Los celos entre herman@s, ¿qué podemos hacer?

Los celos o la rivalidad entre herman@s son algo natural e inavitable que hay que superar no teniendo importancia si son circunstanciales y pasajeros

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Por Mª Ángeles Sánchez psicóloga infantil de Crecer Gabinete de Psicología Infanti

En la familia, la rivalidad entre l@s herman@s por conseguir el afecto y la atención de los padres suele ser el principal y primer motivo de celos. El origen y el mantenimiento
de este sentimiento pueden ser reales (los padres establecen comparaciones diferenciadoras) o imaginarias (el niño malinterpreta la intención de sus padres).

Los celos o la rivalidad entre herman@ s son algo natural e inevitable, algo relativamente normal que hay que superar no teniendo importancia si son circunstanciales y pasajeros. Sin embargo, habrá que prestarles una atención especial cuando alteren la convivencia y el desarrollo normal del niñ@ o sean persistentes y no remitan pasados los cinco años de edad ya que si no tomamos medidas y estos se perpetúan pueden desencadenar en agresividad incontrolada, inseguridad, desconfianza, terquedad, envidia…

Las manifestaciones de los celos son diversas pero las más frecuentes son el rechazo hacia el herman@,  romper sus cosas o buscar estar junt@s para fastidiarle, insultarse, ridiculizarse llegando a veces a las manos, chivarse de conductas del otro y también mostrando una afectuosidad excesiva hacia el bebé. En el caso de los niños y niñas menores de cinco o seis años pueden mostrar una vuelta a conductas más infantiles: imitar el lenguaje del pequeño, tartamudeo, pedir el chupete, etc o con llantos frecuentes sin motivo aparente y preguntas alusivas a sí se le quiere, desobediencia, agresividad contra la
madre y posteriormente contra el hermano, retraimiento…. Además todo esto va acompañado de un cariño sincero hacia el hermano o hermana y sentimientos de culpa.

Ante un niño celoso, los padres no deben adoptar una actitud demasiado permisiva ni excesivamente represora. No corregir la conducta celosa supone no enseñarle que
ciertos sentimientos de envidia y dio pueden estar justificados; que compararse con los demás es lo normal; que descalificar al compañero porque tiene más o mejores habilidades que nosotros es algo corriente. Pero una atención desmedida al comportamiento celoso
pueden contribuir a prolongar lo que tal vez no era sino apenas una conducta sin importancia.

MEDIDAS QUE PUEDEN AYUDAR
– Evitar la intromisión frecuente en sus conflictos, siempre que no haya
agresión.

– NO prestar atención ni “recompensar” al herman@ “chivat@”.
– Evitar que el mayor asuma siempre la responsabilidad del cuidado.
– Cada uno merece un trato diferente, por tanto evitar tratar a todos por el mismo rasero, explicando el por qué del trato diferencial.
– Fomentar la cooperación entre herman@s: tareas casa, recados, situaciones de juegos…
– Respetar el espacio de juego e intimidad y animar los intereses individuales de cada hij@.
– Elogiar los comportamientos deseados sin comparar.
– Observar y reflexionar sobre las conductas celosas de nuestros hij@s y reaccionar sin darles excesiva importancia.
– Educarles en el control de sus emociones: aprender a soportar pequeñas frustraciones, alegrarse del éxito de los demás, aceptar las propias limitaciones y dificultades con optimismo.
Y ¿CÓMO ACTUAR EN SITUACIONES DE CONFLICTO?
– Conocerlas previamente y establecer reglas. Qué está permitido y qué no y cómo debería actuar cada niñ@ de manera concreta. Es importante que nosotr@s enseñemos previamente a nuestr@s hij@s cómo resolver conflictos adecuadamente.
– Ignorar disputas menores. Cuando surjan conflictos, podéis contar hasta 30 en voz alta mientras ellos intentan solucionar el conflicto y si no lo consiguen podéis ayudarles a
buscar una solución o mandarles a cada uno a su cuarto.
-En conductas inaceptables actuar de inmediato: agresiones o insultos degradantes, utilizar la retirada de privilegios, separarlos y cada uno a un rincón a reflexionar sobre lo ocurrido.
– Enseñar a resolver conflictos: pedir “por favor”, llegar a un acuerdo… e investigar quién es el culpable de las disputas, para evitar tomar medidas siempre con el mismo. En definitiva, los celos son algo natural que no podemos evitar ni exigir a nuestr@s hij@s que no sientan, nuestro papel es ayudarles a gestionar este sentimiento de la mejor manera posible para que disminuya su malestar.