Miedos a otra caída

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Por Antonio Manuel Álvarez, Director Gerente de Grupo Vivit
Por Antonio Manuel Álvarez, Director Gerente de Grupo Vivit

No es de sorprender que todavía estemos psicológicamente convalecientes de la crisis inmobiliaria de finales del 2007, donde pudimos experimentar un desgaste económico  durante seis u ocho años, donde las personas más perspicaces del mercado le fueron muy productivos, ya que en años económicamente malos «el rico es más rico y el pobre más pobre´´. Este miedo a volver a una caída del mercado tras el repunte en transacciones inmobiliarias, sobre todo fomentado por el valor de la vivienda y los espacios libres provocado por el confinamiento del 2020 , han recordado a los años buenos de la burbuja inmobiliaria y también a su final.

Hay una gran diferencia entre los años pasados y los venideros, ya que hoy día no te  `regalan´´ el dinero las entidades bancarias. El despropósito del endeudamiento y la sobrevaloración de los inmuebles se acabó. Actualmente, se necesitan unos requisitos mínimos para la compra de propiedades, como es la financiación máxima del 90% u 80% de escrituración siempre que sea por debajo del 80% de tasación. Esto obliga a los compradores a tener disponible en aportación el 20% de la compra del inmueble, más el 10% del costo de los gastos de compra aproximadamente, siendo un total del 30% de aportación si quieres comprar un inmueble. Esta limitación es uno de los motivos del incremento de demanda de los alquileres. Las restricciones del Banco de España a las entidades bancarias ha limitado y controlado volver a caer en una caída agresiva del mercado, ya que los precios de las viviendas son más acorde al mercado y los compradores muestran más capacidad de ahorro y limitación del endeudamiento.

¿Podemos volver a una recesión económica? Pues sí, ya que el sobreendeudamiento del Estado y la falta de capacidad de gestión nos va a tocar a los bolsillos de todos causando una limitación en el  consumo  que afectará a todos los sectores, como ya viene ocurriendo. En estos momentos es cuando se debe andar listo, prepararse para no ver sólo un problema, buscar nuevos cambios, y beneficios «a marea revueltas´´ como ya explique en un artículo anterior. 

El sector inmobiliario está siendo bastante controlado por la burocracia documental y requisitos  de las tramitaciones para obtener una propiedad, lo cual conlleva a operaciones de transacciones más estables,  y es menos probable encontrar clientes que tengan  dificultades por impago de sus viviendas, sobre todo, vivienda habitual comparado con la caída del mercado inmobiliario de años anteriores. Por desgracia, esta crisis turística causada por las restricciones que estamos sometidos, es una gran pérdida del  PIB de España que traerá consecuencias en cadena para todos los sectores.