¿Qué es una negligencia médica y cómo se puede reclamar?

Cuando la negligencia se haya cometido en un centro privado, el procedimiento a seguir es la interposición de una demanda por responsabilidad civil

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Por Mª Encarnación Ortega Escudero, abogada socia de RuaCals Abogados.
Por Mª Encarnación Ortega Escudero, abogada socia de RuaCals Abogados.

Una negligencia médica o mala práctica, es la que se produce cuando un médico actúa sin cumplir con las normas que rigen su profesión, bien no cumpliendo con las normas técnicas médicas y/o con los parámetros de conducta establecidos, están ocasionadas por una omisión en la actuación del profesional sanitario que producen un daño, por no haber realizado un acto que el deber funcional exige, provocando lesiones o incluso la muerte del paciente. Las negligencias médicas más habituales son:

Impericia. El escaso conocimiento o habilidad del médico para interpretar los síntomas y signos del paciente, realizar un diagnóstico o escasa formación para realizar alguna intervención diagnóstica o terapéutica.

Imprudencia. Es la confianza excesiva del médico en la intrascendencia de la enfermedad o estado del paciente y en la nimiedad de la intervención a realizar actuando con temeridad al obviar la posibilidad de que ocurran complicaciones importantes y no estar preparado
para prevenirlas o paliarla caso de presentarse.

Mala prescripción de medicamentos. Cuando un paciente presenta una enfermedad y se le prescribe algo que no está indicado para ésta o directamente contraindicado por la situación clínica del paciente o por estar sometido simultáneamente a otro tratamiento que lo hace incompatible, porque sea alérgico a la misma, porque no se le de en la dosis adecuada o por la vía indicada, pudiendo cualquiera de estos errores, tener consecuencias fatales.

Omisión de información al paciente. No Informar adecuadamente sobre el procedimiento, los riesgos ni las alternativas de una intervención, que pueda tener secuelas o sea de alto riesgo antes de ella. El paciente siempre debe conocer y aceptar todo el riesgo que corre para poder decidir.

Errores en intervenciones quirúrgicas. Muchas veces en las intervenciones quirúrgicas se producen errores, bien por circunstancias ajenas al médico, o bien por un puro error humano, como pueden ser daños en nervios u otros órganos interno u olvido de material quirúrgico en el paciente. Error en el diagnóstico. Cuando el profesional médico, o quien se encargue del cuadro clínico del paciente no actúa con la diligencia debida en lo que al protocolo médico de asistencia se refiere, alterando severamente o infringiendo la lex artis.

No proveer los medios técnicos y/o humanos para el tratamiento de los pacientes. Por ejemplo cuando se produce una situación de emergencia médica y la ambulancia tarda o
no llega.

Falta de consentimiento. El artículo 8 de la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia
de información y documentación clínica dice que “el consentimiento será verbal por regla general”, pero que “se prestará por escrito en los casos siguientes: intervención quirúrgica,
procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasores y, en general, aplicación de procedimientos que suponen riesgos o inconvenientes de notoria y previsible repercusión negativa sobre la salud del paciente”.

Errores en cirugía estética. Mediante esta cirugía se busca reconstruir deformidades y corregir deficiencias funcionales mediante la transformación del cuerpo humano. Es el profesional el que tiene que fijar los límites e informar con anticipación del resultado para evitar expectativas inalcanzables o resultados que empeoren el estado del que se partía.

Infecciones hospitalarias. Una infección hospitalaria o nosocomial es un proceso contraído en un centro sanitario. El paciente que la padece no presentaba síntomas ni signos
de la enfermedad en el momento de su ingreso ni estaba en periodo de incubación y la adquiere en su estancia en el hospital.

Transmisión post transfusional. Se produce cuando al paciente se le hace una transfusión de sangre y a través de la misma se le contagia una infección bacteriana o parasitaria.

Lesiones perinatales. Son las lesiones que puede sufrir el neonato en el proceso del parto, tales como no utilizar debidamente la ventosa obstétrica o los fórceps, o no practicar
una cesárea cuando ésta sea necesaria.

Generar un daño desproporcionado en relación a la complejidad de la intervención. La primera premisa médica es no dañar.

Retraso en el diagnóstico. Pudiendo ser fatal en enfermedades como meningitis o cáncer entre otras. A la hora de reclamar, hay que distinguir si la negligencia se cometió por
la sanidad pública, en un hospital público, un ambulatorio, un centro de salud, etc. Si es así, el paciente tiene de plazo 1 año para reclamar desde el fallecimiento, el momento
en que se produjo la negligencia o partir de que las secuelas que la negligencia le hayan producido se estabilicen.

Lo más habitual es iniciar un procedimiento de reclamación por responsabilidad patrimonial, donde es la propia administración donde se ha producido el acto médico,
quien evalúa si este servicio se ha prestado correctamente o no.

Si en 6 meses no se obtiene una respuesta de la Administración se podrá interponer un recurso Contencioso Administrativo ante los Tribunales.

Si el servicio de salud pública tiene una aseguradora, también se puede iniciar el procedimiento judicial, directamente contra ella.

Cuando la negligencia se haya cometido en un centro privado, el procedimiento a seguir es la interposición de una demanda por responsabilidad civil, y el paciente afectado tendrá hasta 15 años para reclamar.

En ambos casos, sanidad pública o privada existe la posibilidad de acudir a la jurisdicción penal, aunque no es lo más habitual.