De qué manera puede un empresario cuidar su salud cerebral

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Día Mundial del Cerebro
Día Mundial del Cerebro
Por Dr. José Manuel García Moreno, Neurólogo.

22 de julio, DÍA MUNDIAL DEL CEREBRO

Creo que si hay algo que define la vida de un empresario es el estrés. Las personas que se dedican al “emprendimiento”, están siempre sometidos a mucha presión y no hay mejor caldo de cultivo para que el “estrés campe a sus anchas” que trabajar bajo presión. Los empresarios, por regla general, trabajan las 24 horas del día, los 365 días al año. Aún estando de fin de semana o incluso de vacaciones, el trabajo siempre lo llevan a cuestas. Es muy difícil para ellos desligarse del mismo: siempre hay algo que hacer, que solucionar.

Como consecuencia de ello no tienen tiempo para relajarse, tienen que estar pendientes de las cuentas, de los préstamos, de las ventas, de los plazos, de las deudas, de los impuestos, de los sueldos, de las bajas laborales, de la legislación vigente en cada momento, de las relaciones interpersonales …, es un continuo sin vivir. Para colmo, si la empresa crece y gana mucho dinero, significa que cada vez habrá trabajo y con ello, más problemas que resolver. Es un círculo vicioso.

No entiendo cómo las personas que hacen el mundo, los empresarios, que son las que logran el progreso humano, sean tan vilipendiadas en nuestro país por según qué gobiernos. Para ser empresario es necesario reunir una serie de cualidades que no todo el mundo tiene o que no todo el mundo quiere asumir. Hay que ser ingenioso, creativo, imaginativo, decidido, entusiasta, resolutivo, eficaz, eficiente, planificador, sacrificado, arriesgado, sereno, valiente, flexible, firme, resiliente, … De ahí que muchas personas aspiren a ser funcionarios o simples asalariados porque prefieren vivir en su zona de confort y no asumir los riesgos que suponen el “imprendere”, el comenzar una empresa (empresa viene de emprender, esto es, “acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo”).

Todas esas cualidades que ha tener un empresario son cualidades que emanan del mas complejo y enigmático órgano que tiene el ser humano: su cerebro. Es por ello que debe aprender a cuidar su salud cerebral.

Como todo tiene su precio, el que han de pagar los empresarios es el de soportar enormes cargas de estrés. Por tanto, una de las principales cosas que debe aprender a hacer un empresario para mantener su cerebro joven y sano es “saber gestionar el estrés”. Muchas personas no son capaces de soportar el estrés y se tienen que dedicar a otros menesteres, pero aquellos que son capaces de superar todos los obstáculos que se le van planteando son los que logran convertirse en empresarios de éxito.

La mejor forma de gestionar el estrés es “aprender a distinguir lo fundamental de lo accesorio”. Cuando uno llega a aprender bien esto y a interiorizarlo, adquiere sabiduría. Lo fundamental es tener una casa, lo accesorio es tener un ático; es necesario tener un coche para desplazarte hoy día, pero es accesorio que ese coche sea de lujo. Es importante que sea seguro, pero pueril que sea descapotable, por ejemplo. Puede ser conveniente tener un reloj, pero es superfluo que sea Cartier o Hublot. Por supuesto que, si la vida te sonríe y te lo puedes permitir, adelante, para eso está el dinero, para gastarlo. Pero no pierdas el norte. Si te paras a pensar un poco, da igual. Y no solo eso, sino que puede ser incluso ofensivo. ¿O no te parece ofensivo que haya personas que no tienen agua corriente y haya millonarios con grifería de oro en sus cuartos de baño? El dinero y el lujo, no dan la felicidad. Cuando estés en tu lecho de muerte no te sentirás arrepentido porque no te llegaste a comprar aquel coche de gama alta que “costaba un ojo de la cara”, ni porque no adquiriste aquel chalet en primera línea de playa con piscina “infinity”, o aquel traje de chaqueta de 100.000 euros con botones de oro y diamantes.

No. No te arrepentirás por aquello. Te arrepentirás de no haber ido a ver a tu madre cuando estuvo enferma, o de no haber ayudado a aquel hermano que estaba pasando un mal momento económico, o de no haber pasado mas horas junto a tus hijos cuanto los tenías en casa… Disfruta de tu familia y de tus amigos. Dedícales tiempo. Está ahí cuando te necesiten. Ellos son lo más importante que tienes.

Aprende a descargarte. A soltar lastre. Si tienes que elegir entre un asunto, llámese proyecto o trabajo, que te supone un esfuerzo de 10 y te da 6, y uno que te supone un esfuerzo de 6 y te da 8, no lo dudes, deja el primero. Aquello que veas que te está suponiendo un gran esfuerzo (menos horas de sueño, menos tiempo con tus hijos, etc.), suéltalo.

Ve lento por la vida. No vayas corriendo al trabajo, no comas rápido, come despacio y mastica la comida lentamente, saboreándola, degustándola, no tragándola; no quieras hacer mil cosas a la vez, haz las cosas de una en una; monta en bici, pero no para llegar antes, sino para disfrutar de ello; conduce despacio y disfruta de ello; ve más al campo, a los parques y a los jardines.

El estrés crónico al que están expuestos los empresarios es un factor de riesgo para desarrollar demencia tipo Alzhéimer, para tener infartos cerebrales y de corazón. También el estrés es causa de depresión. Aprende pues a gestionar el estrés. Te sentirás mejor, mantendrás tu cerebro en forma y conducirás mejor tu empresa.

No le quites horas al sueño. El sueño es fundamental para la salud cerebral. La falta de sueño hará que te irrites con más facilidad y te hará tomar malas decisiones. A la larga, la falta de sueño también favorece la aparición de enfermedades neurodegenerativas y de cuadros ansioso-depresivos.

Mantén una buena dieta. La dieta mediterránea se está mostrando como una poderosísima arma para mantener un cerebro sano y joven. Evita el tabaco y el alcohol. El mundo del tabaco y el alcohol ha estado durante muchos años vinculados a la vida empresarial y ambos son tóxicos para tu cerebro.

Practica el ejercicio físico. La mejor manera de mantenerte físicamente activo es pasear, pasear, pasear. No tienes necesariamente que ir a correr. Pasear a buen ritmo al menos una hora al día es más que suficiente para ayudarte a liberar el estrés. El ejercicio físico es un magnífico antídoto contra el estrés. Ten estrategias para poder hacer ejercicio físico: usa las escaleras, ve caminado a tu trabajo (si tu trabajo está a 30 -40 minutos andando es “pecado mortal” ir en coche), pasea los fines de semana por el centro, si vas a un restaurante y puedes ir tranquilamente dando un paseo, hazlo.

El ejercicio físico reduce tanto la producción de radicales libres (sustancias tóxicas que se producen como consecuencia del funcionamiento celular que están muy involucradas en el envejecimiento), como mejorando su neutralización y eliminación a través de la activación de las enzimas necesarias para ello. Pero, todavía más. El ejercicio físico continuado promueve la plasticidad sináptica y estimula la síntesis de neurotransmisores. Los neurotransmisores son las moléculas que usan las neuronas de los diferentes circuitos para comunicarse y permitir el funcionamiento de cada uno.


Así, gracias al ejercicio físico aumenta la producción de dopamina en el hipocampo, la corteza prefrontal, el estriado y el mesencéfalo, permitiendo así el aumento de las capacidades cognitivas. El ejercicio físico también promueve la síntesis de serotonina en las mismas regiones, lo cual tiene, entre otras cosas, efectos antidepresivos. Efectos antidepresivos que sabemos que llegan a ser tan potentes o mayores que los inducidos por fármacos antidepresivos serotoninérgicos que tanto tenemos que prescribir hoy día los médicos. Si la fluoxetina, la paroxetina, la sertralina y otros muchos. Los opioides endógenos (betaendorfinas, encefalinas y dinorfinas) que median efectos placenteros en la percepción interna del sujeto y que participan en la modulación del estado de ánimo y la percepción del dolor, también aumentan sus niveles.

Lo mismo sucede con los endocannabinoides, cuyo aumento durante el ejercicio tiene propiedades ansiolíticas, antidepresivas y analgésicas. La acetilcolina, en fin, “el neurotransmisor de la memoria” que van dejando de producir las neuronas de las personas con alzhéimer, también incrementa sus niveles en corteza e hipocampo gracias al ejercicio físico continuado, facilitando de esta manera los procesos de aprendizaje y la memoria.