Los autónomos andaluces sufren más accidentes graves que los asalariados

Dos autónomos fallecieron en Andalucía por un accidente de trabajo en 2017.

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Los autónomos andaluces sufren más accidentes graves que los asalariados.
Los autónomos andaluces sufren más accidentes graves que los asalariados.

La Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos ATA junto con Mutua
Universal han realizado un informe sobre siniestralidad del colectivo autónomo en Andalucía en 2017, que arroja una conclusión preocupante: los autónomos de Andalucía sufren más accidentes graves que los asalariados.

Porcentualmente hablando, el 97,15% de los accidentes de los autónomos de Andalucía en
la jornada de trabajo son de grado leve, frente al 98,69% de los trabajadores por cuenta
ajena. Sin embargo, de los accidentados autónomos, el 2,59% se consideraron “accidente
grave” frente al 1,15% de los trabajadores por cuenta ajena, el 0,18% fueron calificados
como “muy graves” frente a únicamente el 0,05% de los trabajadores asalariados de
Andalucía que sufrieron un accidente. En cuanto al porcentaje de mortalidad, sí que fue
ligeramente superior en el caso de los trabajadores andaluces asalariados frente a los
autónomos (0,09% autónomos, 0,11% asalariados).

En diciembre de 2017, el número total de autónomos inscritos en contingencias profesionales en Andalucía ascendía a 117.207 personas, lo que representa una cobertura
del 22,9% del total del colectivo (511.089 autónomos a cierre de diciembre de 2017, datos
último día), porcentaje éste ligeramente superior al 18,9% registrado, de media, en España. Es decir, únicamente uno de cada cinco autónomos de Andalucía tiene cubiertas las
contingencias profesionales (accidentes de trabajo y enfermedades profesionales).

Los resultados que se recoge en el informe únicamente hacen referencia a ese 22,9% de autónomos que tienen contratadas las contingencias profesionales, que son de los
que se disponen datos. Así, cabe destacar que en 2017 se notificaron en el Delt@ (Declaración Electrónica de Trabajadores Accidentados) en Andalucía un total de 99.286 accidentes de trabajo, de los que el 97,7% (97.044) correspondieron a trabajadores del Régimen General, y 2.242 fueron del Régimen Espacial de Trabajadores Autónomos (el 2,3%).

El informe elaborado desde ATA pone de manifiesto cómo, dos de cada cien autónomos (el
2,3%) que cotizaban en Andalucía por accidente de trabajo tuvieron un accidente laboral en 2017.

Por sectores y gravedad de los accidentes
De los 2.242 accidentes sufridos por los autónomos de Andalucía a lo largo del pasado
ejercicio, 945 – el 42,1% – son de actividades relacionadas con el sector servicios. Le
siguen agricultura y construcción, con 491 y 423, respectivamente, autónomos accidentados. 208 de los autónomos accidentados en el conjunto de 2017 pertenecían a la industria y un total de 175 fueron del sector transporte.

Si analizamos el índice de incidencia, es decir el número de accidentes durante la jornada
laboral por cada 100.000 trabajadores expuestos al riesgo, el sector de la construcción es el de mayor incide de incidencia (4.240), seguido del transporte (3.192), industria (3.116
accidentes), agricultura (1.914) y sector servicios, que a pesar de ser el que porcentualmente más accidentes ha registrado, el índice de incidencia ha sido el menor: 1.361.

Prácticamente uno de cada dos accidentes, de autónomos de más de 45 años
El informe elaborado desde ATA y con los datos ofrecidos por Mutua Universal muestra
como prácticamente la mitad de los accidentes – el 46,7% –que sufrieron los autónomos en Andalucía fueron entre autónomos de más de 45 años, teniendo el 16% más de 55 años.

Los jóvenes de menos de 25 fueron los menos accidentados, al registrarse únicamente 40
accidente, el 1,8% del total. El tramo comprendido entre 35 y 44 años concentró el 36,17% de los accidentes ocurridos en el conjunto de Andalucía.

De 10 a 12 y por sobreesfuerzo
Durante el 2017 las lesiones más frecuentes entre autónomos que cotizan por AT de
Andalucía fueron: esguinces, torceduras y distensiones, que concentraron cuatro de cada
diez accidentes sufridos por los autónomos, concretamente el 38,36% del total. Seguidas de fractura cerradas y lesiones superficiales y cuerpos extraños en los ojos, siendo
respectivamente, el 11,86% y 10,70% del total. Junto con heridas abiertas y subluxaciones
abarcan el 76,36% del total de lesiones.

Respecto al momento de mayor siniestralidad se suele producir en la franja horaria que va
de las 10.00 a las 12.00h de la mañana, periodo en el que en Andalucía se produjeron un
42,9% de los accidentes. En el caso de los trabajadores por cuenta ajena, en este periodo se produjeron el 32,2% de los accidentes.

Granada y Málaga, provincias con accidentes mortales
Si desglosamos los datos del informe por provincias, se comprueba cómo fueron Granada y
Málaga donde se registraron los dos accidentes mortales de autónomos en el conjunto de
2017.

En el otro extremo cabe destacar Sevilla y Almería, provincias en las que no se produjeron ni accidentes “muy graves” ni mortales. En términos absolutos, las provincias donde se registraron más accidentes laborales de autónomos que cotizan por accidente de trabajo fueron Málaga, con un total 381 autónomos accidentados, Sevilla (367 accidentes de autónomos) y Cádiz (340 autónomos accidentados).

RECOMENDACIONES y PROPUESTAS PARA MEJORAR LA PRVENCION DE RIESGOS
LABORALES ENTRE LOS AUTÓNOMOS Y SUS ASALARIADOS A FIN DE REDUCIR LA
SINIESTRALIDAD LABORAL
1. Fomentar la cultura preventiva entre el colectivo de forma que permita la implantación de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales tanto entre los autónomos personas físicas como aquellos que sean empleadores. Para ello se propiciarán programas públicos que faciliten de manera gratuita acciones de formación, información y asesoramiento en materia preventiva dando así cumplimiento y concreción al art 8 del LETA que atribuye a las Administraciones Públicas las tareas de tutela y vigilancia sobre las condiciones preventivas de los autónomos.
La norma insta a las Administraciones Públicas competentes a propiciar formación específica y adaptada a las peculiaridades del trabajador autónomo con la finalidad de crear una cultura preventiva en el colectivo. Nueve años después de la entrada en vigor del LETA tanto a nivel nacional como en las CCAA no existen prácticamente programas o actuaciones públicos que pretendan estos fines, especialmente entre los sectores de mayor siniestralidad.
2. Desarrollar e implantar desde de la Administración herramientas de autodiagnóstico y
autoprevención para el colectivo de autónomos con/sin trabajadores que permitan a los
mismos realizar su propia evaluación de riesgos y la de sus empleados y establecer las
medidas preventivas adecuadas para eliminar o minimizar los riesgos. La falta de recursos
preventivos en estos pequeños negocios y microempresas hace imprescindible desarrollar y
facilitar este tipo de herramientas.
3. Difundir y promover entre el colectivo la utilización de la herramienta pública “Prevención 10” y “autoevalua-t”
4. Fomentar programas de asesoramiento preventivo y asistencia técnica a fin de que los
trabajadores autónomos puedan resolver las dudas y cuestiones necesarias a la hora de
implantar los modelos preventivos en sus empresas con el fin de mejorar las condiciones
laborales tanto propias como de sus trabajadores en aras de reducir la siniestralidad laboral.
Desde estos servicios de asistencia técnica se informará y asesorará sobre el modelo
preventivo adecuado a las características y dimensión cada empresa.
5. Fomentar la cotización por AT/EF actualmente por debajo del 20% del colectivo a través
de campañas que sensibilicen e informen a los autónomos sobre las ventajas de la misma.
6. Mejorar el Sistema de incentivos bonus-malus, que permite reducciones en las
cotizaciones por contingencias profesionales a las empresas que reduzcan su siniestralidad laboral, reduciendo cargas administrativas y agilizando plazos. Adecuar el sistema a aquellos autónomos sin trabajadores que coticen por AT/EP especialmente en los sectores de mayor siniestralidad para que les resulte atractivo teniendo en cuenta que la poca bonificación que reciben y el gasto público que supone su baja por accidente.
7. Desarrollar reglamentariamente la nueva Ley de Mutuas donde se estableció la
incorporación de las OOAA a los órganos de participación de las mutuas teniendo
representación tanto en la comisión de control y seguimiento, como en la comisión de
prestaciones especiales.
8. Potenciar y priorizar la formación en materia de Prevención de Riesgos Laborales, que
permita al autónomo asumir las tareas de implantación de la prevención en su negocio.
Favorecer programas de formación específica en los sectores de construcción y metal para
la obtención sus tarjetas profesionales. Esta formación debería desarrollarse a través de
programas públicos hasta tanto no se establezca la cotización por formación y el autónomo
pueda bonificársela como ocurre con los asalariados
9. Implementar campañas formativas e informativas en el ámbito de la subcontratación, en la coordinación de actividades empresariales y sobre los nuevos riesgos emergentes como los psicosociales.
10. Favorecer la implantación de la PRL en los TRADES propiciando fórmulas que permitan
compartir con el cliente principal los gastos derivados de la gestión de la prevención.
11. Participación de las OOAA más representativas en aquellos órganos institucionales
donde se debate y proponen mejoras para la prevención en el colectivo así como dar
cumplimiento a las disposición adicional duodécima del LETA que insta a las OOAA a
realizar programas de formación e información que promovidos por las administraciones
públicas persigan reducir los accidentes laborales y evitar enfermedades profesionales.
12. Creación de Observatorios Permanentes sobre Siniestralidad Laboral en los autónomos
con la participación de las OOAA más representativas, Administración Central, Comunidades Autónomas y Mutuas desde donde se analicen todas las variables y causas de los accidentes laborales en el colectivo y la proposición de mejoras para la reducción de la
siniestralidad así como modelos de gestión preventiva que puedan ser usados en varios
sectores, especialmente entre aquellos de mayos siniestralidad.