“El éxito no perdura si no está basado en las buenas prácticas”

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Santiago Barea es el responsable de velar por que se “cumplan las normas” en Formación Universitaria. En otras palabras, es el compliance officer que revisa el conjunto de procedimientos y buenas prácticas adoptadas por la institución académica. En nuestro país, esta es una función relativamente reciente, sin embargo, con la entrada en vigor de la Ley Orgánica 5/2010 de la Reforma del Código Penal, se ha incrementado considerablemente el interés por la función del compliance y especialmente en Formación Universitaria, que se destaca por su especial sensibilidad hacia el cumplimiento.

Santiago, como auditor interno certificado en Compliance Officer y con una reconocida trayectoria en el sector económico-financiero, habiendo trabajado en una de las Big Four tanto en España y Latinoamérica, ¿qué importancia cobra para una institución como Formación Universitaria implantar un sistema de Compliance?

Desde un punto de vista técnico, el Compliance cumple la función de evitar riesgos como pueden ser sufrir sanciones, multas, pérdidas financieras o pérdidas en su reputación; por eso es de vital importancia que Formación Universitaria, sus empleados y todos sus stakeholders (proveedores, socios, clientes, etc.) cumplan con las leyes y normas, pero también con las políticas, procedimientos, valores internos y buenas prácticas.

De hecho, Formación Universitaria ha sido reconocida y galardonada en numerosas ocasiones por sus buenas prácticas profesionales, por lo que veo, su política de Compliance ha trascendido y mucho…

Efectivamente, en los últimos años hemos recibido varios premios a la Excelencia por nuestra gestión empresarial- como el premio CIEGE que otorga INFORMA y el periódico El Economista- y es que esta se ha visto siempre marcada por la transparencia. Precisamente, uno de los beneficios que aporta el Compliance es transmitir esa imagen transparente, honesta y respetuosa con la legalidad y por tanto, mejorar las relaciones comerciales con clientes y proveedores. Queremos que nuestros alumnos sientan que somos una empresa de confianza y cercana.

¿Cómo ha cambiado la institución desde que tiene implantado este sistema? 

La finalidad de la implantación de un sistema de Compliance es fomentar un ambiente laboral responsable más allá de las exigencias legales, para todos los integrantes de nuestra organización, de quienes se espera el más alto nivel de comportamiento ético e integridad. Por tanto, es una labor constante que poco  a poco, se va interiorizando y va cambiando la cultura organizacional. Esto se transmite con formaciones internas, algo muy importante para una empresa que se dedica a dar formación, y con el ejemplo que se transmite de unos trabajadores a otros.

¿Exigen o van a exigir a sus proveedores contar con sistemas de Compliance?

No tenemos un poder de negociación tan alto con nuestros proveedores para exigirles que tengan sistemas de Compliance, pero esperamos que la sociedad vaya cambiando su mentalidad y que las empresas con las que trabajemos, adopten esta cultura. Pero, sí enviamos nuestro código ético a los proveedores donde expresamos nuestros valores y esperamos que ellos se adhieran y también los adopten.

Finalmente, ¿considera como un factor decisivo el “ser una empresa responsable” para garantizar no sólo un presente, sino el futuro?

Nuestro CEO Ignacio Campoy siempre ha sostenido que  el éxito no perdura si no está basado en las buenas prácticas. Y esto es muy cierto, de hecho esta es nuestra filosofía, en Formación Universitaria la Responsabilidad Corporativa forma parte de nuestro ADN empresarial y queremos contribuir a mejorar la sociedad a través de la formación.