Las ‘Fake News’ en tiempos de crisis

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Manuel Rodriguez
Manuel Rodriguez

Hace meses atrás ya os hablé de las ‘Fake News’,  pero en las últimas semanas hemos vivido un acontecimiento único en nuestra historia.  El Estado de Alarma decretado por el Gobierno debido al COVID-19 ha provocado una oleada de bulos por rede sociales y nuestros móviles que ha suscitado, además, mucho miedo entre la población. Por ello, he decidido volver a hablaros de este problema de la comunicación. 

En el mismo artículo os comentaba que las informaciones, según se manejaran, podrían provocar daños graves y creo que lo habéis podido vivir vosotros mismos.  Os hago una pregunta, ¿cuántas de esas informaciones y audios que os han llegado os han provocado miedo e incertidumbre? Efectivamente, en estos sentimientos básicos del ser humano se basan las noticias falsas.  Son el principal caldo de cultivo de bulos y mentiras. De eso se aprovechan las Fake News, de las incertidumbres y dudas a las que nos sometemos. Las noticias falsas tienen un objetivo: desestabilizar y lo consiguen si no tenemos un sentido crítico y aprendemos, al menos, a diferenciarlas a primera vista. Es cierto que hay muchas informaciones que están muy bien realizadas que son incapaces de discernir entre falsa o no, pero la mayoría con un somero análisis son fáciles de distinguir.    

En un estado de alerta sanitaria, el uso responsable de la información es vital, no lo digo por qué esté aliado con las fuerzas gubernamentales de algún modo, sino porque en tiempo de incertidumbre la información veraz es la única certeza con la que podemos contar.  Y la certeza genera orden y el orden nos permite pensar. 

No se trata de tapar las gestiones del gobierno de turno, no se trata de esto, sino de no ceder al miedo y a la sobre información. Los psicólogos ya han alertado de la exposición continua a la información, ya que neutraliza el sentido crítico y la capacidad de analizar las informaciones. 

A mí, personalmente me han llegado cientos  de mensajes, audios y vídeos sobre supuestos datos, situaciones o conspiraciones. Además, me preguntaban y aconsejaban allegados sobre la supuesta veracidad de las mismas e incluso alarmados, provocando lo que se pretende con estos bulos. Yo a mis allegados les hacía estas pregunta de ¿dónde viene? ¿Te ha llegado de un canal oficial? ¿Es algún responsable oficial de algún colectivo? Esa pregunta es clave, porque es el primer aviso de si es falsa o no.  

La única garantía de una información es veraz  es si proviene de fuentes oficiales, ¿por qué? Porque los medios tienen la obligación de contrastar todo, si no lo hacen, están incumpliendo el código deontológico del periodista.  Además, si una información gubernamental es falsa, se comprobará y se publicará. 

Por ello, os recuerdo los cuatro puntos básicos para distinguir 

– Fuente.  Siempre hay que comprobar la fuente de la noticia

– Firma. Ningún profesional firmará si no está de acuerdo con lo que ha escrito. 

– Cuerpo de la noticia.  Un titular es un enganche, por ello, nunca hay que fiarse de un titular. 

– Seguir buscando.  Os aconsejable ver si otros medios la publican. Pero no sólo eso, sino también ver otros datos: fechas, si menciona a otras fuentes o personajes a través de citas. 

Yo mismo en estos días me he visto en la responsabilidad de alertar de estos bulos, pero es necesario que tengamos una visión crítica y constructiva de la importancia de la información para evitar caer de nuevo.