Las vacaciones de los pequeños empresarios

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Llega el verano y otro año más para muchos pequeños empresarios y autónomos surge la misma pregunta ¿podré tomarme unas vacaciones, pero unas vacaciones de verdad? Antes de seguir, aclarar que en este reportaje se va a utilizar el término empresario como masculino genérico, es decir, que se engloba tanto a la empresaria como al empresario. 

Según el diccionario la palabra vacaciones se define como: “Suspensión temporal del trabajo, de los estudios o de otras actividades habituales para descansar” . Y ahí está la palabra clave, DESCANSAR. Todo el mundo tiene derecho a descansar, sea trabajador de una empresa o el empresario de ella. Al fin y al cabo el empresario es un trabajador más con unas obligaciones diferentes que en muchas ocasiones la falta de su figura parece que es imprescindible para el buen funcionamiento de la empresa. 

Hay empresas que por su dedicación pueden permitirse cerrar durante unos días y en esta la palabra vacaciones se puede tomar al pie de la letra. Pero, sin embargo, en otras, no puede echar el cierre por vacaciones, ya que su actividad no le permite llevar a cabo esta acción. Así que llega el momento en el que el empresario debe tomar las riendas y tomar decisiones para que pueda disfrutar como cualquier empleado de un tiempo libre y que desconecte de verdad. 

De verdad, porque hay empresarios que se van de “vacaciones” y pasan todo el tiempo colgado al móvil, consultando el correo electrónico y en otras ocasiones haciendo tele trabajo. Mientras los niños juegan en la playa haciendo castillos de arena, el empresario parece que ha cogido su mesa de trabajo, que aún no se ha quitado la chaqueta y la ha plantado bajo la sombrilla. Claro, que ya no está en la oficina que está en la playa, por ejemplo, y que gracias a las nuevas tecnologías se puede estar y no estar en la empresa. Pero esto sólo los convierte en unos esclavos del trabajo.

Así que todo el mundo tiene que tener vacaciones, es decir, romper con el trabajo diario. Es preferible quedarse en casa y no hacer nada que estar en la playa como se ha descrito con anterioridad. Y ya no sólo se basa en derecho, sino también en necesidad. ¿ Por qué? Porque es necesario desconectar, para así poder producir más. Cuando se desconecta la mente descansa y si no se hace, la acumulación produce cansancio mental que a largo plazo es perjudicial. 

Para poderlo conseguir, es imprescindible aprender a delegar. Los trabajadores de la empresa tienen que saber hacer un poco de todo y el empresario debe de enseñar a alguien su cometido para en los momentos que él se ausente y no lo tengan que molestar para cualquier cosa. Para ello, es necesario establecer un plan de emergencia y dejar cerrada todas las reuniones antes de ausentarse. Por lo que también es necesario, comunicar a todo el mundo, clientes y empleados los días que no se va a estar. A los clientes, se les puede avisar programando el correo electrónico para que cuando entre un mensaje, automáticamente se le conteste con otro informando de la ausencia y del tiempo.  Si se desconecta, se libera el estrés y con ello hará que las musas de las nuevas ideas vengan, es decir, se aumenta la creatividad. 

Según los estudios el tiempo mínimo que se debe de tomar una persona de vacaciones, es de una semana, ya que se necesita 3 días para adaptarse. Así que eso de “me tomo un fin de semana” no se está de vacaciones, porque un descanso insuficiente es más perjudicial que no descansar. 

Así que empresario, llegado a este punto, cógete esas tan merecidas vacaciones para disfrutar de tu familia y amigos, para hacer lo que no sueles hacer durante el año como viajar, leer un libro y hacer deporte.  Mejorará la salud, aumentará la creatividad, mejorará el rendimiento de la empresa porque llegas con las pilas cargadas y sobre todo sal de la rutina y tómate las vacaciones como la mejor inversión que puedes hacer para tu empresa y sobre todo para ti.