Entrevista a Justo Salao

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Más de 11.000 trajes a lo largo de su trayectoria, sin patrones, a medida. Justo Salao, “Rey y Señor de las Batas de Cola” ha vestido a las figuras más importantes de la copla y ha recibido numerosos premios. La personalidad de sus volantes, su sello

¿A quién ha vestido Justo Salao?

Lola Flores, Rocío Jurado, Concha Márquez Piquer, Gracia Montes, Juanita Reina, Carmen Sevilla, Marifé, María del Monte, Pastora Soler, Estrella Morente, Macarena del Rio, Manuela Vargas, Manuela Carrasco, Matilde Coral, Carmen Flores, Lolita Flores, Pastora Galván, Patricia Vela, Blanca Villa, Carmen Salao, Ana Mari Bueno, y muchísimas más, que no menciono porque sería interminable apuntar a tantísimas grandes y tantísimos personajes púbicos.

Lola Flores te bautizó como el “Rey y Señor de las batas de cola”, ¿cómo fue eso?

Esto fue en su casa, fui a probarle el vestuario, ella acaba de llegar de Argentina y me regaló una foto donde sale ella con una bata de batista perforada, planchada con almidón, como las antiguas. Y me escribió esta dedicatoria “Para ti mi gran modisto Salao, Rey y Señor de las Batas de Cola, mi cariño y admiración, tu Lola Flores”. Aún la conservo.

También fuiste un bailaor de éxito internacional, época en la que recibiste el apodo de “Salao” ¿cómo viviste esa experiencia? 

Pisé los escenarios de todo el mundo durante muchos años, dando la vuelta al mismo en dos ocasiones. Trabajé durante 8 años en los mejores teatros representando a mi Huelva, mi Sevilla y en definitiva a mi querida Andalucía.

Eres uno de los primeros grandes modistos de la moda flamenca, ¿cómo fueron tus comienzos? 

Empecé siendo bailaor junto a mi hermana.  A lo largo de los años, mientras actuaba iba confeccionando los trajes de mis compañeros de repertorio en todas las giras. Tenía la posibilidad de contrastar en el escenario mis propios trajes y así lograr comprender las necesidades y particularidades que tenía el dicho vestuario. Con el tiempo decidí dedicarme totalmente a la costura.

¿Cómo se trabajaba en aquella época?

En aquella época no existían patrones y si existían, eran pocos. Se cosía en el cuerpo de la mujer, a la medida y la costura era mucho trabajo artesano. Ya hay mucha maquinaria, muchas cosas que se hacen como prenda porte (ropa producida en serie). Yo sigo como aprendí, aprendí solo, no tuve profesor. Con 16 años tuve un profesor de sastrería de caballero, ahí fue donde me enseñaron a coser y a manejar la aguja y a dar puntadas. El modisto es aquel que diseña, corta y realiza. 

¿Qué ha cambiado desde entonces respecto a la moda flamenca?

Hoy en día se aprende corte y confección, se obtiene un diploma y ya son modistos. Para mí no son modistos, son diseñadores, el modisto tiene que empezar desde cero, empezando a manejar una aguja, hacer ojales, manejar un volante con arte, una manga, hacer un escote bien centrado en el cuerpo de la mujer… En la costura que veo hoy en día hay muchos adelantos, muchos diseñadores y mucha gente que está empezando, algunos muy buenos, otros menos buenos. También digo que hay que nacer con el arte y después aprender mucho. Yo, con la edad que tengo, sigo aprendiendo porque en esto de la costura artesanal siempre hay algo que aprender. Los trajes tienen que llevar costura por dentro, para echar o entallar. Llevo 27 años siendo jurado de la moda flamenca. Se está perdiendo la moda flamenca, se está convirtiendo en una moda, hay algunos que no son trajes de moda flamenca sino trajes de pasarela.

¿Qué es lo que caracteriza a tus trabajos? ¿Cuál es tu sello?

Mi sello es el que yo he creado, he patrocinado, yo visto en el cuerpo de la mujer, nunca he utilizado patrones para nada, en mi taller se puede ver. Siempre he hecho el traje por medida, incluso a Lola, Rocío Jurado y Marifé de Triana nunca les probé, se lo hacía por medida y les quedaban perfectos. Mi sello dice la gente, yo no lo veo, es la forma que tengo de cortar los volantes, muy distinta a la que se ve por ahí. Los volantes tienen que llevar una medida exacta para que tenga gracia y personalidad y que no se parezcan a ninguno. Los artistas, mi clientela… dicen que mis volantes tienen una personalidad especial y que se mueven solos, que bailan. 

¿Qué no le puede faltar a un traje de flamenca?

Sobre todo, no puede faltarle personalidad y que las costuras estén perfectas.

¿Qué consejo le darías a los nuevos diseñadores?

De todas las generaciones que están saliendo algunos llegarán y otros se quedarán en el camino porque este es un trabajo muy esclavo, a mi me han dado hasta las 3 o las 4 de la mañana trabajando, he cargado el coche con los trajes y he ido hasta Madrid a entregarlos…Son muchas horas de trabajo. Yo empezaba a las 9, bajaba para comer, volvía al taller y hasta las 3 o 4 de la mañana porque tenía que cumplir para un espectáculo o para una estrella que necesitaba los trajes para un debut. Eso es muy importante, nunca he llegado tarde a un espectáculo o a una entrega. Siempre tenía el vestuario terminado un par de días antes. Hay personas que quieren ser modistos para tener un oficio o ganar dinero, pero que sepa que para ser modisto hay que nacer, tener arte, tener ideas, no copiar a nadie y sobre todo estar enamorado del arte, de tu costura. Es un amor que hay que tener para ser un grande en la costura, hay que ser cumplidor y estar enamorado de tu arte.

Loli Molina lucirá una bata de cola totalmente artesanal para bailar el tema “Sevilla” en Expo Dubái, ¿puedes adelantarnos algo sobre esta obra de arte?

Rocío ha escogido una gran música, pero mi idea, no quiero ofender a nadie, hubiera sido una orquesta o una banda, la guitarra está muy bien porque el guitarrista es muy bueno. Loli Molina lo hace bastante bien. Pero el escenario hay que vestirlo, es un escenario muy grande y con una sola guitarra y una bailaora no se puede llenar. Me hubiera gustado una gran orquesta.