Estrés, estrés ¿vacaciones?

Por Ana Herrero, Socia Directora de Montaner & Asociados Andalucía.

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Estrés, estrés ¿vacaciones?
Estrés, estrés ¿vacaciones?
Ana Herrero, Socia Directora de Montaner & Asociados Andalucía.
Ana Herrero, Socia Directora de Montaner & Asociados Andalucía.

Comienza el periodo vacacional y este es un buen momento para afrontar algo tan simple como el hecho de disfrutar  de unas buenas vacaciones. Sin duda, el sentido de tomar vacaciones es por la necesidad que tenemos de recuperarnos física y mentalmente ya que nuestros niveles de estrés suelen estar a niveles altos en estos momentos del año.

¿Qué es el estrés?. Se suele aceptar la siguiente definición: “Es la respuesta inadecuada del organismo a determinados estímulos externos”. Aunque personalmente me gusta más la que describe el estrés como: “La percepción que el individuo tiene de la realidad”.

En nuestra vida cotidiana tenemos una gran cantidad de estímulos de todas clases con los que tenemos que convivir, pero nadie nos ha enseñado a hacerlo; no hay una asignatura en toda la educación que sea “Cómo convivir con su estrés”. Por lo tanto, la complejidad de los estímulos que percibimos como consecuencia de nuestro desarrollo hace que muchas veces no seamos capaces de resolverlos satisfactoriamente, se vayan acumulando y perdamos finalmente nuestra capacidad de respuesta.

Algunas señales son indicadoras de que estamos en este proceso: falta de concentración en temas simples, desgaste intelectual, inapetencia ante las tareas habituales, descuidos frecuentes; dificultad de recuperación, que produce un agotamiento constante. Se hace difícil levantarse por la mañana; descenso del rendimiento intelectual o físico, depresión, tristeza. Cuesta más hacer las cosas; fatiga sexual, descenso del deseo, dificultades en la erección y el orgasmo; nerviosismo, exceso de actividad, ansiedad, angustia. Impaciencia, irritabilidad. Se descarga la tensión al menor estímulo sin importancia; insomnio. Produce falta de descanso que agrava aún más la situación; Problemas digestivos: acidez de estómago, indigestión, digestiones difíciles. Dolor de cabeza con excesiva frecuencia; tics nerviosos y/o movimientos involuntarios. Inquietud creciente manifestada en tabletear sobre la mesa, dar vueltas a un bolígrafo, etc; dolores de espalda y cuello. La tensión se acumula sobre los músculos del cuello y/o la espalda.

Y una vez centrados en el tema del tema te propongo que estas vacaciones no sumen más estrés al que ya tienes. Para comenzar te invito a que revises a través de estas preguntas cual es el origen de tu estrés en el trabajo:
¿Si las cosas se suceden lentamente sueles impacientarse? ¿Te suele fijar objetivos altos? ¿En general, te cuesta delegar? ¿Te siente culpable cuando algún día te has relajado sin hacer nada de tu trabajo? ¿Tienes que hacer más de dos cosas a la vez? ¿Pierdes la calma con frecuencia? ¿Sueles hablar, comer y moverse de forma rápida? ¿Buscas excusas para no hacer actividades de ocio y preferir el trabajo? ¿Te cuesta decir “no”? ¿Te suele llevar trabajo para realizar en casa? ¿Te gusta entrar en competitividad con otras personas?

Si las respuestas son en su mayoría síes, sin lugar a dudas sueles estar estresado en el trabajo, por lo tanto en las vacaciones tienes todas las probabilidades de continuarlo.
Para romper con esta tendencia al estrés aprovecha las vacaciones para comenzar a superarlo; te propongo las siguientes pausas:

Primero: Asume que la responsabilidad de su estrés es tuya y solamente tuya.

Segundo: Mentalízate de que estas vacaciones van a ser un punto de inflexión en tu vida profesional y personal.

Tercero: Deja los asuntos del trabajo dispuestos de tal forma que no pueda ser molestado durante sus vacaciones. Si es necesario delega todo lo que puedas para no ser interrumpido por ningún concepto. Me encanta aquella anécdota que dice: “A Sir Fletcher propietario y director de una fábrica textil, lo llamaron por teléfono el sábado mientras estaba tomando el té para informarle que la fábrica se estaba quemando y respondió: -Vaya disgusto voy a tener el lunes- y continuó tomando el té como si no hubiera pasado nada”. Esta es la actitud necesaria para disfrutar de unas vacaciones sin estrés.

Cuarto: Rompe las reglas en todo lo referente a tus vacaciones. Aunque encontrarás muchos más, he aquí algunos ejemplos posibles: Si cada día te levanta a las 7 levántate a las 8 o las 9 o a las 6. Si llevas el móvil y sus aplicaciones a todas partes, restringe el tiempo de utilización. Prueba a desintoxicarte de la dependencia del móvil. Vive en directo y no on-line. Si siempre has comido a una hora determinada escucha tu estomago y come cuando tenga apetito, a demanda, como los bebes. Si siempre has leído, pasee. Si siempre ha paseado, lea. Si siempre piensas en el mañana, piense y viva el “aquí y ahora”. No planifiques el mañana. Aprovecha para aprender a relajarte, lo agradecerás. Rompe las reglas habituales y comprueba los resultados para ti y los que te rodean.

Quinto: Se positivo en todas las ocasiones. Si el camarero se retrasa en el servicio encuentra los “positivos” de esta situación: El disfrutar de la compañía, el tener tiempo de hacer una buena digestión del plato anterior, el contemplar el paisaje, etc.

Sexto: Introduce un poco de humor en tu vida. Viendo películas, reúnete con amigos con sentido del humor, contando chistes, etc. Y sobre todo riendo por cualquier causa. También es bueno reírse de uno mismo.

Séptimo: Recoje esta buena experiencia que seguro que te habrá liberado de cantidad de tensión y busca repetirla en tu vida cotidiana.

Solo desearte que cuando tomes las vacaciones recuerdes aplicar estas pautas para mejorar tu estrés.