Esta vez, tampoco es diferente

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Resulta difícil plasmar en estos momentos lo que me corresponde decir y supongo que, para muchos ahorradores, y ciudadanos en su conjunto, será tanto o más difícil de creer mis palabras. Pero, cada uno, desde su conocimiento como profesional, debe contribuir a explicar el efecto económico y social de una pandemia mundial, como es el caso de este Covid-19, desconocida en los últimos siglos.

Resulta, como digo, difícil pedir calma a los inversores cuando el Ibex 35, por citar un índice concreto todos se han desplomado en estos días ha llegado a bajar en el lapso de una veintena de sesiones hasta 3.500 puntos, el 35% de su valor. Estamos, pues, ante una de las caídas más intensas, y sobre todo rápidas, de la historia del índice español; podríamos decir que casi paralela a la expansión del virus por el mundo.

Me corresponde, como digo, desde mi profesión de asesor financiero, aportar mi grano de arena para arrojar un poco de luz en este negro túnel en el que estamos. Veremos mucha volatidad, con intensas subidas –sin ir más lejos, el mismo 13 de marzo el Ibex rebotó un 3,73% sumando 239 puntos, seguidas de profundas bajadas. Son los días que nos han tocado vivir. 

Sin embargo, pensar en el corto plazo sería ahora –como lo es siempre un error que pasará factura a nuestros ahorros. No sé cuánto tiempo puede durar esta situación días, semanas, meses ni mucho menos cuál puede ser la intensidad de la caída, ni tampoco la magnitud ni el ritmo de la recuperación. No soy un adivino, soy un Family Banker de Mediolanum que se dedica a asesorar a los inversores.

Lo que sí puedo decir son dos cosas rotundas: la primera, y principal en estos momentos, que el crash del coronavirus no es la primera crisis que sufren los mercados y que siempre, en todos los casos, las aguas han vuelto a su cauce. Y, segundo, y a mi parecer más importante, que, si se mantiene la calma, navegar en esta tormenta ofrece sus riesgos, sí, pero también sus oportunidades.

Como inversores no podemos evitar que pasen cosas buenas y cosas malas; pero sí debemos saber gestionar el Caos. Aquellos inversores que funcionan con una estrategia clara de inversión establecida con asesoramiento profesional están al margen de estos acontecimientos. Parten de unos plazos y objetivos predeterminados y, en función de ellos, han elegido unos productos financieros adecuados y diversificados.

Luego, comprenden que las bajadas y las subidas vienen y van, así es desde que existen los mercados, y lejos de amedrentarse con estos vaivenes, los saben utilizar en su favor. Así, aprovecharán el pánico ajeno para adquirir activos a buen precio, porque tienen la certeza de que la renta variable, si se compra en momentos de caída, es el mejor vehículo de inversión con plazos medios y largos. Y saben que el coronavirus NO es diferente de anteriores crisis.