Separaciones, divorcios y niñ@s

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Por Mª Ángeles Sánchez psicóloga infantil de Crecer Gabinete de Psicología Infanti

La ruptura de la pareja es, en la mayoría de los casos, un proceso complicado y doloroso, especialmente para los hij@s al ser la parte más vulnerable de la familia.  Cuando una pareja rompe su relación, dejan de ser pareja, pero siguen siendo una familia, aunque con unas características diferentes a las que tenían antes de la separación. Así, son los progenitores los responsables de evitar las posibles consecuencias negativas afrontando el proceso sin olvidar en ningún momento que el bien máximo a preservar son los hij@s. De hecho, en algunas situaciones en que la tensión familiar y la intensidad del conflicto son insoportables, los hij@s viven la separación casi con alivio, aunque sea de manera inconsciente. 

Las tres reglas de oro a tener en cuenta son:

Los hi@s no se divorcian, la separación es una decisión de los adultos. Por tanto, es responsabilidad del padre y de la madre organizar las relaciones familiares, siempre priorizando el interés de los hij@as.

No descalificar al otro delante de los hij@s.

L@s herman@s tienen derecho a vivir y crecer juntos.

Cómo informar a los hij@s de la separación

Es recomendable que se hable con los hij@s acerca de la separación, al menos una o dos semanas antes de que se produzca, para darles tiempo a adaptarse e ir disminuyendo el golpe que ello supone, así como suavizar el sentimiento de abandono que pueda producir. 

Los hij@s deben estar al corriente de lo que se decide y que ambos progenitores les informen conjuntamente para que no crean que uno de ellos es el culpable, reconociendo si es preciso, que lamentan no poder vivir juntos. Conviene decirles que es una decisión muy pensada y meditada para que todos salgan beneficiados y, sobre todo, que es una decisión firme y que no va a haber reconciliación. 

Las razones de la ruptura deben ser expuestas en términos entendibles para que no culpen a uno de sus progenitores o a sí mism@, es importante que se vaya más allá de la simple explicación de “ya no nos queremos”, aunque procurando no entrar en detalles que puedan dañar la imagen del otro. Y sobre todo hay que dejarles muy claro que ellos han sido muy importantes en la vida de sus progenitores y que su nacimiento es lo mejor que les ha ocurrido.

También hay que animarles a que pregunten y manifiesten sus pensamientos y sus sentimientos, ayudarles a expresar su malestar y no negar que pueden tener emociones negativas como rabia, miedo o ira. No escatimar en explicaciones acerca de la decisión que van a tomar, ya que es de una gran trascendencia en sus vidas.

Es comprensible que muchos progenitores se sientan incapaces de hablar de la separación con sus hij@s a causa del propio dolor y de la preocupación que les embarga. Pero cuando se pregunta a l@s niñ@s sobre lo que podría haberles ayudado en tal situación, casi siempre contestan que habrían precisado de más información, explicación y seguridad de la que realmente recibieron.

Factores que facilitan la adaptación

  • Evitar las discusiones en presencia de los hij@s ya que lo que más les ayuda en la adaptación a la nueva situación es la ausencia de conflictos entre dos personas a las que quiere.  
  • Informarles sobre lo que está ocurriendo. Necesitan entender lo que está sucediendo y seguridad sobre la continuidad del amor y del cuidado para con ellos.
  • No hablar mal de la expareja porque esa persona es su padre o su madre. Esto incluye a otros familiares como abuelos, tios, etc… 
  • Mantener la comunicación, sobre todo en cuestiones que afectan a los hij@s, para responder de una manera adecuada a sus necesidades.  
  • Los niñ@s deben mantener sus lazos y relaciones con ambos progenitores y con otras personas importantes en sus vidas, a menos que exista riesgos o daños reales al niñ@.  
  • Mantener hasta donde sea posible la rutina diaria, tanto en la escuela como en casa y asegurarles que sus necesidades van a estar cubiertas.  
  • Evitar las conductas sobreprotectoras o demasiado permisivas, consintiendo comportamientos que no habrían sido tolerados antes de la separación. 
  • El tiempo que permanezcan con sus hij@s, los adultos deben dedicarse a disfrutar de su compañía. Deben escucharles, pero no utilizarles como correo ni como espía para intentar saber lo que hace o no hace su expareja.
  • Los hermanos deben estar juntos el mayor tiempo posible. Los padres y madres no deben intentar ganarse a uno de sus hij@s ya que el favoritismo introduce una nota de discordancia en el grupo familiar que les va a hacer sufrir. Así, los hermanos estando unidos pueden apoyarse mutuamente y superar la situación con mayor éxito.