Motivar al equipo para que crezca y se desarrolle (parte 2)

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Por Fco. Javier Gutiérrez, Director LMI Spain Desarrollando personas, líderes y organizaciones a su máximo potencial

En el artículo del número anterior comentábamos que el líder de la organización, tiene la responsabilidad de brindar oportunidades adecuadas para la mejora continua, y que los miembros del equipo deben crecer constantemente en tres áreas clave para aumentar su productividad, aprovechar al máximo su potencial y crecer personalmente. Estas tres áreas decíamos que eran:

1. Conocimiento e información. Siendo lo más importante localizar e identificar la información adecuada para cada miembro del equipo y ponerlos a su disposición.

2. Habilidades y comportamiento. La gestión, la comunicación, las ventas y la gestión del tiempo son habilidades de eficacia personal que pueden perfeccionarse mediante una formación adecuada. El tipo de formación debe adaptarse a las necesidades y personalidades de las personas involucradas. 

3. Las metas, las actitudes y los factores motivacionales son el área más importante del crecimiento personal. Sin estas cualidades, el conocimiento y los talentos de una persona se deterioran y se desgastan al igual que un músculo no utilizado se debilita sin un uso constante y regular. 

El desarrollo personal y profesional es más eficaz cuando se planifica en torno a los requisitos de la organización y cuando se lleva a cabo de acuerdo con un plan de acción cuidadosamente elaborado. 

Mantenga un plan de desarrollo continuo y específico para cada persona bajo su liderazgo y evalúe la efectividad del esfuerzo de cada miembro del equipo. Cuando sepa dónde se necesita el crecimiento y qué resultados se pueden esperar, puede planificar de manera realista su logro. Un programa de desarrollo sistemático aporta varios beneficios a la organización. Un beneficio principal es que personas bien capacitadas, informadas, orientadas a objetivos y motivadas están siempre disponibles para completar las tareas necesarias. La moral permanece alta porque las personas saben que son apreciadas y consideradas valiosas para la organización. Un beneficio aún mayor de un plan de desarrollo sistemático es que las personas se vuelven más productivas, lo que resulta en el crecimiento general de la organización y, en última instancia, refuerza los resultados finales.

¿Qué constituye un equipo exitoso? ¿Qué se entiende exactamente por la palabra “equipo”? Un equipo se puede definir como “un pequeño grupo de personas capacitadas que trabajan juntas hacia un objetivo o propósito común”. Los equipos más efectivos son aquellos que constan de no más de 20 personas. Si un equipo crece más que eso, se vuelve cada vez más difícil lograr que todos estén de acuerdo para trabajar hacia un propósito y una meta comunes. 

Un equipo también está compuesto por personas capacitadas. Si piensa en un equipo deportivo, el ejemplo más obvio de trabajo en equipo, el entrenador se esfuerza por colocar a los jugadores más hábiles en las posiciones adecuadas. Una persona cuyas habilidades son insuficientes para ese puesto es trasladada a una posición más adecuada o es retirada del equipo. Un equipo eficaz también trabaja en conjunto. La interdependencia entre individuos es una característica clave de los equipos exitosos. 

Si un grupo de personas no necesita trabajar en estrecha colaboración y no dependen unos de otros para completar una tarea o alcanzar una meta, entonces realmente no es necesario formar un equipo. El éxito de un equipo está determinado en gran medida por la capacidad de los miembros del equipo para trabajar de forma interdependiente. Un sello distintivo de un equipo de alto rendimiento es que todos los miembros trabajan hacia un objetivo o propósito común.

El líder de una organización debe preguntarse si realmente está rodeado de equipos altamente productivos. Realmente está en su mano hacer que sus equipos se desarrollen tanto personal como profesionalmente para conseguir un engranaje perfecto logrando un rendimiento óptimo.