Motivar al equipo para que crezca y se desarrolle (parte 1)

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Por Fco. Javier Gutiérrez, Director LMI Spain Desarrollando personas, líderes y organizaciones a su máximo potencial

Mantener un clima motivacional prepara el escenario para maximizar los talentos y habilidades de las personas que componen toda la organización. Las personas motivadas que mantienen una actitud positiva hacia la organización y hacia su rol en ella y que están entusiasmadas con su trabajo, siempre buscan oportunidades para crecer y desarrollarse. 

Estas personas buscan crecer en eficacia personal, en posición profesional y en productividad laboral. El impacto más efectivo que puede tener un líder en el “bottom line”, el lugar donde todo esfuerzo productivo debe eventualmente ser evaluado, es ayudar a los miembros del equipo a desarrollar y a utilizar más de su potencial. 

Las personas llegan a ser altamente productivas en un clima propicio para el desarrollo personal y profesional. El crecimiento se acelera aún más en un entorno de trabajo que ofrece la libertad de probar nuevas ideas, fallar y volver a intentarlo y aprender de la experiencia. 

El crecimiento profesional es un proceso que dura toda la vida. Pero la organización no puede permitirse esperar 20 años o más para que los empleados maduren hasta su máxima capacidad profesional. La madurez en la propia carrera nunca llega de forma inesperada. El vertiginoso mundo empresarial actual requiere una acción inmediata. 

Tiene sentido, entonces, aprovechar al máximo las fortalezas existentes de cada persona. La organización obtiene el beneficio inmediato de una alta productividad y el empleado obtiene la experiencia del éxito. Descubrir las mejores cualidades de todos puede ser un proceso complicado. A veces, los talentos y las habilidades no son reconocidos ni siquiera por quien los posee. 

Las personas, como sus actitudes, habilidades e intereses, nunca son estáticas. O crecen y se desarrollan o se estancan y se deterioran. Una persona que es productiva hoy producirá un trabajo deficiente en unos pocos años o incluso meses, a menos que tenga lugar un aprendizaje regular y continuo. Esto funciona igual para las personas de todos los niveles de la organización. 

Como líder de la organización, tiene la responsabilidad de brindar oportunidades adecuadas para la mejora continua. Los miembros del equipo deben crecer constantemente en tres áreas clave para aumentar su productividad, aprovechar al máximo su potencial y crecer personalmente. 

1. Conocimiento e información. Todo está en cambio constante. Nuevos métodos, tecnologías y nuevos enfoques se desarrollan a diario. La información valiosa que posee hoy puede volverse obsoleta mañana. Hay millones de fuentes y proveedores de información diferentes. Aunque el conocimiento y la información son fundamentales para que los miembros del equipo sean productivos, son los más fáciles de obtener. La tarea difícil es localizar e identificar la información correcta en el momento adecuado. La clave es aclarar la información y el conocimiento específicos que cada miembro del equipo necesita y luego ponerlos a disposición de ellos. 

2. Habilidades y comportamiento. La gestión, la comunicación, las ventas y la gestión del tiempo son habilidades de eficacia personal que pueden perfeccionarse mediante una formación adecuada. La formación puede ser informal o formal. Puede tener lugar en segmentos breves o en un período largo y conectado. Puede ser en el sitio o en otro lugar. Puede ser realizado por un líder, por un departamento de capacitación organizacional o por un especialista externo. El tipo de formación debe adaptarse a las necesidades y personalidades de las personas involucradas. 

3. Metas, actitudes y motivación. Las organizaciones gastan enormes sumas de dinero en mejorar las habilidades a través de la formación de sus empleados. Desafortunadamente, la mayoría de las organizaciones descuidan el área más importante del crecimiento personal: las metas, las actitudes y los factores motivacionales de los miembros del equipo. Las personas pueden tener acceso a cantidades ilimitadas de información, pueden haber recibido capacitación en todas las habilidades imaginables, pero si sus objetivos son defectuosos o poco claros, si sus actitudes son negativas o improductivas, o si su motivación falta, la enorme inversión de tiempo, la energía, y el dinero no servirá de nada. La información y las habilidades son solo la punta del iceberg. Al igual que un iceberg, hasta el 90 por ciento del potencial de una persona se encuentra debajo de la superficie, oculto a la vista. En última instancia, el éxito de una persona está determinado por su enfoque en metas claramente definidas, una actitud entusiasta y una motivación convincente. Una persona que tiene estas cualidades siempre encontrará la información y desarrollará las habilidades necesarias para triunfar. Sin estas cualidades, el conocimiento y los talentos de una persona se deterioran y se desgastan al igual que un músculo no utilizado se debilita sin un uso constante y regular.