Examen de conciencia, propósito de enmienda, decir las faltas al mentor y cumplir la penitencia

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Por Eduardo Cambil Molina, Socio Action COACH
Por Eduardo Cambil Molina, Socio Action COACH

Estamos al final del año, aún no ha terminado, queda el empujón final, ese que te puede ayudar a cruzar la meta con éxito, ese que siempre cuesta, pero que es necesario hacer. Hay quien ya cruzó la meta y está tranquilo, y todo lo demás que venga bienvenido sea. Probablemente haya una diferencia entre aquellos que ya cruzasteis la meta, los que están haciendo el último esfuerzo, y los que, hagan lo que hagan, no van a llegar. Estos últimos me recuerdan a un compañero de la infancia, que iba a un examen, su madre le dio una estampita de la Virgen diciéndole que le daría suerte, mi compañero le contestó, mamá, no te preocupes, el examen de hoy no lo apruebo ni, aunque me lleve un póster. Y así fue, pues no había estudiado nada.

Puede haber empresas que no puedan llegar de ninguna forma, ya porque han estado cerradas, o no han podido abrir con el espacio, tiempo y recursos necesarios, como es el caso de la hostelería. Esos son imponderables, que tristemente han tenido que sufrir estas compañías, pero ha habido otras que han reaccionado y han sacado soluciones imaginativas. Este es el momento de hacer ese examen de conciencia y de revisar qué ha ocurrido a lo largo del año, qué hemos hecho y qué consecuencias ha tenido. Qué no hemos hecho y qué consecuencias ha tenido. Tenemos que preguntarnos qué podíamos haber hecho y qué hubiera ocurrido. Este examen nos va a ayudar a sacar importantes aprendizajes para tenerlos en cuenta cuando pensemos en el 2022 y años venideros.

Te voy a ayudar con el examen de conciencia, por cierto,  no le tienes que decir tus faltas al confesor, sino a tu mentor, para que te ayude.

Comencemos. ¿Tenías un plan estratégico antes de comenzar la crisis?  ¿Si lo tenías lo adaptaste? Si no lo tenías, ¿hubieras ido mejor con él?, ¿hubieras sabido a qué atenerte? ¿Controlabas bien los números de tu empresa? ¿Entendías los balances y la cuenta de Pérdidas y Ganancias? ¿Proyectaste lo que ocurriría en una cuenta de resultados previsional? ¿Tenías previsiones de flujos de caja, donde te indicarán las necesidades de tesorería de los meses siguientes, o simplemente ibas a ojo? ¿Tenías digitalizada tu empresa, como para poder seguir funcionando en remoto? ¿Había descripciones de los puestos de trabajo y de las responsabilidades de cada trabajador? ¿Reaccionaste rápido o tardaste más de lo deseado en reconfigurarte? ¿Tenías un CRM con los datos de los clientes para mantener contacto con ellos y poder venderles? ¿Has mantenido tu marketing durante la pandemia, o te olvidaste de tus clientes? ¿Te han olvidado ellos a ti? ¿Has aprovechado suficientemente las oportunidades que el mercado te ha dado? ¿Has administrado correctamente los Fondos Covid con un plan? ¿Has mantenido contacto regular con tus proveedores?

¿Has instaurado un sistema de liderazgo y supervisión en remoto a tus empleados? ¿Has mimado a tu equipo en los tiempos duros? ¿Has aprovechado los tiempos muertos para formarte? ¿Has aprovechado para que tu equipo se forme? ¿Has planificado tu salida de la crisis? ¿Has aprendido cosas nuevas? ¿Has cuidado tu salud? ¿Y la de tu equipo? ¿Y la de tu empresa? ¿Has hecho balance de lo que ha supuesto la crisis en términos económicos? ¿En términos de tu mercado? ¿En la gestión del talento? De todo lo anterior, ¿lo tienes en números, o solo una idea? 

Podíamos seguir haciendo esas preguntas que nos ayudarán a completar ese examen de conciencia. Seguramente muchas de ellas te las habrás hecho en su momento, y las respuestas no fueron buenas, otras te las habrás hecho después. Apelando al propósito de enmienda, coge un papel y un lápiz, vuélvetelas a formular y respóndelas ahora. Junto a cada una, pon lo que deberías de haber hecho y cómo lo vas a resolver en el futuro, pues solo el hombre tropieza dos veces en la misma piedra y te puede pasar a ti, pero te pillará prevenido.

Después del examen de conciencia hay que decir las faltas al mentor, tener propósito de enmienda y luego llega la penitencia. En este caso en el pecado está la penitencia, pues si hiciste algo mal en tu empresa,  las consecuencias son la propia penitencia.

Cerramos el año con el balance de lo que hemos hecho bien y aquello que podríamos haber hecho mejor. Todo con la idea de planificar y preparar un 2022, que no estará exento de sorpresas, pero nos pillará mucho mejor. Contar con un mentor que te ayude a realizar este examen y a prepararte a ti y a tu empresa te puede ayudar bastante. ¿Hablamos?