Entrevista al escultor imaginero Esteban Sánchez

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Esteban Sánchez lleva desde los 8 años inmerso en el mundo de la Imaginería. Su devoción por la Virgen y la influencia de su abuela materna, María, le guiaron a elegir esta difícil pero apasionante profesión. Con centenares de obras propias confiesa orgulloso que su estilo es el barroco sevillano del cual no quiere alejarse.

¿Cuáles son, en tu opinión, las principales diferencias que existen, si las hay, entre ser Escultor o Imaginero?

Ser escultor se limita a tallar, utiliza todo tipos de materiales, pero se limita a hacer la escultura. El imaginero le incrementa la pintura, abre más su campo, la policromía, utiliza el cristal par los ojos y lágrimas, hace las pestañas artesanalmente, toca también la carpintería,… Es algo más completo. Por eso somos escultores imagineros. El imaginero se enfoca normalmente en el tema religioso, aunque también hagamos imágenes civiles, que no son religiosas.

¿Cómo ha sido tu formación?

Pues ya llevo 11 años con mi taller, pero pasé por la Escuela de Arte y realmente la verdadera formación  de conocer el oficio la he conocido desde pequeño. Yo entré de discípulo con el escultor Fernando Murciano Abad con 8 años. Por las mañanas iba al colegio y por las tardes me iba con Fernando. Ahí es donde realmente aprendí el oficio, mirando, a gestionar un taller, a poder vivir del arte,… Desde pequeño fui entrando en talleres consagrados y pude conocer a los más grandes de esa época como Miñarro, Duarte, José Leal,… Mi maestro fue discípulo de Jesús Santos, hijo de Sebastián Santos. Así que mi rama viene de ahí. He ido aprendiendo el trabajo que se ha ido heredando de este maestro.

A mí me han enseñado una forma de trabajar, pero cada maestrillo tiene su librillo y yo he ido escogiendo mi propio camino. Es cierto que he visto y aprendido mucho pero he sido siempre muy autodidacta.

Has realizado diferentes obras, ¿nos cuentas un poco sobre ellas?

El arte y los artistas nos movemos por inspiración. Hay mañanas en las que no me sale nada. Hay que tener en cuenta que vas a crear imágenes que van a conmover a otras personas y eso es mucha responsabilidad. Yo lo que busco es conmover. Trabajo porque, evidentemente, hay que comer, pero trabajo para ayudar a las personas, para acercar a las personas a Dios, para que encuentren un refugio,…

La verdad es que he hecho muchas imágenes. Pero vivir del arte es muy difícil. Hay que entender que son artículos de lujo, no de necesidad. Además, hay muchos artistas, y por tanto mucho donde elegir. Pero soy consciente de que tengo suerte porque he hecho muchas imágenes y nunca me ha faltado el trabajo gracias a Dios. He hecho más de 200 vírgenes pequeñas, además de varios Cristo, San José, belenes, niño Jesús,… Tengo, por ejemplo, la imagen cotitular de mi hermandad, que es la Pastora de Triana, la imagen de Santa Ángela de la Cruz (la única Santa Ángela que hay en Triana), la Virgen de los Ángeles de Palencia capital de la Piedad, el misterio de la Borriquita de Huevar del Aljarafe,…

De todas ellas, ¿de cuál te sientes especialmente orgulloso?

Esto es como con los hijos. Es algo que sale de ti y le tienes un especial cariño a todas las imágenes. Creo que es algo que no debo decir yo, sino el tiempo, y sinceramente creo que es pronto. Probablemente la Virgen de las Lágrimas que tengo en mi casa. La realicé hace 8 años y ha querido ser comprada muchas veces, pero no me quiero desprender de ella. Me gustaría morirme con esa imagen en mi casa.

También me siento muy orgulloso del Cristo de la Salud de mi barrio Nueva Sevilla (Castilleja de la Cuesta), de la Parroquia donde yo hice mi comunión, donde me he criado,… Además, es muy especial porque todas las mujeres de mi familia llevan al señor colgado en el cuello y le tienen una especial devoción. Y ya no solo mi familia, sino las personas de mi barrio. Me emociona mucho ver cómo mi barrio y mi pueblo entero lo quieren y lo adoran. Lo que yo he vivido con mi Cristo es impresionante. La devoción y la reacción que ha logrado esta imagen en mi barrio me la llevaré de por vida. Yo algún día me iré, pero dejaré mi legado y eso me hace muy feliz, es un trabajo precioso.

¿Cuál ha sido el proyecto más complicado o ambicioso que has llevado a cabo?

Pues, precisamente estoy en él. Estoy haciendo la imagen de un beato que fusilaron en la Guerra Civil. Solo existe una fotografía (y de lejos) de esta persona. Imagina la complicación que tiene este proyecto,…

¿Cómo es tu proceso de creación? ¿Cómo te llega la inspiración?

Pongamos que a mí me encargan una imagen. Lo primero que hago es saber dónde va a estar situada la imagen, cómo son las personas que la rodean, el pueblo,… Por ejemplo, el Cristo de mi barrio no puedo hacerlo con excesiva sangre porque sé que es para un barrio, justo al lado de un parque y sé que lo verían muchos niños, por ello intenté tener en cuenta todo lo que lo rodearía y no hacer una imagen demasiado sangrienta ni dolorida. Y, por supuesto, rezo mucho.

¿Cuándo sabes que una obra está terminada?

Esto es un proceso lento pero mecánico. Viene el modelado, el sacado de punto, los yesos, el lijado, la policromía, la patina, los postizos,… todo tiene su proceso y eso va marcado siempre. Y si hay algo que no me gusta volvemos a empezar. En realidad es cuando se acaba el proceso pero realmente es cuando yo lo siento digo “¡Ay, me gusta, me transmite!”. Aunque sea difícil que me transmita,…

¿Cuál es, en tu opinión, el momento más complicado en el proceso de creación?

Si hablamos de inspiración es cuando modelas, cuando vas marcado las facciones, la mirada,… Ahí es donde hay que darlo todo. La base es lo primordial y es lo más complicado. Si hablamos de trabajo mecánico, pus los yesos, lijarlo, tallarlo,…

¿Consideras que tienes un sello personal, que podríamos identificar una obra tuya claramente?

Sí, aunque yo no lo noto, la gente me lo dice. Se notan las policromías. Y eso lo va dando la madurez. Yo soy un imaginero sevillano barroco, no quiero salirme de ahí. Quiero seguir en la herencia de la cultura barroca sevillana. Hay un sello de identidad de arte en el que se ve claramente de dónde proviene cada arte. No quiero desvirtuar lo que llevo ya creado, aunque tampoco estancarme, siempre hay algo que aprender. Pero tengo muy claro por dónde quiero que vaya mi proyección.

¿Por qué te decantaste por esta especialización?

Creo que para esto se nace. Es como el que nace con un don para cantar. Yo puedo apuntarme a clases de canto, pero si no tengo la voz,… no valgo para cantar. Creo que esto es igual. Ya está en ti explotarlo, utilizarlo o no y ser constante. En mi caso, además, creo que la familia influye mucho. En mi caso, mi abuela materna, mi abuela María me ha inculcado mucho esa devoción, me ha llevado a muchas iglesias,… Si yo soy escultor es por la devoción que le tengo a la Virgen y por mi abuela María.

Este año parece que volvemos a tener una Semana Santa diferente. ¿Cómo la afrontas personal y profesionalmente?

Personalmente un poco frustrado porque quieras o no es muy necesario el que las imágenes salgan a la calle. Porque no nos olvidemos que aunque sea un espectáculo las imágenes salen para evangelizar. Y aunque haya personas que vayan por el espectáculo hay otras muchas que van a verlas por necesidad, por fe. Además, de todo lo que mueve la Semana Santa, ¿Cuántas personas comen de la Semana Santa? Comen muchísimas familias, entonces que esto se paralice es una pena. Creo que la Iglesia está demostrando estar a la altura de las circunstancias  y está demostrando mucha responsabilidad. Por no hablar de su labor caritativa. Profesionalmente, gracias a Dios, no lo he notado excesivamente. Y toquemos madera para que no falte,…

¿Cómo crees que está afectando la crisis de la Covid-19 a tu sector?

Pues mucho. Habiendo tanta precariedad ¿quién va a encargar trabajos? Y vuelvo a insistir, que gracias a Dios a mí no me falta. Pero pienso en los que estén empezando y es muy complicado.

¿Qué te parecen los trabajos actuales que se están realizando en el mundo de la imaginería?

Hay muy buena producción. Hay artistas de primer nivel y muy jóvenes que van apuntando desde pequeños.  Y creo que cada vez hay más. Aunque estoy convencido de que como se trabajaba en el siglo XVII-XVIII no se trabaja ahora. Porque se trabajaba por gremios. Tú no te podías meter en el trabajo de otra persona. Se dedicaba muchísimo tiempo y dedicación a la obra. Ahora hay que hacerlo todo, además de sumarle el tema de las redes sociales, por ejemplo. Y, ojo, no digo que nuestras piezas de hoy no sean meritorias de estar el día de mañana en un museo, pero las que están hoy en día es por cómo se trabajaba, la delicadeza,

En tu opinión, ¿quién o quiénes han sido los maestros imagineros por excelencia?

Dentro del Barroco sevillano pues ¿a quién voy a decir? ¿Qué va a decir un sevillano? Pues Juan de Mesa, Martínez Montañes, Pedro Roldán,… es que son los grandes.