Planificación o estrategia

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Por José Martínez Varea, El Alkimista CEO de Alkimia Proyectos

Aunque muchas veces se utilizan indistintamente para referirse a “aquello que hay que pensar y tener claro antes de iniciar una actividad, empresa o negocio”, estas dos palabras, Estrategia y Planificación, son conceptos totalmente diferentes en forma y esencia.

Conviene, especialmente en las etapas previas a la creación de un negocio o emprendimiento (o bien en el re-enfoque del mismo, en caso de que se descubra que este va camino al fracaso y se pretenda enderezar la nave), conocer la definición de cada uno de estos dos conceptos y sus pormenores, para poder aplicarlos correctamente, a su debido momento, evitando comenzar así la casa por el tejado o emprender acciones sin ton ni son (con el consecuente despilfarro de tiempo, energía y capital).

Por un lado, ESTRATEGIA es un concepto muy abstracto y complejo de definir, tal y como sucede con todos los procesos mentales y emocionales.

En el viaje de búsqueda de su definición, tanto en libros reputados como en foros especializados online, podemos encontrar desde lo vago e inconcreto (por ejemplo: es saber qué hacer para lograr una meta), hasta lo concreto pero desatinado e insuficiente (por ejemplo:  es un plan inteligente para conseguir un objetivo), pasando por lo “hippy”, casual y desenfadado (por ejemplo: “es saber qué NO hacer” o “es un viaje a una posición de ventaja”).

Tras mucha investigación, la definición más completa y adecuada que he encontrado hasta la fecha es:

“Estrategia es un enfoque conciso de alto nivel que aplica tus recursos y fortalezas, cubriendo tus carencias o debilidades para alcanzar un objetivo de manera sorprendente”. ¿Por qué es la definición más completa y adecuada?

-Es un enfoque (una visión, una forma de observar y comprender).

-Conciso (puede expresarse de forma clara con pocas palabras).

-De alto nivel (se trata de dirección, de concepto fundamental, en oposición a parte táctica o ejecución).

-Aplica tus recursos y fortalezas (identifica y aprovecha al máximo todo lo que ya existe y que es aplicable a la consecución del objetivo).

-Cubriendo tus carencias y debilidades (identifica, busca y pone solución a todo aquello que falte para la consecución del objetivo).

-Alcanza un objetivo (el objetivo fijado debe ser un objetivo específico, medible, alcanzable, relevante y estar acotado en un marco temporal)

-De manera sorprendente (sorprendente, creativa, y habitualmente inesperada, astuta)

Requiere por tanto de un ejercicio mental de autoconocimiento e introspección, de autoanálisis, que ofrece una visión completa del estado actual del negocio, del estado deseado u objetivo a cumplir, para poder saltar la “brecha” entre ambas situaciones.

Por otro lado, PLANIFICACIÓN es la acción y efecto de crear un plan, o listado ordenado de pasos a seguir, eminentemente tácticos o de ejecución, orientados a la consecución total o parcial de un objetivo.

Por tanto, mientras la estrategia se refiere a la parte conceptual, a la visión, al análisis, a la dirección general de CÓMO vamos a alcanzar los objetivos, la planificación se refiere a la priorización de tareas que hay que realizar para alcanzar los objetivos.

De aquí se deduce que, si bien son 2 eventos necesarios previa la puesta en marcha de un proyecto, se trata de partes diferenciadas, ya que podríamos definir la planificación como la concreción o plasmación por escrito de toda acción y tarea necesaria para conseguir un objetivo, orientada o dirigida por la estrategia.