La simbiosis del asesor financiero con su cliente

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Por Jaime García, Responsable de de Banco Mediolanum en la zona Sur
Por Jaime García, Responsable de de Banco Mediolanum en la zona Sur

La figura del asesor financiero está en alza y la pandemia ha contribuido a que sea percibido como un servicio altamente recomendable. Cada vez hay más demanda de profesionales y, en consecuencia, crecen los aspirantes que, a diferencia de hace unos años, ya no proceden exclusivamente del mundo de las finanzas. 

Tras quince años de experiencia coordinando equipos en Banco Mediolanum, he tenido el honor de hablar con más de un millar de personas que querían ser asesores financieros, con mucha ilusión y también con dudas comprensibles.

Aunque las preguntas que se hacen —y me plantean— han sido similares estos años, el foco se centra en la estabilidad que supone ejercer como asesor financiero. Algo lógico tal y como ha evolucionado el sector. Por eso, buscan entidades con un proyecto a largo plazo que les permita afianzarse en esta profesión. Y ese es, precisamente, el proyecto que proponemos las entidades que apostamos por un modelo de asesoramiento financiero personalizado.

Sin embargo, tanto o más trascendente, es una segunda duda que les ronda la cabeza: ¿se pueden alinear los intereses de los asesores financieros y los de las entidades financieras? Una cuestión que se plantean especialmente los profesionales que proceden del mundo de las finanzas. La respuesta depende de cada entidad. 

Porque la única manera de ejercer con sentido el asesoramiento financiero, legal, fiscal, etc.— es poner al cliente en el centro y estar convencidos de que sus intereses son los mismos del asesor financiero, pero también los de la entidad con la que colaboran. No tengo duda de que el cliente será el quid del éxito de los próximos años, lejos de modelos basados en la venta de productos.

Afortunadamente, los candidatos que se acercan a nosotros son conscientes de ello. Y aquí contesto a otra duda frecuente: ¿se puede vivir del asesoramiento financiero? Sin duda. Siempre que se antepongan los intereses del cliente. Porque si éste gana, el asesor también, porque la clave es tener clientes a los que acompañar durante muchos años; y después a sus hijos.

Y eso enlaza con otra inquietud que se plantean los aspirantes a asesores financieros: ¿estaré solo? Eso también depende de la entidad con la que colaboren. Por mi experiencia, el modelo solo funciona si contamos con asesores muy profesionales que nunca dejan de formarse. Por eso, es esencial que una entidad ofrezca posibilidades de seguir aprendiendo y, muy importante, herramientas tecnológicas para un asesoramiento más profesionalizado.

Como colofón, insistiré en que, si bien es importante tener las mejores soluciones financieras, las herramientas tecnológicas más eficientes, incluso una estrategia de inversión contrastada, el éxito sigue siendo un trato personalizado con un cliente, un traje a medida para cada necesidad. Una simbiosis perfecta entre asesor y asesorado.