El Coronil, municipio en pleno desarrollo turístico y empresarial

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El Coronil es un pueblo de tradiciones que se encuentra en pleno desarrollo turístico y empresarial. Su sabrosa gastronomía y su entorno hacen de él una zona de obligada visita. Además, cuenta con la mayor instalación solar fotovoltaica de Andalucía y una incipiente industria agroalimentaria con tecnología puntera.  

El Coronil es un pueblo de la Campiña sevillana situado a 54 km de la capital. Es una zona muy bien comunicada, ya que posee una localización estratégica entre las provincias de Sevilla, Cádiz y Málaga. El Coronil es un pueblo de tradiciones, sabrosa gastronomía y gente hospitalaria. Además, se encuentra en un incipiente desarrollo turístico y empresarial, cuenta con la instalación solar fotovoltaica mayor de nuestra comunidad autónoma y una incipiente industria agroalimentaria con la última tecnología.

Su entorno paisajístico está formado por las suaves ondulaciones propias de la campiña y aproximándonos a la provincia de Cádiz hallamos la topografía y vegetación propias de la presierra que conduce a la Vía Verde. Las principales vías fluviales que cruzan el término municipal son el Arroyo Salado y el río Guadalete. Depende de la época en la que nos encontremos podremos contemplar un mar de verdes u ocres trigales, el contraste de los girasoles o el sosiego de la imagen parda de la tierra calma.

La villa de El Coronil ha sido estudiada por el historiador local Antonio Ruiz Pérez. En sus textos asegura que “los primeros asentamientos humanos en esta zona de la campiña corresponden al periodo del Calcolítico en torno al 2300 a. C. y se dan en lugares con condiciones favorables como pueden ser la cercanía de manantiales de agua para favorecer su abastecimiento, enclaves elevados que faciliten la defensa, o en zonas de fácil comunicación que permitan el comercio. Son asentamientos pequeños en extensión que se benefician de la riqueza agrícola de la zona, de ahí los útiles en piedra pulimentada encontrados y los restos de animales domesticados, así como la numerosa y variada cerámica. Destacan los yacimientos de la Fresnadilla, el Tesorillo, la Piedra Hincada o las Aguzaderas entre otros muchos, aunque sin duda los dos principales estarían situados hoy fuera del término municipal coronileño pero sí bastante cerca del actual núcleo urbano de El Coronil. Son los yacimientos del Molino Pintado y del Cerro El Casar, donde también son muy abundantes los restos ibéricos, e incluso se piensa que el propio castillo de El Coronil está asentado sobre una antigua atalaya de origen celta que permitiría controlar las rutas de comunicación que cruzaban por esta zona”.

El historiador afirma que, sin duda, el periodo romano fue el más importante, no sólo por un aumento considerable del poblamiento del lugar, sino también por los numerosos asentamientos encontrados y la abundancia de útiles y monedas de esta época. Poco se sabe del periodo de dominación musulmana, siendo lo más destacable la construcción de sus dos castillos, el de la Villa y el de las Aguzaderas, ambos muy transformados después tras la reconquista cristiana, y que responden al proceso de encastillamiento que vivió toda la campiña, por el cual la población tendía a concentrarse junto a pequeños enclaves fortificados donde pudiera encontrar refugio en caso de peligro. Esto indica la presencia de una pequeña población en la zona como también lo atestiguan los restos arqueológicos encontrados tales como jarras, ladrillos o monedas”.

Sin embargo, los textos de Antonio Ruiz Pérez cuentan que el verdadero origen del núcleo poblacional actual de El Coronil hay que buscarlo tras la Reconquista Cristiana y estuvo muy condicionado por la existencia de la frontera con el Reino Nazarita de Granada.  Durante los siglos siguientes, El Coronil seguirá prosperando pues sus señores se preocuparán por el buen gobierno y administración de estas tierras llegando a pasar largas temporadas en su castillo-fortaleza que convirtieron en un auténtico palacio, mientras que el Castillo de las Aguzaderas a unos tres kilómetros aproximadamente de la Villa en dirección a Montellano quedó como un enclave de defensa avanzado en la frontera.  

Durante el siglo XIX el va a lograr salir definitivamente de la jurisdicción señorial derribándose los escudos señoriales de sus edificios públicos y quedando bajo el poder de su rica oligarquía agraria que desde hacía tiempo presionaba por hacerse con el control de la Villa. El final del dominio señorial dividió a sus habitantes en dos grandes bandos, los duquistas partidarios de la vuelta al Antiguo Régimen y al dominio ducal sobre la Villa, y los terreros partidarios de implantar libertades y del reparto de tierras entre los vecinos.

El siglo XIX también traerá al Coronil un fuerte crecimiento demográfico. Este aumento del número de sus vecinos, en su mayoría jornaleros, abaratará la mano de obra bajando el nivel de vida, e impidiendo por tanto el desarrollo de la demanda que lleve a la industrialización de la zona. De ahí que siga siendo la agricultura su principal fuente de riqueza, destacando el trigo y sobre todo el olivar que tendrá ahora su mayor desarrollo hasta que a principios del XX sufra la competencia de otras grasas vegetales industriales más baratas. El siglo XX se inicia con una mala situación económica que se refleja en su sociedad, formada por un pequeño grupo de señoritos terratenientes que mantiene en la miseria al inmenso conjunto de la población. Ello provoca un aumento del bandolerismo. Así, en la zona va a actuar un famoso bandolero, el Pernales. El siglo XXI supuso continuar con la tendencia del crecimiento de su casco urbano con nuevas barriadas en la zona del Convento y en la salida hacía Pilares, de iniciativa privada.

En la actualidad, El Coronil  cuenta como principal vector de desarrollo con una apuesta decidida por las energías renovables y los cultivos alternativos. Como ejemplos, la instalación solar fotovoltaica mayor de Andalucía y una incipiente industria agroalimentaria con tecnología punta. Aunque la base de su economía continúa ligada a la producción agrícola, El Coronil se encuentra  inmerso en un proceso de diversificación, con una clara apuesta por el comercio y empresariado local, y por la implantación de empresas foráneas que generen empleo en el municipio. En definitiva, el Coronil, es un pueblo de tradiciones, rico en cultura y gente hospitalaria, adaptado a los nuevos tiempos, en incipiente desarrollo turístico y empresarial.