La búsqueda de “El Dorado”

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Por José Martínez Varea, El Alkimista CEO de Alkimia Proyectos

Probablemente, cuando leas estas líneas, espero que con una cerveza bien fría o un refresquito en la mano, hayas superado al menos la primera de las etapas o fases reconocibles en la evolución que lleva a todo autónomo o emprendedor a convertirse en empresario.

Dejaste atrás la mentalidad del “empleado con muchos jefes” (primera etapa), y tal vez ya estés en algún punto de la segunda, la del “hombre/mujer orquesta”, el malabarista que no puede dejar caer ninguna de las bolas.

Por si fuera poco el estrés propio de la gestión del negocio, te autoimpones la misión de solucionar la papeleta de todos, estar encima de todo, y además hacer tu propia parte.

A estas alturas, los clientes siguen llegando mayoritariamente por el boca a boca, referencias de clientes satisfechos servidos con anterioridad. Con suerte (o porque, como estoy seguro de ello, eres excelente en lo que haces), no te falta cantidad.

Pero es muy probable que te surjan uno o varios de los siguientes problemas fundamentales:

  • Que sigan viniendo clientes que no necesariamente son los más adecuados (falta calidad)
  • Que el ritmo al que llegan sea irregular, impredecible: tienes fases de sequía y hambruna y fases en las que excedes capacidades o te toca contratar para afrontar demanda (falta control)
  • O peor aún…que las solicitudes acaben por secarse completamente (falta oportunidad)

En definitiva, descubres que, o sales a buscar clientes, o tienes que depender de “lo que va entrando”.

Las buenas noticias: sabes que necesitas formarte, hacer las cosas de forma diferente, aprender a ser más eficiente en tu gestión y con tu tiempo. Y aprender sobre ventas y marketing.

Las malas: hay una cantidad infinita de recursos disponibles, y no todos son adecuados o válidos. Y lo que es peor, te puedes quedar atascado/a en aprender y no actuar, o perderte en un laberinto de términos en inglés y conceptos complejos.

Empleas horas de sueño y descanso en leer libros y recursos (a ser posible, gratuitos, por aquello de que hay que ahorrar) sobre gestión eficiente de negocios, emprendimiento, y cómo alcanzar el Dorado del éxito empresarial.

De forma natural, tu visión del negocio empieza a cambiar: ya no lo ves tanto como un “empleo sin jefe” (o “empleo con muchos jefes”), sino algo más parecido al concepto que tienes en tu mente de “empresa”.

Y a raíz de esto, te preguntas:

¿Cómo lo han hecho los Amancio, Elon (Musk), Jobbs, Bezos y Zuckerbergs, para llegar a dónde están sin que les dé un parraque?

Tras (tal vez) ver un documental o leer una biografía de empresarios exitosos, tu cerebro empieza a poner las piezas en su sitio. A hacer “ingeniería inversa” de cómo lo han logrado “los divinos”:

Analizas qué decisiones han tomado. Y en qué momento. Y cuál ha sido el resultado. Y así vas identificando “patrones” de comportamiento, y decides que quieres replicar la fórmula del éxito, adaptándola a tu propio caso.

Y es en ese momento en el que descubres EL SECRETO, cuando por fin entiendes lo que define el éxito de estos empresarios de renombre.

Y es, como decía unas líneas antes, una cuestión de identificar patrones, que se repiten de caso a caso. Por mencionar los más importantes:

  • Uso del tiempo y eficiencia:
    • Son extremadamente cuidadosos e intencionales con su tiempo.
      • Hacen únicamente aquello que tienen que hacer. Aquello que más empuja sus negocios en la dirección deseada, o más les acerca a conseguir sus objetivos
      • Por tanto, dicen NO a menudo. A casi todo. De ese modo, aquello a lo que dicen sí es únicamente lo óptimo.
      • Aprenden a reconocer las buenas oportunidades y, aún más importante, a detectar el veneno disfrazado de oportunidad.
    • Aprenden a priorizar, delegar y subcontratar, o incluso a descartar aquello que sea superfluo.
    • Saben invertir su tiempo, dinero y energía sabiamente.
  • Mentalidad, visión estratégica y foco
    • Tienen siempre presentes los objetivos, conectan regularmente con la motivación y lo que les da la energía para gestionar y trabajan siempre enfocados como un láser.
    • Su visión del negocio se adapta a diferentes grados de profundidad, según sea necesario. No sólo ven el día a día, sino también visión global, a vista de pájaro, que les permite detectar fallos y corregirlos u oportunidades de mejora y aprovecharlas.
    • Establecen siempre objetivos Específicos, Medibles, Alcanzables, Relevantes y Acotados en tiempo.
    • Auditan su negocio constantemente, buscando siempre mejorar, desarrollar el potencial y solucionar sus fallos.
    • Invierten en Estrategia y Sistemas,  en conseguir que todo su negocio se articule entorno a unos valores, y en comunicar estos de forma que el público perciba el negocio tal y como ellos han diseñado.
    • Miden y calibran todo el tiempo, asegurándose que todo se ajusta a plan.
    • Establecen sistemas y procedimientos para todo, especialmente para la adquisición de clientes y el desarrollo de negocio.
    • Invierten en consultores, asesores y mentores que les guían y ayudan a desarrollar todo su potencial, acelerar su optimización y crecimiento, y organizar su negocio de forma que es su negocio el que trabaja para ellos.

Si has leído hasta aquí, ya has esprintado de la primera etapa a la segunda.

¿Preparado/a para dar el salto a la tercera? Puedes contar conmigo para guiarte. Si quieres.

¡Continúa leyendo!