¿Qué es el Blockchain, el Bitcoin y cómo funcionan las criptomonedas?

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El auge del Bitcoin
Por Rafael Ceballos, Operatiions Manager de EICBI, Escuela Internacional de Criptomonedas Blockchain e Inversiones

En los últimos meses la mayoría de vosotros seguramente habréis escuchado alguna de estas palabras: Bitcoin, Blockchain o criptomonedas. Todo el mundo habla sobre este nuevo sistema económico y, por ello, vamos a explicar en que consiste.

Para situarnos en este nuevo sistema hemos de conocer antes como ha evolucionado el dinero a lo largo de los años. El dinero es un medio de cambio y una medida de valor en el pago de bienes y/o servicios. Su valor va independientemente del material con el que se fabrique la moneda, es un símbolo arbitrario para facilitar el intercambio. Tras esta aclaración pasamos al nacimiento del Bitcoin. Las bases ideológicas de las criptomonedas se establecen con el manifiesto criptoanarquista en 1992 de Timothy C. May el cual vaticina el futuro del uso de las nuevas tecnologías en las interacciones personales y económicas, gracias a los códigos encriptados, y la negativa del Estado a su uso citando preocupaciones de seguridad nacional. Ante esta filosofía era de esperar que surgiera otra solución que sustituyese a los pilares arcaicos con los que contábamos.

 

El inicio del Bitcoin

El nacimiento oficial del Bitcoin (criptomoneda virtual o dinero virtual criptado) se sitúa en agosto de 2008, cuando se registró el dominio bitcoin.org en Japón. En noviembre de ese mismo año se publicó en Cryptography Mailing List el protocolo de Bitcoin en un artículo del científico Satoshi Nakamoto. En enero de 2009, la red P2P de Bitcoin comienza a funcionar.
Se plantean algunos problemas para el comercio en Internet ya que en el mundo físico, las monedas son muy difíciles de duplicar pero en el mundo digital no. Debido a esto se ha de contar con un tercero de confianza que se encargue de verificar que el dinero empleado existe: los bancos. Bitcoin utiliza para realizar esto el sistema Peer to Peer (P2P, “de igual a igual”) que conforma la red de nodos de minería por la cual pasan todas las transacciones para su verificación conformando lo que se llama el Hash raíz.

La siguiente dificultad es ¿cómo se ponen de acuerdo todos para determinar cuál de estos Hash raíz es el correcto?, es decir, de todas las posibles combinaciones de transacciones, ¿cuál es la correcta? Para esto Bitcoin utiliza lo que se denomina una Prueba de Trabajo en la que exige que el nodo minero determine: El Hash raíz el cual lo elige el minero a partir de las transacciones que le llegan. El Hash previo o código que representa el histórico de las transacciones que se han considerado correctas hasta el momento. El Nonce, un código que debe buscarse con la capacidad de computación del ordenador minero y que complementa los datos del Hash Raíz y el Hash previo. Los 3 juntos compondrán un bloque que será el algoritmo Bitcoin.

Este bloque que se genera y que ya está verificado como correcto, a su vez, servirá para verificar posteriores transacciones por lo que al minero que obtiene un bloque verificado y válido además de servirle para realizar sus transacciones de manera fiable se le otorgan un número de Bitcoins por su contribución. El Bitcoin es anónimo porque las transacciones, como hemos visto, han de ser públicas mientras que en el sistema fiduciario las partes son públicas porque las transacciones son privadas. Todas estas transacciones son guardadas en un libro de cuentas que se almacena permanentemente llamado Blockchain. Esto hace que Bitcoin sea justo, seguro y muy difícil de defraudar.

Blockchain

El precio de un bitcoin lo determinan los usuarios del mismo es decir, todo el que quiera participar en su proceso de compra-venta. Esto ocurre también en otros sectores como por ejemplo el de Forex, Materias Primas o Bonos.

La innovación tecnológica permite que las criptomonedas puedan ser una solución para la economía global. Las criptomonedas son monedas digitales que no gestiona ninguna persona o institución, sin autoridad reguladora y que operan a través de una plataforma de comunicación descentralizada peer-to-peer. Mediante una clase de micropagos, hace posible remitir transacciones online protegiendo la privacidad de las partes como ningún otro método anterior, obligando a repensar como los contratos deben ser mantenidos. Las criptomonedas se convierten en una moneda global y rápida con la que realizar transacciones veloces y en las que se reducen los tiempos de confirmación por lo que facilita enormemente la integración financiera, suprime los riesgos de impagos y elimina a los intermediarios. La criptomoneda implica riesgos como es la dependencia del minado, una vez los incentivos del minado desaparecen no existe garantía de que la moneda en cuestión vaya a seguir teniendo valor cuando se registre digitalmente. Si una moneda se mina más rápido de lo que debería sufrirá un enorme riesgo de devaluación. Esto ha sucedido con algunas de las que han creado desarrolladores desconocidos y han acabado muriendo. Bitcoin y Ethereum han sido de las excepciones que han logrado conseguir el éxito.

Para que una criptomoneda consiga seguir adelante debe ser capaz de surfear la ola de éxito inicial y tomar ventaja de ella a través de su red. Cuantas más personas usen la moneda, más valiosa se volverá y cuanto más valiosa se vuelva más aumentará la recompensa del minado y más mineros se unirán en un ejercicio de competencia. El siguiente reto es superar el aumento de los costes de minado ya que la producción de la moneda será más cara debido a que los mineros son más adversos al riesgo y preferirán tener más posibilidades de éxito.

En definitiva, la criptomoneda ha llegado para quedarse y evolucionará a lo largo del tiempo; si la Bitcoin pierde popularidad, será reemplazada por otra con mejores funciones.