la vida a la que nos refiramos, el éxito es una cosa u otra. Si le preguntamos a un niño qué sería para él tener éxito en la vida, nos contestará en base a sus sueños o anhelos; ser médico, futbolista, cantante de rock, astronauta. Si le preguntamos a un empresario o emprendedor nos dirá que tener éxito es tener una empresa rentable, que genere riqueza y le aporte libertad financiera, convertir su pyme en una multinacional, etc.

Si nos fijamos bien, todas esas posibles respuestas están relacionadas con el final de un largo camino. De hecho, la RAE define “éxito” como “Resultado feliz de un negocio, actuación, etc.” o como “Fin o terminación de un negocio o asunto”. Pero, y ¿qué hacemos mientras llega ese deseado y a veces lejano éxito?

El plantearnos objetivos a muy largo plazo, en sí, no es motivador. El definirnos objetivos demasiado ambiciosos o lejanos puede llegar incluso a generarnos frustración. El éxito no debería ser el final del camino, el éxito debe ser el camino.

Que tal si hacemos una redefinición de lo que significa esa deseada palabra y tomamos como buena la definición de Paul J. Meyer: “El éxito es la realización progresiva de metas predeterminadas valiosas y personales”. O lo que es lo mismo, cuando nos proponemos conseguir algo y lo conseguimos, ya estamos disfrutando del éxito. El conseguir alcanzar nuestras metas nos genera motivación. Por lo que si frecuentemente, nos definimos metas a alcanzar, tanto en el ámbito profesional como en el personal, estaremos desarrollando automotivación. 

Cuando probamos el éxito y lo disfrutamos, tenemos la confianza y la motivación necesaria para fijarnos metas un poco más grandes y ambiciosas.

Consejos para ser una persona exitosa cada semana 

Identifica dos metas profesionales y dos metas personales a conseguir en los próximos 7 días. Desarróllalas e identifica las acciones a ejecutar para conseguirlas. Las metas en sí deben ser retadoras y los beneficios de alcanzarlas nos deben motivar lo suficiente como para dedicar tiempo en conseguirlas. Escoge algo que llevas tiempo queriendo hacer y no has hecho. Celebra cada éxito conseguido con cada meta alcanzada.