Directivos todoterreno para la transformación digital

Por Ana Herrero, Socia Directora de Montaner & Asociados Andalucía.

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Directivos todoterreno para la transformación digital.
Directivos todoterreno para la transformación digital.
Ana Herrero, Socia Directora de Montaner & Asociados Andalucía.
Ana Herrero, Socia Directora de Montaner & Asociados Andalucía.

La transformación digital está suponiendo un reto mayúsculo y uno de los mayores cambios de la historia de las empresas. Con la digitalización desembarcamos en la gestación de un nuevo matiz para la cultura de las organizaciones. No es de extrañar que, en breve y de forma imperativa, seremos o de otro modo no seremos, una organización 4.0. El desafío es no reaccionar a las modas o tendencias y ser capaces de instaurar este complejo proceso de trasformación en el ADN y la cultura organizativa de toda compañía.

Ante este escenario, el mando directivo tiene un papel protagonista. Es un papel que adquiere por ser el responsable de definir la estrategia digital y por ser la figura asignada para gestionar todo el proceso de cambio que supone hacer realidad el futuro tecnológico soñado. La clave reside en acertar en los pasos a dar con el análisis de procesos idóneos o la selección de la tecnología que mejor se adecúa a cada negocio.

Un riesgo que puede dificultar la transformación para un director es no ser capaz de reconocer que detrás de cualquier cambio tecnológico están las personas que lo hacen posible. Y es que realmente, la revolución tecnológica impacta en los procesos y formas de trabajar de cada persona. En este sentido, hay que focalizarse en dos principales líneas de actuación: llevar a cabo, de forma efectiva, los cambios que deben realizarse según la estrategia definida y, por otro lado, acompañar a cada persona en la transición.

Según la reputada experta internacional en gestión del cambio, Meryem Le Saget: “entendemos por cambio la modificación exterior en el tiempo de situación. Es un objetivo, real, palpable y organizable que se puede anticipar y que se ubica en un tiempo determinado. Por ejemplo, en cambio de oficinas, de director, de estrategia, de organigrama, o de actividades.

La transición responde a un proceso personal, interior, que no se ve y que no está adscrito al tiempo. “Es la repercusión en mí del cambio que uno ha tenido. Hay una transición para cada persona y también un periodo distinto en pasarla. Es la consecuencia humana y personal del cambio. La transición se inicia cuando algo termina”, apunta Le Saget.

Con cierta osadía y convencimiento podemos afirmar que uno de los grandes desafíos que tiene el director es acompañar a la persona en el proceso de transformación para que ésta pueda sentirse cómoda y desarrollarse en la organización, creando así una cultura digital óptima, adecuada al ritmo de la organización y las personas y no al revés.

Por este motivo, además de todas las competencias digitales que se requieren en un perfil competencial es indispensable que el directivo personalice sus áreas y/o departamentos para poder gestionar, desarrollar e impulsar a las personas. Para avanzar en este proceso de transición, además, un director debe entender y ayudar a canalizar todas aquellas emociones derivadas del cambio y que aparecen en el camino.

De este modo podemos afirmar que, en el proceso de cambio hacía la era digital y la empresa 4.0, el director tiene que saber de miedos, inseguridades, bloqueos, recelos y motivaciones. Y si no es capaz de gestionar la parte interior de los protagonistas del proceso de cambio, que son las personas de su equipo, se enfrentará a un duro y largo camino, con un dudoso punto
de llegada.

Todo directivo cuenta con herramientas para poder dar respuesta a esta necesidad latente en su equipo. Su imagen de marca debe estar en consonancia con lo que día a día ven en él las personas de su entorno laboral. También su capacidad de escuchar, comprender, alentar y generar visión en las personas, serán importantes para poder conseguir resultados exitosos.

Con todo ello llegaremos a ser una empresa 4.0 y, en ese momento, deberemos marcar los próximos pasos, los próximos retos. ¿Hacia dónde deberemos apuntar, entonces? Sea cuál sea el siguiente escalón del camino, cambio y gestión, transición y acompañamiento serán parte de la esencia del directivo para seguir haciendo camino.

En palabras de Stephen Kawking, “Incluso la gente que afirma que no podemos hacer nada para cambiar nuestro destino, mira antes de cruzar la calle”.