¿Por qué mi hij@ es tan testarud@?

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Por Mª Ángeles Sánchez psicóloga infantil de Crecer Gabinete de Psicología Infanti

Si eres madre o padre esta es una de las preguntas que seguramente has oído, compartido o te has hecho alguna vez. 

Si tu hij@ es terc@ o caprichos@ ya sabrás que se caracteriza por llevarte siempre o casi siempre la contraria y por negarse a todo lo que le pidas. De igual manera no acepta órdenes, ni sugerencias, peticiones, ni consejos y es reaci@ a la obediencia y al cumplimiento de algunas reglas. 

Seguro que te suenan situaciones como que se enfade y la monte porque no quiere recoger los juguetes, o por qué no quiere comer lo que le pones, aunque otras veces sí lo haga, o porque de repente ya no quiere jugar a lo que le proponen.  Es como si de repente se le cruzaran los cables y se pusiera en modo “no a todo”. 

Esta actitud es normal en algunas edades y especialmente intensa entre los 2 y los 5 años  ya que en esta edad tu hij@ ha descubierto su ‘yo’ y con él su propia voluntad. El problema es cuando la terquedad persiste más allá de estas edades ya que entonces tendríamos que plantearnos que quizás nos hemos equivocado en la educación de nuestr@ hi@ y esto ha hecho que lo que era una etapa pasajera se ha convertido en algo estable y nuestr@ hij@ se ha convertido en un niñ@ terc@.   

Y es que no hay que olvidar que la obediencia y la disciplina, como cualquier otro valor, también forma parte de la educación y que es un aprendizaje más a tener en cuenta. Piensa que si tu hij@ no aprende a tener límites, desde la más temprana edad, cuando crezca no aceptará ningún tipo de límite y se convertirá en terc@ y obstinad@. O peor aún si no le has marcado nunca límites cuando quieras ponerle límites sentirá que estás siendo injust@ con él o ella o estará confundid@. 

Un ejemplo de esto último se da cuando tu hij@ es pequeñ@ y agrede o insulta a otra persona y no le das importancia o lo justificas o te hace gracia porque la palabra es más grande que él o ella. Cuando y sigue haciendo lo mismo, lo que antes no te importaba o te ‘divertía’ ahora te preocupa y tu hij@ se pregunta: ‘¿por qué esto mismo antes les hacía gracia y ahora me castigan?’.   

Por eso es importante empezar cuanto antes a intentar cambiar la conducta terca de tu hij@. Para ello aquí te dejo 7 claves que te ayudarán:  

1- Los límites son una llamada ‘al orden’ por lo que unos límites claros, aplicados con comprensión y paciencia, son necesarios para encontrar el equilibrio entre tú y tu hij@.

2- No permitas ni aceptes la terquedad de tu hij@. Recuerda, si lo permites pasará de ser algo transitorio a instalarse para siempre en su conducta.

3- Diferencia la terquedad del enfado. Tu hijo, como cualquier persona, tiene derecho a enfadarse o a no estar ‘de acuerdo’, pero eso no le da derecho a maltratar a los demás, a las cosas o a él o ella misma. Respeta su enfado pero no su actitud tozuda y obstinada.

4- Da ejemplo, si quieres que tu hij@ no sea terc@ no actúes tú de la misma forma con él o ella o con otras personas.

5- No uses la fuerza o el castigo físico para combatir la terquedad. 

6- Inculca en tu hij@ y edúcale en valores como el respeto, la paciencia, la bondad, la tolerancia, etc.

7- Dosifica y adapta tu grado de exigencia en función de la edad y de las características de tu hij@. De esta manera, evitarás que tu hij@ se niegue porque cree que no es capaz de hacer lo que le pides.   

En resumen, la terquedad es normal entre los 2 y los 5 años pero es nuestra labor como madres o como padres enseñar a nuestros hij@s a manejarla y a saber diferenciar cuándo se debe ser terc@ y cuándo no.