Errores habituales en la utilización de aplicaciones gratuitas por parte de las empresas

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Por Enrique López Navarrete Delegado Protección de Datos, Auditor ISO 27001 y CEO de Lexsuite Consulting

Hay una estrecha línea entre el uso de aplicaciones de mensajería instantánea y el uso indebido de las mismas, desde el punto de vista de la normativa de protección de datos.

Hay que decir que la AEPD (Agencia Española de Protección de Datos) no es muy partidaria del uso de este tipo de herramientas, aunque es verdad que hay algunas que garantizan más nuestros datos como Signal o Telegram, que la propia WhatsApp.

Después de la compra de WhatsApp por parte de Facebook, las agencias de seguridad estadounidenses pueden tener acceso a esos datos y Facebook no es una empresa muy de fiar y menos aún transparente en el uso que le da a nuestros datos personales. De hecho, desde que los publicas ya son propiedad de Facebook.

Dicho esto, y como ocurre con otro tipo de software como Drive, Dropbox, etc., no podemos utilizar aplicaciones de uso doméstico para uso profesional y la enorme mayoría de las aplicaciones y softwares gratuitos, son para uso domestico, como sucede con WhatsApp.

El uso de datos personales en el ámbito doméstico, no está incluido en la normativa de protección de datos, esto no quiere decir que una persona no tenga que cumplir con la misma, dependiendo del uso que haga de los datos que maneja. 

Pero estamos obligados a cumplir escrupulosamente la normativa en el caso de empresas, profesionales, organizaciones y administraciones públicas y una de las obligaciones es garantizar la seguridad y confidencialidad de los datos que manejamos.

Lo que pasa con las aplicaciones gratuitas que utilizamos muchas veces para uso profesional, es que estás versiones no incluyen los packs de seguridad, encriptación, cifrado, etc.

Esto es lo que pasa con aplicaciones de almacenamiento cloud como Drive o Dropbox y esto pasa, porque la seguridad no es barata, por eso tenemos que utilizar aplicaciones con las que podamos garantizar la seguridad y confidencialidad de los datos que almacenamos.

En el caso de WhatsApp, disponemos de la versión WhatsApp Business, con la que además podemos cumplir con el principio de información. De poco vale que tengamos el consentimiento, generalmente poco informado o directamente sin información que invalida el consentimiento, sino podemos cumplir con el resto de la normativa.

Aunque la normativa de protección de datos dificulta nuestra acciones de marketing on line, esto no quiere decir que no podamos realizarla, sino que debemos de hacerlo de acuerdo al marco legal existente.