Incidencias fiscales del teletrabajo

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Por Alberto Muñoz Cantos. Experto Tributario y Mercantil en MC&A ASESORES
www.mcaasesores.com

La era DIGITAL en la que nos encontramos, más si cabe desde la aparición de la COVID-19, ha supuesto un cambio global en la forma de desarrollar el trabajo. Los medios telemáticos de los que disponemos nos ayudan a flexibilizar nuestra jornada laboral con el objetivo claro de obtener la mejor conciliación posible con la vida privada.

Fruto de todo ello son las intensas regulaciones que está llevando a cabo el Gobierno, siendo destacable el Real Decreto 28/2020 de Trabajo a Distancia el cual entiende como “trabajo a distancia regular” el que, en un periodo de referencia de tres meses, suponga un mínimo del treinta por ciento de la jornada, o el porcentaje proporcional equivalente en función de la duración del contrato de trabajo.

Los empleados han visto una oportunidad de mejorar su calidad de vida, rompiendo con la “obligación de proximidad” que siempre ha rodeado al empleo por cuenta ajena, trasladando su trabajo incluso durante este año 2020 a segundas viviendas o lugares donde alejarse de las grandes ciudades y por tanto de mayores grados de infección del virus.

Uso de medios de la empresa

Para poder teletrabajar, los empleados pueden necesitar hacer uso de distintos medios aportados por la empresa como sillas, ordenadores, otros equipos e incluso vehículos, además de recibir entregas de dinero para compensar gastos de luz, agua, prestaciones que pueden tener cierta incidencia tributaria en el caso en el que se consideren como rendimientos del trabajo en especie en el IRPF.

Ante esta situación, el Real Decreto 28/2020 no deja caer ni incide en ninguna interpretación sobre esta conceptualización, por lo que nos encontramos ante una incertidumbre que puede y debe ser abordada por la Administración Tributaria.

Fiscalidad

Derivándonos a la Ley del IRPF, ésta nos habla de rendimientos en especie cuando los bienes prestados por la empresa sean para fines particulares, lo que provoca que el uso en horas de trabajo de estos medios no pueda suponer en ningún momento un rendimiento en especie. Ahora bien; ¿cómo justificamos los periodos de uso? ¿qué pasa con las horas extraordinarias no recogidas en contrato, se consideran “fines particulares”? ¿qué ocurre si el empleado dispone ya de un ordenador, un determinado equipo o utiliza el móvil cedido por la empresa para fines particulares?

¿Rendimiento en Especie? Más carga impositiva

Existen infinidad de empresas, sobre todo las grandes, que vienen permitiendo e incluso obligando a distintos periodos de trabajo a distancia, estableciendo mecanismos de control de uso sobre los medios cedidos para evitar el mismo con finalidades privadas.

Como casos reseñables aparecen las contrataciones que realizan las multinacionales extranjeras (aerolíneas, Call Centers…) sobre trabajadores españoles, permitiéndoles desempeñar su trabajo desde casa gracias a medios electrónicos. En estos supuestos, la multinacional no dispone de establecimiento permanente en España y por tanto no tributa en nuestro país, por tanto; ¿todos los rendimientos obtenidos por el trabajador (salario, compensación de gastos) así como la cesión del uso de otros medios (equipos, ordenadores) suponen rendimientos dinerarios, o se podrían calificar algunos como rendimientos en especie?

Lo normal en estos casos es que la propia multinacional incluya en las respectivas nóminas la valoración económica de la cesión de estos medios.

En definitiva, la situación de crisis sanitaria actual ha traído ventajas como la asunción de la necesidad del trabajo a distancia como una alternativa segura y rentable para nuestro tejido empresarial, aunque conlleva la obligación por parte del poder legislativo de abordar a través de regulaciones las profundas incidencias que acarrea el teletrabajo.

¡Hacienda somos todos, desde CASA o desde el TRABAJO!