Establecimientos tradicionales de Sevilla con más de 100 años de antigüedad

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Más que un negocio son una seña de identidad para la ciudad de Sevilla. Tradición, cultura, exclusividad o simplemente un buen servicio. Diferentes establecimientos centenarios sobreviven a lo largo de los años sin perder su sello, su carácter. Quizás esta sea una de las claves para conseguirlo.

Décadas de antigüedad están detrás de ellos, ya sean negocios especializados o más genéricos, conocidos por muchos en Sevilla, los establecimientos más tradicionales de la ciudad y que siguen en pie son un atractivo más que aporta carácter a Sevilla.

Estos negocios con solera han pasado por varias generaciones y han sabido sobrevivir al paso del tiempo de una manera ejemplar. Por eso vamos a hablar de algunos de ellos.

Confitería La Campana

Confitería La Campana, fundada en 1885 y donde en su escudo figura la leyenda “proveedor de la Real Casa” es el lugar más emblemático de Sevilla para tomar pasteles artesanos. 

Esta empresa familiar fue fundada en 1885 por Antonio Hernández Merino y está especializada en confitería tradicional y respetando fórmulas centenarias de dulces sevillanos. En su proceso de elaboración no se acelera el proceso de mezcla de ingredientes y batido, sino que siguen su método artesanal que tiene una duración de 24 horas, dando como resultado un producto auténticamente artesano. Está situada en el casco antiguo de Sevilla, en un establecimiento muy singular, con terraza de veladores que respeta fielmente la imagen primitiva de su fundación.

Los merengues, las tortas de polvorón, las lenguas de almendra, las yemas sevillanas… son algunos de los dulces más tradicionales de La Campana. También son muy populares los artículos de temporada como las torrijas, los roscos de reyes y los panellets. La Campana también está especializada en la organización y servicio de bodas, cócteles, copas de vino, y todo tipo de celebraciones familiares, sociales y empresariales.

Sombrerería Maquedano

Sombrerería tradicional en pleno corazón de Sevilla.

Maquedano es un negocio avalado por muchos años de especialización, desde 1908 en la calle Sierpes, cuyos horizontes pasan por conservar la tradición familiar de forma exclusiva, además de ofrecer variedad, artículos novedosos, buen servicio y calidad para seguir manteniéndose en el sector. Cuatro son las generaciones que han regentado este lugar.

El Rinconcillo

El Rinconcillo, en pie desde 1670, ostenta el título de bar más antiguo de Sevilla. Fue en 1858 cuando la familia De Rueda, actual propietaria, adquiere la casa de la calle Gerona nº 40, que ya funcionaba como taberna desde años atrás.

La familia De Rueda ha conservado generación tras generación la esencia de El Rinconcillo, que se ha convertido en la esquina con más renombre de Sevilla y por la que parece que no han pasado los siglos.

Además de su característica decoración, los camareros transmiten la tradición de este lugar con la costumbre de apuntar las cuentas con tiza sobre la barra de caoba como si se tratara de una pizarra, en la que cuando se liquida cada cuenta, se borra y se vuelve a empezar.

Abrió cuando reinaba en España Carlos II. Desde entonces, han pasado por el trono 15 reyes y cuatro dinastías: Austria, Bonaparte, Saboya y Borbón.

Cerería El Salvador

La Antigua Cerería del Salvador es una empresa familiar fundada en 1845 dedicada a la fabricación de ceras de paso, culto y cirios de nazareno, además cuentan con otros productos como las velas de flores, incienso, carbón y pabilo entre otros. Es una de las empresas más antiguas de Sevilla relacionadas con el Arte Sacro.

Esta empresa ubicada en Sevilla capital cuenta con una larga trayectoria en el sector y sirve a la Semana Santa desde hace más de 150 años. Sus clientes se encuentran repartidos por todas las provincias de Andalucía en su gran mayoría y por varias provincias nacionales donde la Semana Santa posee una mayor repercusión. En estos últimos años la empresa ha diversificado el mercado entrando en el sector hostelero, atendiendo a hoteles, restaurantes y caterings.

Disponen de una amplia gama de imágenes y artículos religiosos en su tienda de la Plaza del Salvador. Este comercio puede presumir de ser uno de los más antiguos y tradicionales de Sevilla manteniendo su sede como local de venta al público desde 1927 hasta nuestros días. En su interior podemos encontrar todo tipo de productos relacionados con el arte sacro: Imaginería religiosa con tallas que varían desde los 10 a los 90 cm. Piezas de orfebrería tales como inciensarios, navetas, candeleros o llamadores. Artículos para el altar como cálices, copones, vinajeras, custodias o patenas y otros artículos de regalo como relicarios, trípticos o rosarios. También podemos encontrar un amplio surtido de velas para altar y para el hogar, además del incienso de los tres reyes de fabricación propia.

Papelería Ferrer

En el año 1856 un joven matrimonio procedente de Capellades (Barcelona) llamados José Ferrer y Poch y Josefa Vidal y Fragoso, llega a Sevilla para “hacer las Américas”. Por razones del azar, el barco que sólo partía dos veces al año, zarpó sin ellos. Así que la joven pareja decidió montar su pequeño negocio en Sevilla mientras esperaba a que transcurriesen otros seis meses. Alquilaron un pequeño local en el número 5 de la calle Sierpes y se dedicaron a hacer lo que mejor sabían: fabricar tinta para que los demás pudieran hacer lo que a nuestros días ha llegado como una pasión: Escribir.

Aquella Sevilla de mediados del Siglo XIX se transformó en su querida “América” y decidieron quedarse para transmitir de generación en generación el amor por el buen papel, las tintas con sus infinitos colores y matices y la caligrafía clásica con sus plumillas y cálamos. Una profesión que heredó su hijo Federico Ferrer y Vidal, y éste transmitió a su vez a sus hijos, Manuel y Adolfo Ferrer González.

Estrella Ferrer, en la cuarta generación afronta los momentos del cambio de tendencia, el de la era informática, el cambio del lápiz por el teclado. Con la certeza de que hay pasiones que no tienen fecha de caducidad, amplía horizontes y pone a disposición útiles de escritura de marcas japonesas, las últimas tendencias en estilográficas y tintas de las marcas más emblemáticas, bellísimos papeles húngaros, encuadernaciones francesas hechas a mano, diarios con cubiertas de piel y bronce, así como plumas de ganso rematadas en preciosa orfebrería italiana. Todo esto sin dejar de lado los icónicos artículos de escritorio fabricados en España, los objetos nostálgicos que caracterizaron la Papelería clásica y un sinfín de curiosidades que hacen del escritorio un espacio con vida.