El síndrome del niño hiperregalado: niños frustrados y faltos de imaginación

El síndrome del niño hiperregalado sucede cuando los adultos intentamos suplir el tiempo que no pasamos con ellos con regalos

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Por Mª Ángeles Sánchez psicóloga infantil de Crecer Gabinete de Psicología Infanti

La Navidad es una de las épocas del año más esperadas por grandes y pequeños por estar llena de ilusión, emoción y mucha magia. Además, está el plus de las vacaciones escolares que hace que niños y niñas dispongan de mucho tiempo libre.

Pero con la llegada de la Navidad también aparece otro fenómeno y es que en muchas familias se desata la fiebre consumista. Así, vemos cómo los centros comerciales y el centro de las ciudades se llenan de personas dispuestas a comprar sin control. Hasta hace unos años los regalos se centraban en el día de Reyes pero el consumismo nos ha llevado a que ya también se regale para Papá Noel, para el amigo imaginario… Con lo cual las fiestas navideñas se convierten en un constante intercambio de regalos. Esto a muchos adultos les genera mucha ansiedad y a los pequeños un exceso de juguetes que les lleva a estar frustrados y faltos de imaginación.

Síndrome del niño hiperregalado

El síndrome del niño hiperregalado sucede cuando los adultos intentamos suplir el tiempo que no pasamos con ellos con regalos o les transmitimos la idea de que todos los días y por todo son merecedores de recibir premios materiales. Este tipo de prácticas hace que los menores no valoren lo que tienen y pierdan la ilusión, además, se vuelvan caprichosos, egoístas y consumistas. De igual manera, desarrollan baja tolerancia a la frustración ya que si no obtienen todo lo que esperan y cuando ellos lo esperan reaccionan con tristeza e irritabilidad.

Síndrome del niño hiperregalado

Por eso es importante, que en estas fechas reflexionemos y aprovechemos para pasar tiempo con los pequeños y enseñarles que lo más importante es compartir momentos felices con los demás y desarrollar la creatividad. Para esto, podemos hacer juntos tanto actividades que no requieran salir de casa como otras que sí.

Hagámos cosas en familia
En casa podemos decorar la casa juntos, ver películas navideñas, cocinar platos típicos de estas fechas o ver fotos de cuando nosotr@s éramos pequeños y hablarles sobre cómo vivíamos estas fechas, o cómo eran para los abuelos… También podemos sentarnos con ellos para hacer la carta de los Reyes e indicarles que hay que elegir tres o cuatro regalos como mucho y que los demás serán regalos para las personas que queremos o para otros niños. Además podemos hacer con ellos manualidades o actividades que requieran utilizar la imaginación para enseñarles que se puede jugar sin juguetes comprados sino que podemos hacerlos nosotros o jugar con nuestra imaginación.

Fuera de casa podemos dar un paseo para disfrutar de las luces navideñas, visitar belenes de nuestro pueblo o ciudad y museos y exposiciones. Visitar familiares o asistir a los muchos espectáculos infantiles que tienen lugar en estas fechas.

En resumen, se trata de aprovechar estas fechas para pasar tiempo juntos en familia, consumir menos y enseñarles a valorar las cosas y a las personas que le rodean.