El atragantamiento en los niños

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Jose Mª Carmona Ponce, pediatra y creador del blog "Cuidar mi Bebé".
Jose Mª Carmona Ponce, pediatra y creador del blog «Cuidar mi Bebé».

En la entrevista de hoy quisiéramos que nos aclarara algunos conceptos sobre el atragantamiento en los niños.

Doctor Carmona, cuéntenos, en primer lugar ¿cómo podemos reconocer que un niño se está asfixiando?

Para reconocer esta situación existe un signo universal que consiste en que cualquier persona que se está atragantando se lleva bruscamente la mano a la parte anterior del cuello. 

Y, ¿a qué edad suelen ocurrir estos episodios?

Pueden ocurrir a cualquier edad, pero la edad de máximo riesgo para este tipo de eventos son los niños menores de 2 años.

¿Nos puede aclarar con qué se suelen atragantar los niños?

Con respecto a los “objetos” con los que se producen mayor número de atragantamientos con riesgo de asfixia son pequeñas piezas de juguetes, cacahuetes (u otros frutos secos similares), caramelos (duros y blandos), carne (especial atención a las salchichas y pollo sin hueso), huesos y espinas, palomitas de maíz, zanahoria y manzana. 

¿Con la tendencia actual de darle sólidos a los bebés (Baby Led Weaning) son más frecuente los atragantamientos?

No son más frecuentes los atragantamientos debido al reflejo de extrusión, pero es cierto que el miedo es mayor. Las familias que eligen este método de alimentación, en la consulta, se interesan por el tipo de maniobras que deben realizar en el caso de atragantamiento.

Siempre les aclaro que no es lo mismo atragantarse que asfixiarse. De la misma manera que no es lo mismo caerse que matarse. Pretender, por tanto, que un niño comiendo sólidos no se atragante es como pretender que un niño que está aprendiendo a andar no se caiga. Pero, insisto, lo es lo mismo atragantarse que asfixiarse.

En cualquier caso, como todo en medicina, “más vale prevenir que curar” y, enlazando con la pregunta anterior, me gustaría aclarar que la glotis es un tubo muy estrecho y cilíndrico, similar al cuello de una botella de vino. Así que cualquier alimento que pudiese sellar el cuello de una botella de vino (salchichas, uvas,..) es un “alimento de riesgo” y deberíamos cortarlo longitudinalmente para minimizar ese riesgo.

¿Qué hacer ante un niño que está sufriendo un atragantamiento?

Recordad, como he comentado anteriormente, que, en primer lugar, debemos identificar la situación porque se llevan bruscamente la mano al cuello, con cara de mucha angustia y, en ocasiones, se pueden poner morados.

Ante esta situación, aunque esto parezca muy difícil, es importante mantener la calma ya que, si no, difícilmente, podremos actuar de forma adecuada.

Debemos valorar en cuál de las siguientes 3 situaciones se encuentra el niño:

El niño es capaz de toser adecuadamente, de forma eficaz: En este caso debemos animarlo a toser, sin hacer ninguna otra maniobra. No golpear en la espalda, ni intentar sacarle el cuerpo extraño de la boca a ciegas.

El niño está consciente pero tiene una tos débil, poco efectiva, es incapaz de hablar o la dificultad para respirar es muy importante: debemos llamar al teléfono de emergencias 112 y mientras debemos proceder de la siguiente manera: observar la boca y, si el objeto está visible, extraerlo con cuidado de no empujarlo hacia dentro. Si no vemos nada en la boca o no podemos extraerlo, con el talón de la mano dar 5 golpes (fuertes y secos) en la parte alta de la espalda, entre los omóplatos. Posteriormente, si no lo ha expulsado, se le debe dar la vuelta y realizar 5 compresiones torácicas (fuertes y secas) en el centro del pecho (justo debajo de la línea que une ambos pezones), si es un niño menor de 1 año, ó 5 compresiones abdominales en la boca del estómago (maniobra de Heimlich), si tiene un año o más. Este ciclo lo repetiremos tantas veces como sea necesario, hasta que el niño expulse el objeto, respire mejor o pierda la conciencia

Si el niño está inconsciente, o durante las maniobras pierde la conciencia: en este caso actuaremos como si el niño hubiese sufrido una parada cardiorrespiratoria. Otro día podremos hablar con más detalle de esto, pero resumiendo: Colocar al niño sobre una superficie dura y comprobar si hay algún objeto en la boca; si es accesible, debe extraerse. Se recomienda abrir la vía aérea sujetando con una mano la frente del niño y tirando ligeramente de la barbilla hacia arriba y comprobar luego si respira:

Si respira, colocaremos al niño de costado, vigilando que no deje de respirar hasta que llegue el servicio de emergencias.

Si no respira, debemos, cerrando la nariz del niño con dos dedos de la mano que ha colocado sobre la frente, poner nuestra boca sobre la de él e insuflar aire dentro del niño, observando si se mueve el pecho (si el niño es pequeño se puede abarcar con la boca del reanimador la boca y la nariz del niño). Realizar esta maniobra 5 veces. Si no se eleva el tórax, se comenzará con las maniobras de resucitación, dando 30 compresiones torácicas en el centro del tórax, alternando con 2 respiraciones boca a boca. Cada dos minutos se debe comprobar la respiración y si hay algún objeto visible en la vía aérea.