Ni adivinos ni magos, simplemente asesores financieros

Cuanto antes se empiece a ahorrar, más oportunidades de éxito. Sin importar la cantidad.

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POR JAVIER FANO RESPONSABLE DE BANCO MEDIOLANUM EN ANDALUCIA
Pymes Magazine me ofrece la posibilidad de compartir con ustedes de forma periódica las claves para una gestión adecuada del ahorro y las inversiones personales. De hecho, ese es el objetivo de mi profesión, ya que soy asesor financiero desde hace 23 años y actualmente soy el responsable de Banco Mediolanum en Andalucía.
Después de tantos años, hay una cosa que a la vez me sorprende y me preocupa: en muchas ocasiones se dedican muchas más horas, a veces incluso días, a la adquisición de un televisor, un mueble o un viaje que a definir una solución para nuestro ahorro.
De hecho, a la hora de decidir el destino y la gestión de nuestro patrimonio, de nuestros ahorros, una gran mayoría se deja llevar de los instintos y no se informa de cuáles son los pasos mínimos para tratar de obtener una rentabilidad real a la vez que se minimizan los riesgos. Por lo general invertimos a ciegas, algo que vemos día a día en nuestra labor de asesores financieros, cuando muchas personas acuden a nosotros para deshacer inversiones que no solo no están cumpliendo con sus necesidades, sino que incluso les resultan perjudiciales.
A lo largo de los próximos meses iremos analizando una a una las claves que determinan la forma adecuada de afrontar la gestión de nuestros ahorros.
Family Bankers
Hablaremos con detalle de elementos imprescindibles como la diversificación a la hora de elegir dónde invertir; de la diferencia entre ahorro e inversión; de la planificación, esencial para determinar cuáles son los objetivos que buscamos y, en consecuencia, de las estrategias de inversión que más se adecuen a nuestras necesidades y expectativas; el uso de los plazos, del tiempo, que marcan una estrategia u otra; la importancia de los ritmos en la inversión mediante una sistematización a la hora de ir colocando, en la medida de las posibilidades de cada uno, una parte de nuestros ingresos; la buena gestión de las emociones, un aspecto apasionante de nuestro trabajo que marca una fina línea entre el éxito y el fracaso de una inversión; la visión de largo plazo, pues somos ahorradores y no especuladores o, en definitiva, el asesoramiento profesional al que con tanta pasión nos dedicamos.

El Asesor Financiero

Precisamente hoy, como primera toma de contacto, quiero detenerme en los tópicos y malentendidos que rodean al asesoramiento financiero, nuestra labor y nuestro valor añadido. En primer lugar, existe una idea preconcebida de que la inversión se afronta cuando uno ya tiene un cierto capital y unos ingresos más o menos elevados. Es un error muy común y de consecuencias funestas. Cuanto antes se empiece a ahorrar, más oportunidades de éxito. Sin importar la cantidad.
Muchos de ustedes podrían dedicar 100, 200, 300 euros cada mes a sus ahorros: sepan que esa es la base de una jubilación más confortable.
Pero quizá el peor de los malentendidos estriba precisamente en lo que no es un asesor financiero: no somos adivinos, ni mucho menos magos. No tenemos una bola mágica que nos permite saber cuándo subirá o bajará una acción o un fondo de inversión. Pero tampoco nos dedicamos a hacer magia, a la espera de que la fortuna nos acompañe. Trabajamos con un método y aplicamos unos conocimientos que nos permiten tomar decisiones de una manera racional alejándonos de las corazonadas.
Por tanto, un asesor financiero es alguien que conoce a sus clientes, los escucha y apoya para que tomen las decisiones e inversiones más adecuadas, no solo pensando en la estabilidad y los resultados de sus ahorros, sino también en cómo son, sus características y sus objetivos. Y, sobre todo, alguien con la suficiente experiencia para que sus decisiones no dañen el patrimonio y los intereses de sus clientes.
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