¡Qué pronto se olvida todo!

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Cuando empezó todo el asunto del Covid-19 y nos obligaron a quedarnos en casa, escribí que todo esto que nos estaba pasando nos iba dar una lección a todos y que cuando esto remitiese, la gente habría cambiado y se había vuelto más solidaria. Más que nada vine a decir eso, por la unión que se vivía en esos días, donde de manera espontánea surgieron los aplausos a una hora, donde empresas arrimaron el hombro ofreciendo de manera desinteresada sus servicios a favor de la causa, donaciones por parte de las grandes empresas y así un largo etcétera.

Pero incrédula de mí, no con todo lo nombrado, sino con la gente de a pie. Me arde la sangre de ver qué pronto se ha olvidado todo y, aunque no toda, en gran parte sí, no tienen respeto y leerlo bien respeto, no miedo, por la situación por la que aún estamos pasando. 

Claro que hay que saber convivir con el coronavirus, porque recuerden que sigue con nosotros. Que hay que convivir con respeto hacia las normas. Que si dicen que se mantenga la distancia social, se haga, que si hay que ponerse mascarilla si esta distancia social de un metro y medio no se puede llevar a cabo, te la pongas, que si hay que lavarse las manos a cada instante, que lo hagas. No sé si la gente se ha enterado que con los únicos que no hay que mantener la distancia social son con las personas que convives en tu domicilio, que el resto, aun siendo familiares hay que mantener esa distancia. 

Cuando veo en redes sociales, esos encuentros entre familiares y amigos, que me parece correcto, pero que se saltan estas obligaciones, siento rabia. Será porque a mí, sí me ha dolido estar separada de mis padres, de mi abuela, de mi hermana, de mis tíos, de mis amigos o será que convivo con un chiquitín que pertenece al grupo de riesgo y me parece injusto que la gente se salte a la torera todo. 

El otro día, después de más de cuatro meses recibí la visita de una de mis tías junto a mi prima. El reencuentro lo hicimos con mascarilla y cuando estuvimos sentados al aire libre y manteniendo la distancia, fue cuando nos quitamos la mascarilla. Y es que prefiero mil veces eso, a tener que volver a las videollamadas. 

Vamos a adaptarnos, vamos a cuidarnos, porque si cuidas de ti, siendo egoísta, estás cuidando de los demás. Evita aglomeraciones, cumple las normas si vas por ejemplo a la playa o algún evento. Vive, pero piensa en todo lo que nos hemos dejado en el camino: puestos de trabajo, pérdida económica, pero sobre todo pérdida de muchos seres queridos.