STARLINK, el internet satelital

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Por Fernando Molina, CEO de NUBEADO – Expertos en tecnologías web.

Antes de tratar el tema sobre el que versa el artículo que traemos a este número de la revista, resulta imperativo presentar al personaje que da origen a esta tecnología, que no es otro Elon Musk; fundador de la compañía de exploración espacial SpaceX, y de vehículos autónomos Tesla, que se encuentra construyendo una constelación de satélites para crear STARLINK, un esfuerzo ambicioso cuya construcción costará 10.000 millones de dólares o más,  y que la compañía estima que podría generar hasta 30.000 millones dólares al año.

Pero ¿qué es Starlink?

Actualmente existen el mundo, multitud de lugares en el que el acceso a internet de alta velocidad, resulta poco más que una utopía, debido bien al feble desarrollo económico de ese país, o la imposibilidad de desarrollar una infraestructura técnica en una localización concreta.

Para democratizar mundialmente este acceso a un internet de calidad nace Starlink, un proyecto diseñado para ofrecer internet satelital y conectar así los lugares más recónditos mediante banda ancha. Conexión de alta velocidad desde cualquier punto del planeta, gracias a una red de satélites sin precedentes.

Según las primeras pruebas realizadas en varios estados de los EEEUU, se ha conseguido alcanzar velocidades de descarga de hasta 200 Mbps, y velocidades de subida de hasta 47 Mbps, y todo ello con latencias dignas de una conexión por fibra óptica: 15 milisegundos (15ms).

¿Y cómo funciona esta tecnología?

Para que todo esto sea posible, la compañía SpaceX comenzó este proyecto en mayo de 2019, con el lanzamiento de sus primeros satélites a la órbita terrestre, y desde entonces ha continuado desplegándolos, hasta llegar a una cifra superior a las 1000 unidades en la actualidad; número que seguirá creciendo hasta alcanzar los 12.000 que la compañía tiene previstos.

Estos satélites, orbitan a una latitud cercana a los 550 kilómetros; casi la mitad que otros satélites. Su diseño es compacto y cuentan con un peso que ronda los 250kg, disponen de 4 antenas que le proveen una alta capacidad de rendimiento y les permite redirigirse con celeridad.  Además, cuentan con rastreador de estrellas, que les permite colocarse en el lugar exacto para garantizar el mejor funcionamiento posible del servicio de banda ancha, y con un sensor que detecta basura espacial, para evitar que colisionen con ellos.

Otra singularidad de estos satélites es que se desorbitan autónomamente al final de su vida útil, y se desintegran en la atmósfera terrestre en un periodo que oscila entre 1 y 5 años, gracias a que están compuestos por paneles solares y sistemas de propulsión iónicos alimentados por criptón.

¿Cuál es su precio por uso?

A finales del mes de 2020, el proyecto Starlink arrancó sus servicios de forma pública, a través de una beta a la que sólo ciertos privilegiados usuarios de Estados Unidos y Canadá tuvieron acceso. Esta beta, tiene un alta inicial de unos 499 dólares e incluye el ‘kit Starlink’; una antena parabólica que se orienta automáticamente al sistema satelital, y un router que permite la conexión a esta red. Asimismo, el servicio tiene un coste de suscripción mensual de 99 euros.

En estos momentos, la compañía se encuentra inmersa en una expansión internacional de esta prueba, ofreciéndolo ya a países como Reino Unido, y todo apunta que en breve se ofertará en España, Australia, Argentina, Brasil, Francia, Chile, Colombia, Alemania, Irlanda, Italia, México, Países Bajos, Sudáfrica…

De hecho, la compañía ya ha registrado su filial española; Starlink Spain S.L., en la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) como proveedor de Internet para ofrecer su servicio de Internet a un reducido número de beta testers en España.

Nos encontramos por tanto, ante una nueva tecnología que permitirá conectarse a internet desde cualquier lugar del planeta, a precios y velocidades más que razonables para encontrarse en una fase inicial, y que en los próximos años, competirá sin lugar a dudas, con los actuales proveedores de servicios de internet tradicionales.