“Las barreras siempre están para derribarlas”

Por Daniel Rodríguez, Director Sport ON

Trabajo 14 horas de lunes a viernes en mi centro,pero no hay nada que me guste tanto en la vida como mi trabajo y más aún la salud de mis usuarios.No nos damos cuenta de lo que la actividad física puede hacernos cambiar nuestra vida,por ello esta columna prefiero que la escriba uno de mis usuarios a los que tanto admiro y por lo que me lleva a trabajar 98 horas a la semana:

“Me llamo Fernando Espinar Zafra, tengo 24 años y hace tres que pasé por la etapa más difícil de mi vida. Todo empezó con un dolor progresivo en la espalda que terminó por dejarme postrado en la cama sin apenas poder dar un paso. Tras realizarme una serie de pruebas, los médicos me diagnosticaron un Sarcoma de Ewing intramedular, un tipo raro de cáncer que me obligó a pasar por el quirófano y por un posterior tratamiento de quimioterapia, que además se unió a una afectación en los nervios que tenía desde pequeño, llamada Charcot-Marie-Tooth.

Después de concluir ese proceso, un buen amigo fisioterapia mío me recomendó acudir al gimnasio Sport On. Ese consejo y esa decisión personal cambiaron mi vida. El primer día llegué al centro caminando con dos muletas y con mi padre al lado por el miedo que yo sentía en aquel momento de una posible caída. 

El dueño del gimnasio, Daniel, y mi amigo del que ya he hablado, Jesús Sanjuán, además de guiarme mediante un detallado plan de ejercicios para tratar mi particular caso, me transmitieron algo mucho más importante: confianza en mí mismo y en mis posibilidades.

Con el paso de los meses pasé de no poder levantarme de la cama por mí mismo a realizar sentadillas con peso y sin él, así como otros ejercicios que, sinceramente, para mí eran impensables cuando llegué, pues a todo se le añade que el hecho de caminar lo hacía con unas botas ortopédicas, pues la operación y el tratamiento me dejaron unas secuelas en el pie derecho que me impedían plantar el pie al completo.

Hoy soy otra persona gracias a los días de gimnasio y trabajo duro, ando sin depender de muleta alguna y ahora “camino por la vida “ sin limitación y miedo alguno.

Para terminar, recientemente me he sometido a otro tratamiento quirúrgico para corregir ese problema en el pie derecho y poder usar zapatos normales. Sin duda sé que esto será otro punto de inflexión que me ayudará a seguir mejorando y recuperando la normalidad”

Seguramente pensaremos que son casos excepcionales, pero nadie está excento de nada y las barreras, en cualquier caso, siempre están para derribarlas.

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