¡Mis datos personales no se tocan!

Los derechos a la intimidad personal y a la propia imagen garantizados en el art. 18.1 CE, forman parte de los bienes de la personalidad que pertenecen al ámbito de la vida privada.

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¡Mis datos personales no se tocan!
¡Mis datos personales no se tocan!
Por Mª Dolores Caro Cals, abogada socia de RuaCals Abogados.
Por Mª Dolores Caro Cals, abogada socia de RuaCals Abogados.

El pasado 23 de Julio de 2018, se publico una Sentencia del Tribunal Supremo 378/2018 que me llamo poderosamente la atención. Versaba la misma en: «La acusada era funcionaria del Cuerpo Superior de Actuarios, Estadísticos y Economistas de la Seguridad Social desempeñando sus funciones en la Tesorería General de la Seguridad Social hasta mayo de 2014 como jefa del Área de Estudios Económicos. En el desempeño de su trabajo estaba autorizada para acceder a la consulta de afiliados que prestan sus servicios en una empresa privada, y sin que guardara relación con actividad alguna que estuviera realizando en su trabajo en marzo de 2014 desde el terminal de su ordenador asignado y utilizando su clave de usuario consulto la información existente relativa a una afiliada y saco una impresión de pantalla de los datos que aparecían en la consulta, en la que figuraban entre otros su filiación completa, nombre de los padres, fecha de nacimiento, domicilio, número de DNI, fecha del alta en la Seguridad Social y empresa en la que trabajaba. El documento obtenido al imprimir los datos obtenidos en la consulta efectuada lo facilitó la acusada a terceras personas y fue publicado en el periódico digital Público el día 14 de mayo de 2014 durante unas horas.»

La acusada fue condenada como responsable en concepto de autora de un DELITO DE DESCUBRIMIENTO Y REVELACIÓN DE SECRETOS, a la pena de tres años y seis meses de prisión, multa de dieciocho meses con una cuota diaria de 6 euros, inhabilitación absoluta durante seis años, a que indemnice a la perjudicada en la cantidad de 1000 euros. La Sentencia que fue recurrida.

En la citada Sentencia el Tribunal Supremo desarrolla en su cuerpo los motivos de la desestimacion del recurso de Casación planteado por la condenada en todos y cada uno de sus puntos , y es que la vulneración de los datos personales registrados en los soportes informáticos de cualquier entidad administrativa, han de ser penados ante la ruptura de su custodia siempre que medie el tipo subjetivo del dolo, es decir , la intención de hacer daño y provocar un menoscabo voluntariamente.

Es necesario recordar que atendemos al art. 197.2 que se encuentra ubicado en el capítulo primero “Del descubrimiento y revelación de secretos, del Título X del Libro II del Código Penal que se rotula como “Delitos contra la intimidad, el derecho a la propia imagen y la inviolabilidad del domicilio”.

Analizando el art. 197 CP que sanciona en primer lugar al que se apodere de los papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos o efectos personales de otra persona, al quien interceptare las comunicaciones de otro y al que utilizare artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o la imagen o de cualquier otra señal de comunicación, en todos los casos sin su consentimiento y con la finalidad de descubrir sus secretos o vulnerar su intimidad. Se trata de conductas distintas que no precisan que el autor llegue a alcanzar la finalidad perseguida. En los dos primeros casos requiere sin embargo un acto de apoderamiento o de interceptación efectivos, mientras que en el supuesto de utilización de artificios basta con la creación del peligro que supone su empleo con las finalidades expresadas para la consumación de la infracción penal.

También sanciona a quien, sin estar autorizado, se apodere, en perjuicio de tercero, de datos reservados de carácter personal o familiar de otro, que se hallen registrados en ficheros o soportes informáticos, electrónicos o telemáticos, o en cualquier otro tipo de archivo o registro público o privado. Así como a quien simplemente acceda a ellos por cualquier medio sin estar autorizado y a quien los altere o utilice en perjuicio del titular de los datos (reservados o no ) o de un tercero.

En este sentido los derechos a la intimidad personal y a la propia imagen garantizados por el art. 18.1 CE ,forman parte de los bienes de la personalidad que pertenecen al ámbito de la vida privada. Salvaguardan estos derechos un espacio de intimidad personal y familiar que queda sustraído a intromisiones extrañas,destacando la necesaria protección frente al creciente desarrollo de los medios y procedimiento de captación, divulgación y difusión de la misma y de datos y circunstancias que pertenecen a la intimidad.

El Código actual ha hecho además especial referencia a la llamada “libertad informática, ante la necesidad de concederá la persona facultades de control sobre sus datos en una sociedad informatizada, siguiendo las pautas dela Ley Orgánica de Regulación del tratamiento Automatizado de Datos personas (LORTAD) 5/92 de 29.10, relacionada con el Convenio del Consejo de Europa de 28.1.81, y la Directiva 95/46 del Parlamento de la Unión Europea relativos a la protección de tales datos y a su libre circulación.

Esta segunda dimensión de la intimidad conocida como libertad informática o habeas data, encuentra su apoyo en el art. 18.4 CE , en donde taxativamente se dispone que “la Ley limitará el uso de la informática para garantizar el honor y la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y el pleno ejercicio de sus derechos”. La intimidad pasa a ser concebida como un bien jurídico “el derecho a la intimidad garantiza al individuo un poder jurídico sobre la información relativa a una persona o a su familia, pudiendo imponer a terceros (sean estos simples particulares o poderes públicos), su voluntad de no dar a conocer dicha información, prohibiendo su difusión no consentida”.