Entrevistamos a Lidia y Francisco Mill

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Francisco Mill lleva más de 40 años en el sector de la joyería. En 2013 se unió al negocio familiar su hija Lidia. Juntos forman un equipo perfecto y realizan todo tipo de arreglos y piezas nuevas en oro y en plata. Han innovado y creado una fórmula en la que crean joyas con leche materna y cordón umbilical que han revolucionado el mercado de la joyería. Además, han creado una colección de ilustres andaluces como Lorca, Silvio, El Pali o Lola Flores que está arrasando.

¿Cuántos años lleváis abiertos de cara al público?

Mi padre, Francisco, comenzó a trabajar con 14 años en un taller de joyería de la Calle San Eloy, cuando su jefe falleció él se quedó con el traspaso del taller. Finalmente terminó montando este local en la calle Angostillo. Fue entonces cuando montó no sólo el taller, sino también la tienda.

Cercanía, buen trato y buenos precios son algunas de las ventajas del pequeño comercio. De hecho, ahora parece que hay un eslogan que invita a que compremos en pequeños comercios, pero ¿crees que de verdad se está llevando a cabo?

Nosotros intentamos hacer un consumo coherente y bueno, aunque sea fácil tirar de Amazon. Pero creemos que hay muchas personas que intentan hacerlo medianamente bien, sobre todo porque después cuando vemos que una tienda de barrio, de toda la vida, cierra nos da mucha pena pensar que hemos contribuido a que esa tienda cierre porque no hemos comprado allí nunca.  Por otro lado, las redes sociales nos están ayudando a tener visibilidad y a que personas de Sevilla nos vean y consuman.

¿Cómo incentivarías el consumo local?

Pues haciendo ver que nosotros lo tenemos muy difícil a la hora de competir con grandes marcas, porque no tenemos 40 tiendas en cada ciudad. Tenemos una producción muy corta y si no vendemos esa producción no podemos pagar nuestros gastos y al final tendríamos que cerrar.  Nosotros estamos aquí por ellos, si no consumen al final todo acabará siendo de grandes empresas y los artesanos terminaremos desapareciendo. Además, en cuanto a precios tampoco hay gran diferencia.

¿Qué tipo de productos ofrecéis?

Siempre artículos de oro o plata. ¿Lo que nos gusta ofrecer? Lo hecho por nosotros, lo artesanal. Pero también tenemos productos de “batalleo” que son productos que vienen ya fabricados y tienen un precio más asequible.

https://www.instagram.com/p/Bn2-RUfFVJl/

Sois expertos en la personalización del producto. Un ejemplo son, por ejemplo, las pulseras de coordenadas, ¿no?

Es verdad que las pulseras de coordenadas están muy de moda ahora mismo: lo mismo es tu asiento en el estadio del Betis, o es la Funclub de la Alameda o Casa Ruperto… Lo divertido es que puede ser el lugar que tú quieras y sólo lo sabes tú.

Hemos hecho millones de cosas personalizadas. Por ejemplo, hemos creado muchas piezas originales de mascotas. También hemos realizado pines de casetas de feria de plata personalizados,  hemos recreado diseño de joyas que nos han dado los clientes…  Lo bueno de ser un taller es que podemos hacer, dentro de nuestras posibilidades,  todo lo que quieras.

Una de vuestras novedades son las joyas con leche materna, ¿nos cuentas un poco más? ¿Cómo surgió esta idea?

Pues viene porque hace unos cuatro años leí una entrevista a una chica que diseñaba joyas con leche materna. Automáticamente me puse a trabajar en ello. Me costó dos años sacar la receta.  Hasta ahora que tengo una página web exclusiva e leche materna. Esto es un poco como las joyas con cenizas, o amas este tipo de productos o lo odias. También creamos joyas con cordón umbilical y quedan preciosas.

 

¿Cómo nace Mill Emociones?

Con la edad, mis amigas comenzaron a ser mamás y me fascinaba cómo hablaban todas de la lactancia. No podía entenderlo pero me embobaba escuchándolas hablar. Decidí que ellas merecían esto. Merecían inmortalizar esos momentos de sufrimiento, de conexión, de complicidad… Y me puse a investigar, a probar recetas, a crear diseños para ellas… Y así nació MILL EMOCIONES.

 

Estáis realizando muchas piezas con ilustres andaluces como el Pali, Lola Flores o Silvio, ¿cómo surgió esta idea?

La idea surgió porque yo quería hacerme un pin de Silvio y lo subí a las redes. Entonces, Julio Muñoz,  también conocido como el Rancio, lo compartió y ahí comenzó el “éxito”. A mí me gusta mucho mi tierra y me planteé hacer un homenaje a mis ilustres andaluces, que son los de otras muchas personas.  En la web de Etsy.com podéis ver estos productos.

¿Tenéis pensado  nuevos personajes?

Sí, el siguiente es Lorca. Tengo una lista de 20 personajes, entre ellos, Rocío Jurado, Chiquito de la Calzada, Camarón,… y hasta ahí puedo leer.

La Covid 19 ha afectado a muchos negocios, ¿Cómo vivisteis el proceso de cuarentena? ¿Y cómo lo afrontáis?

Pues estuvimos marzo, abril y mayo cerrados. La verdad es que se ha notado tanto tiempo cerrados. Y algo maravilloso que hemos notado estas navidades es que, normalmente suele ser un 15% de taller y un 85% de escaparate, sin embargo, este año ha sido casi un 90% de taller. Y eso ha sido precioso. La gente venía preguntando 4 o 5 veces al día “¿perdona es aquí donde se venden los pines del Pali o de Silvio?”.

Padre e hija trabajáis codo a codo, aunque Lidia en un principio no pensaba dedicarse a este mundo ¿no? ¿Cómo te adentraste en él?

Siempre he tenido la joyería muy arraigada. En la salita de casa de mis padres, mi padre tenía una mesa de trabajo donde echaba sus ratitos los fines de semana fuera de su trabajo en el taller. Crecí con ello, pero decidí estudiar y acabé licenciándome en Historia del Arte por la universidad de Sevilla. Estuve unos años perdida, trabajando y empezando otra carrera hasta que en 2013 mi padre me ofreció la posibilidad de entrar con él en el taller. Desde ese día se convierte en mi pasión, innovando, creando, abriendo nuevos frentes…. Me saqué un grado de joyería mientras hacía las prácticas con mi padre y en 2015 me empecé a interesar por la Gemología. A día de hoy, estoy diplomada en Gemología por el Instituto Gemológico Español (Madrid).