Entrevistamos a Gonzalo Conradi

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Gonzalo Conradi es un artista sevillano licenciado en Bellas Artes. Es una persona entregada a la pintura, ilustración, escultura, música y otras ramas del arte. En el año 2007 obtuvo el Premio Nacional de Pintura, un reconocimiento más que merecido a su trabajo. En estos últimos años ha creado diseños e ilustrado colecciones de discos flamencos bajo las órdenes de Ricardo Pachón para el Centro Andaluz de Flamenco. Además, ha participado en numerosas exposiciones no solo en España sino en países como Alemania y Reino Unido. 

¿Dónde te formaste?

Académicamente mi formación se hizo en la facultad de bellas artes de Sevilla, aunque también estudié en la escuela de arte contemporáneo de Lyon y estuve algún tiempo trabajando como ilustrador y diseñador en el teatro Vonmpommer, en Alemania. 

¿En qué momento te diste cuenta de que lo tuyo era el arte? 

Desde siempre. Siempre he amado dibujar, pintar, expresar, transmitir…es una necesidad como comer o amar. 

Imagino que es una profesión complicada, pese a ello te has labrado un buen futuro, ¿qué le dirías a los jóvenes que dudan si especializarse en arte?

Me alegra que me veas con buen futuro, yo no lo veo muy claro. A las generaciones que vienen les diría que sintieran, que no tuvieran miedo.

¿Crees que el arte ha cambiado desde tus inicios a la actualidad?

¿El arte o el mundo del arte? El arte es el curso vivo del universo trasmitiendo conocimiento y descubriéndose a sí mismo. El mundo del arte son valores de mercado, inversores, intereses, eso cambia según las modas.

¿Qué proyecto recuerdas con especial ilusión?

Muchos, muchísimos. Pero quizás, de lo que más agradecido estoy es de formar parte de los pocos pintores que nos hemos metido en escenarios a pintar Flamenco en directo. Eso es de las cosas más intensas y verdaderas que he hecho.

Recibiste el Premio Nacional de Pintura 2007 por la Universidad de Sevilla, ¿cómo recibiste la noticia?

Una absoluta sorpresa que aún hoy sigo sin encajar. Sinceramente creo que ese premio llegó porque el cuadro se pintó a cuatro manos junto a Raquel Maireles, un absoluto faro de luz del corazón para este mundo de alquitrán y mentiras.

¿Qué hay del Gonzalo Conradi de sus inicios en el actual?

El pasado, las cicatrices, el camino andado y aprendido, las ganas de decir cosas claras y en voz alta, las ganas de seguir siguiendo a empeñarse a no rendirse…

¿Y en sus obras?

Uf, qué buena pregunta. Pues me gustaría decir que nada, aunque no sé si eso puede o no ser verdad. Supongo que el empuje y el corazón, pero creo que he dejado montones de nudos y bloqueos atrás que limitaban mucho el abanico expresivo.

¿En qué especialidad te sientes más cómodo?

La expresión plástica ha estado y estará siempre dentro de mí, pero la música me parece el lenguaje más puro de todos y el más universal y directo, no necesita soporte, solo color, ritmo y pulsación. Y sinceramente he descubierto un campo maravilloso en la docencia, la Mayéutica es una maravilla.

Si no me equivoco tienes una vinculación cercana con el flamenco, ¿no es así? De hecho el Museo del Baile Flamenco de Sevilla posee y expone varias obras tuyas,…

La música es una de mis grandes pasiones. Suelo decir que la música es el alma de la pintura y la pintura el cuerpo de la música. Siempre he sido muy aficionado a la buena música y a la guitarra y un día quise acercarme al Flamenco sin saber que me enamoraría de sus ritmos y sus colores de tal manera que nunca hubiera imaginado que acabara donde estoy ahora.

También has participado en proyectos son el Teatro de la Maestranza, el Teatro Vorpommern de Greisfwald,… ¿cómo surgieron estos proyectos?

Por causalidad, como todo lo que sucede en el universo. Maestranza llegó por La Casa de Carlota, empresa de diseño gráfico en la que soy director artístico y en la que trabajamos con personas con diversidad, con autismo, down, etc. Usamos su lateralidad y su absoluta falta de miedo para desarrollar algo muy necesario hoy en día y que defenderemos siempre que es el activismo creativo.

El teatro vonmpommer fue otra causalidad. La mujer con la que vivía en Alemania trabajaba en el teatro como maquilladora. Un día les presenté mi trabajo y quisieron hacer cosas conmigo.

Tus obras se han expuesto no solo en España, sino en países como Alemania o Reino Unido, ¿no es así?

Si muchos países la verdad, Londres, Sevilla, Berlín, Lyon, Australia…

¿Qué proyectos tienes a corto y largo plazo?

A corto plazo no morir en el intento. Seguir luchando por nuestra empresa en la casa de Carlota. Estoy enfrascado en el proyecto de una novela gráfica y lo que pueda ir llegando de cartelería y ojalá muchas cosas más.

También tienes una faceta docente..

Sí, algo de lo que no me puedo sentir más agradecido. Fue una revolución en mi vida aprender a pintar a través de los alumnos y no encuentro una mejor manera de hacerlo que mayéuticamente.

¿Dónde podemos ver tus obras?

Pues están muy repartidas. En el museo del baile flamenco de Sevilla hay bastante obra. Pero desde que se les ocurrió este circo de miedo vírico anda cerrado. Aunque en Internet hay bastante.

¿Dónde encuentras las musas para inspirarte y crear?

Pues casi que te diría que me encuentran ellas a mí, o mejor dicho me usan, yo solo soy un transmisor, una conexión, un vehículo.