¿Otra burbuja?

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Por Antonio Manuel Álvarez, Director Gerente de Grupo Vivit
Por Antonio Manuel Álvarez, Director Gerente de Grupo Vivit

En el sector inmobiliario hemos tenido un aumento de transacciones de propiedades. Estos últimos meses han recordado a los años buenos de la burbuja inmobiliaria. Este aumento ha venido provocado por este maldito virus, por lo que ha dado qué pensar, para así actuar en nuestras formas de vida. Sobre todo, ha fomentado darle valor a la vivienda, ya que donde más «tranquilos´´ se está, es en tu propio hogar y aún más, si tienen espacios libres como terrazas o zonas ajardinadas.

Hay una gran diferencia entre los años pasados y los venideros. Ésta radica en que hoy en día, hay un control más exhaustivo del endeudamiento del prestatario, ni un sobre endeudamiento de la propiedad. Por este motivo, los bancos están siendo más estricto en facilitar préstamos.

Actualmente, se necesita de unos requisitos mínimos para hipotecar una propiedad, como es la financiación máxima de entre el 90% y 80% de la escrituración. Esto tiene validez, siempre que este importe prestado, se encuentre por debajo o igual al 80% del valor de tasación, por lo que obliga a los compradores, a tener disponible en aportación económica un mínimo el 20% de la compra del inmueble más el 10%, aproximadamente, de los gastos de la transacción (notaria, registro, ITP, etc.).

En definitiva, se necesita un total del 30% de aportación. Esta cantidad limita mucho al comprador que necesita hipoteca por la falta de capacidad de ahorros. Si no pueden comprar un inmueble, otra opción que está teniendo un crecimiento más identificativo en el mercado, es el alquiler.

Las restricciones del Banco de España a las entidades bancarias han limitado y controlado volver a una caída agresiva del mercado. Los precios de las viviendas son más acordes por la dificultad de demandantes con ahorros. Por otro lado, los compradores muestran más viabilidad económica y limitación del endeudamiento. 

El sector inmobiliario está siendo bastante controlado por una burocracia documental, donde imponen una serie de requisitos para obtener una propiedad. Esto conlleva a endeudados más estables y es menos probable, encontrar a clientes que tengan dificultades por impago de sus viviendas.

Vivimos en un auge inmobiliario limitado por una cadena económica que está siendo bastante machacada por el sector turístico, el cual aportaba un gran porcentaje al PIB de España. Esto nos conllevará a una posible recesión, donde tendremos que andar prevenidos y no confiarnos en especulaciones a medio o largo plazo.