La felicidad en el equipo de trabajo

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Tener un equipo feliz es fundamental no solo para el funcionamiento de la empresa, también lo es para el reclamo de profesionales. La cooperación, el buen ambiente y una meta común son algunos de los factores clave para conseguirlo.

El 20 de marzo se celebra el Día Internacional de la Felicidad, una fecha simbólica para conmemorar la importancia que tiene la felicidad como parte integral en el desarrollo y bienestar de todos los seres humanos.

La RAE define la felicidad como “estado de grata satisfacción espiritual y física”. Hoy en día, muchas empresas apuestan por conseguir ese estado de satisfacción en su equipo. Pero no es fácil lograrlo. 

Eduardo Cambil, coach empresarial, habla de dos tipos de situaciones. Por un lado, está el equipo feliz, y, por otro lado, el equipo acomodado. El segundo simplemente lo que no quiere son complicaciones, ni cambios, eso no es felicidad, es comodidad. Un equipo feliz debe de tener una meta ilusionante, valores, buena relación entre sus miembros, espíritu de ayuda y un líder que haga que todo funcione e ilusione a sus componentes.

Además, el bienestar laboral es un punto a favor para lograr atraer talento en un mercado de trabajo donde el sueldo ya no es una prioridad. Las empresas que se preocupan por el bienestar de sus trabajadores ganan terreno y la felicidad en el trabajo es un factor importante para ser escogidos por los mejores profesionales.

Para fomentar la felicidad en el trabajo no hacen falta muchas cosas, simplemente tratar bien a las personas, dotarles de lo necesario, escucharlos, ayudarles, aconsejarles, pero de forma que ellos se sientan que son escuchados, ayudados y que nos preocupamos por ellos como equipo y como individuos. Es importante fomentar la convivencia y el trabajo en equipo. Hacer que ese espíritu trascienda además del horario laboral. Se puede lograr mediante actividades de convivencia, formaciones, ayudas al desarrollo personal… 

Un equipo humano feliz aporta bastante a la empresa, ya que es un lugar agradable para trabajar, se respira buen ambiente, hay camaradería, cooperación, afán de ayudar, etc. La gente está contenta y motivada, lo que hará que se esfuercen, ayuden y se superen con los logros. No hay que olvidar que una empresa son dos cosas: personas y dinero. El dinero lo puedes conseguir de los bancos, pero las personas son otro tema y no deben de ser tratadas como meros recursos productivos.

Las circunstancias en las que se trabaja pueden influir en ese estado de felicidad. Tener un equipo es siempre mucho más agradable que trabajar solo. Si quieres ir rápido ve solo, pero si quieres llegar lejos ve acompañado. En cuanto al lugar de trabajo, se puede trabajar en casa o en la oficina, aunque la oficina es un espacio común donde verse, conversar, pedir ayuda, observar a los demás… Hay más recursos, el trato personal, la comunicación no verbal, en definitiva, muchas ventajas. En cuanto a la jornada laboral, la felicidad del trabajador no depende de ella. Depende de sus expectativas, del ambiente de trabajo, de sus responsables, de su seguridad, de sus compañeros y de que le guste su trabajo. En cuanto al tamaño de la empresa, un gran equipo es muy complejo de gestionar, hay muchos factores, diversidad de caracteres, de cualificación de los mandos, de empatía, de distancia con la dirección, etc. Todo esto no quiere decir que no se pueda conseguir, pero hay que tocar muchas cosas y en un colectivo grande es más complejo. El liderazgo, la cultura, los valores y un objetivo común son esenciales para ello.

La felicidad influye directamente en la productividad. Un trabajador feliz es un trabajador productivo. Y un trabajador productivo genera buenos resultados para el negocio. Una persona feliz no ve problemas, ve otras cosas, no le molesta ayudar, apoyar a los demás y si tiene que hacer un esfuerzo lo hace sin problemas. A veces, lo complicado es mantener una motivación alta. Mantener la motivación es tener ilusión, ganas de conseguir, orgullo de pertenencia y consideración. Todo esto y mucho más es lo que tiene que conseguir un líder, definir un objetivo común, explicar cómo se va a conseguir y hacer que todos disfruten del camino. Cuando las personas se involucran, aportan su granito, hacen suyo el proyecto, ven que son consideradas y reconocidas, ven metas ilusionantes, surge el “Flow”, ahí es donde dan todo lo que pueden, pero porque lo sienten y de esa forma se realizan y son felices. Se tienen que dar las condiciones adecuadas y tener esa meta, esos valores y ese liderazgo que todos aprecian y siguen.