La Asociación Adara, imprescindible en el fomento de la igualdad social

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En el año 2015 nace la asociación Adara con el fin de fomentar la igualdad social y el bienestar en el ámbito familiar mediante una visión sistemática. Desde que comenzaron han ido aumentando sus proyectos, así como los barrios en los que los implantan. La asociación está formada por un equipo que trabaja para apoyar a las familias que se encuentran en situación de vulnerabilidad social o con dificultad en la tarea de educar a sus hijos.

La asociación sin ánimo de lucro Adara busca fomentar la igualdad social y el bienestar en el ámbito familiar a través de una visión sistémica. En la actualidad Adara está formada por un equipo multidisciplinar del ámbito de lo social de quince personas y tres alumnos en prácticas; entre ellas: trabajadoras sociales, maestros y maestras, psicólogas y psicólogos, una logopeda y una educadora social. Desde la asociación trabajan para apoyar a las familias que se encuentran en situación de vulnerabilidad social o con dificultad en la tarea de educar a sus hijos. Su objetivo es promover su desarrollo integral y aumentar sus oportunidades.

Adara nace como asociación en el año 2015, convirtiéndose desde entonces en un referente en el barrio sevillano de Polígono Sur por su dedicación incondicional a la Infancia y a la Familia, haciendo honor a su lema:“La familia: Cuidando desde lo pequeño”. Los ámbitos fundamentales de actuación Adara son: intervención familiar a través de la escuela, trabajo terapéutico y pedagógico con el alumnado expulsado de los institutos, trabajo con el absentismo escolar en colegios e institutos, educación social a familias y menores, refuerzo escolar extraescolar, intervención psicomotriz y logopedia, educación emocional en grupos de mujeres y de menores, terapia psicológica y asesoramiento y formación aprofesionales.

El punto central del proyecto de Adara es la intervención con familias y alumnos, tratando de dar respuesta a las múltiples necesidades detectadas en los centros educativos. Desde la asociación nos aseguran que su intervención dentro del centro educativo “es sumamente importante. En un contexto social como Polígono Sur, Torreblanca o San Pablo, las relaciones familiares y entre alumnos se ven condicionadas, en la mayoría de las ocasiones, por los conflictos. Las relaciones sociales se definen por la carencia de empatía, la competitividad entre clanes, el uso de la violencia como instrumento para la resolución de conflictos, grandes dificultades para la introspección personal y reflexión, etc. La intervención del equipo de Adara se presenta como una actuación integral, que contempla acciones desde distintos ámbitos: educativo, social, laboral, salud, vivienda, etc. Dicha intervención es puesta en marcha por el equipo multidisciplinar especializado en intervención social y familiar que conforma la asociación ADARA”.

Desde sus inicios han ido ampliando sus proyectos y los barrios en los que los implementan. Comenzando por el programa ProInfancia, que les impulsó a trabajar mucho más en red con las entidades de la zona y a cubrir necesidades que venían detectando en las familias con las que intervenían. Posteriormente ampliaron recursos en el barrio de Torreblanca, donde trabajan el absentismo escolar en el IES Siglo XXI y en el que han puesto este curso en marcha dos proyectos muy interesantes: el proyecto Impulsa, en el que se van a trabajar educación emocional, recursos digitales y orientación laboral; y el proyecto Brújula, un interesante programa que también se está llevando a cabo en el barrio de San Pablo y que trabaja con el alumnado expulsado de los centros, generándoles espacios pedagógicos y terapéuticos y de intervención familiar con el objetivo de prevenir posibles expulsiones futuras y generar adherencia del alumnado al sistema educativo.

Como prácticamente todas las asociaciones la llegada de la Covid-19 ha supuesto un punto de inflexión para esta entidad.Desde Adara nos cuentan que su “labor se vio afectada por la sobrevenida situación de alarma debido al COVID-19. La intervención en ese entonces pasó a ser telefónica y telemática siendo su principal cometido la derivacióna los diversos recursos que se pusieron  en marcha en la zona.Los servicios que hasta la fecha ofertábamos pasaron a realizarse a través de plataformas digitales como Zoom o Skype y junto a esto ofertamos un recurso gratuito de asesoramiento telefónico para quien necesitara espacios de desahogo o se encontrara en momentos altos de estrés o ansiedad”. De entre los servicios y recursos disponibles en aquél momento, se derivaron a las familias a Cruz Roja Española, la Red Vecinal de Polígono Sur, al Distrito Sur, a CAPI (Asociación Familiar de la Oliva), al Programa ProInfancia, al Banco de Alimentos de Sevilla y a Cáritas. Las integrantes de Adara nos confiesan que “toda esta situación de COVID-19 y de pandemia, nos ha llevado a día de hoy a realizar una adaptación de nuestro trabajo y de nuestros proyectos encaminada a calmar las alarmas internas que esta situación nos genera, a ayudara las personas con las que trabajamos a que adquieran herramientas y estrategias que les faciliten su convivencia mutua y que les generen espacios de tranquilidad”.

Como hemos visto, uno de los principales objetivos de esta asociación es la prevención del absentismo escolar. Pero, ¿por qué es tan importante la prevención, seguimiento y control de absentismo escolar? Desde Adara nos responden que el programa de control y seguimiento del absentismo escolar se plantea como una alternativa a la cronificación del mismo en la zona. Bajo el marco de actuación comunitaria que coordina el Comisionado para el Polígono Sur y como línea del Plan Integral, el principal pilar de este proyecto es afianzar la continuidad y mejorar el funcionamiento de los Equipos de Intervención de Zona en los Centros Educativos y velar por el cumplimiento del protocolo de absentismo establecido por el DECRETO 167/2003 de 17 de junio, por el que se establece la ordenación de la atención educativa a los alumnos y alumnas con necesidades educativas especiales asociadas a condiciones sociales desfavorecidas, que establece en el Titulo III las bases de los programas de lucha contra el absentismo escolar.

Sus objetivos principales son normalizar la participación de las familias del alumnado en situación de riesgo a través de la intervención integral en itinerarios de inclusión social y consolidar el Programa de Absentismo aprobado en junio de 2014 para la Zona, atendiendo a los objetivos propuestos y promoviendo el desarrollo de las actuaciones que en él se detallan en relación al alumnado absentista o en situación de riesgo y sus familias. Igualmente, la prevención del absentismo escolar es una línea de dicho programa fundamental. Así, es llevado a cabo desde la captación y la intervención con menores y familias en riesgo de exclusión social y a través del desarrollo de intervenciones socioeducativas en medio escolar y comunitario (educación de calle), potenciando el acercamiento al centro educativo de menores y sus familias y la sensibilización hacia la asistencia a la Escuela.

Otro de los proyectos que llevan a cabo son los talleres educativos-terapéuticos son espacios en los que se trabaja con menores para promover su desarrollo personal y prevenir situaciones de acoso escolar y violencia en las aulas. Están diseñados para apoyar y promover la resiliencia infantil. Parten de un modelo de intervención integral para trabajar con niños, niñas o adolescentes que provienen de contextos familiares disfuncionales o desfavorecidos. Estos talleres se fundamentan en el paradigma de la resiliencia como metáfora que permite reconocer y dar un valor positivo a los recursos naturales de los niños y niñas. Los aspectos que se consideran son: Inteligencia emocional y sentimientos, identidad, autoestima, destrezas comunicativas y trabajo en equipo. Están destinados a niños o niñas entre 10 y 16 años.

Además, imparten un curso de inteligencia emocional para docentes que  busca, principalmente, que el colectivo docente pueda desarrollar actividades de carácter socio-emocional, con el objetivo de generar espacios de Inteligencia Emocional y Resolución de Conflictos. La aplicación de la Inteligencia Emocional en la educación primaria y secundaria favorece no sólo el rendimiento académico, sino también la motivación, autonomía y responsabilidad de los alumnos.Junto con la enseñanza de conocimientos teóricos y valores cívicos al profesor le corresponde otra faceta igual de importante: moldear y ajustar en clase el perfil  afectivo y emocional de su alumnado.

Echando la vista atrás y haciendo un recorrido a lo largo de los proyectos que han llevado a cabo, recuerdan con especial orgullo unos cursos de 2018  de “Innovaciones en los procesos de mejora de la convivencia escolar”. El contenido de estos cursos estuvo relacionado con técnicas de cohesión grupal (estructura del grupo, dinámica relacional, identidad de grupo, sentido de pertenencia, etc.), así como con estrategias para la resolución de conflictos en el aula (estilos de comunicación, comunicación verbal y no verbal, etc.). Aseguran que “las sesiones fueron especialmente bonitas y prácticas, consistiendo en una serie de actividades para el profesorado, encaminadas a potenciar la percepción, comprensión y regulación emocional propia y también la de su alumnado”.

Una de vuestras reivindicaciones de esta asociación es la solicitud de ayudas para los asentamientos chabolistas de Sevilla. “El pasado curso quisimos sumarnos a un grupo de entidades que exigían que se atendiera a las necesidades particulares de las personas para garantizar unas condiciones de vida dignas y salubres con el fin de superar la crisis sanitaria”. Para ello se realizó el envío de una carta al alcalde Don Juan Espadas para abogar por los derechos de las familias que viven en los asentamientos chabolistas de Sevilla. Ofreciendo igualmente el apoyo y colaboración para poner fin a las situaciones que se viven en los asentamientos chabolistas.

El lema de Adara es “La familia: cuidando desde lo pequeño”. ¿Por qué eligieron este lema?En Adara nos cuentan que es porque se caracterizan por intervenir desde los menores y desde el vínculo o los cuidados. “Creemos en una intervención basada en la confianza, orientando y acompañando con el objetivo de generar cambios y promover crecimiento personal. Lejos del clásico modelo asistencialista, las profesionales de Adara creemos en una intervención donde los menores y las familias se empoderan para ser los protagonistas de sus propios procesos. Entre nuestros valores fundamentales destacamos nuestra sensibilidad hacia el compromiso social y respeto por el medio ambiente. Destacándonos por ser una entidad con una contribución activa hacia la mejora social”.

Para colaborar con Adara se puede hacer de diversos modos, tanto si se quiere participar como voluntaria/o para distintos programas puntuales como si se quiere apadrinar a una persona sin recursos en su proceso de terapia. O hacer donaciones de recursos educativos pedagógicos, psicológicos o tecnológicos para romper la brecha alfabética-digital.