Conducir a ciegas

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Por Eduardo Cambil Molina, Socio Action COACH
Por Eduardo Cambil Molina, Socio Action COACH

Hace algún tiempo estando de viaje en el norte de Cáceres,  tras haber recogido mis cosas y haber metido el equipaje en el coche, le doy a la llave para arrancar el motor, pero no lo hace, lo vuelvo a intentar y tampoco, así varias veces. Ya preocupado,  pregunto a un grupo que si me podían empujar para arrancar, al ver el coche, que era un todoterreno, nadie se prestó a hacerlo, pero hubo un buen samaritano que me ofreció “darle biberón”. Tras conectar ambas baterías, el coche arrancó, le costó, pero lo hizo.

Hasta que arranca el coche, es la historia que muchos de vosotros lectores habréis vivido alguna vez, pero lo que no es tan común, es que cuando llevaba diez kilómetros, empecé a ver una feria de luces en el coche, se me apagaron todos los indicadores, igual se encendía la temperatura,  que se apagaba y se iluminaba la presión del aceite, el velocímetro iba de cero  a cien  y de cien a cero con la misma facilidad, el cuentarrevoluciones no daba señales de vida, la gasolina daba tanque lleno, tanque vacío intermitentemente, cuando yo sabía que no era ninguna de las dos, las luces no se encendían, ni las cortas, ni las largas. Un fallo de un cortocircuito había producido una avería importante en todo el sistema eléctrico, lo que provocaba que todos los indicadores estuvieran fuera de control, y lo peor,  me quedaban por delante más de 300 kilómetros por carreteras comarcales en su gran parte. Fue una experiencia realmente dura conducir en esas condiciones.

Querido lector, me vas a permitir que haga una similitud de mi incidente con la situación de muchos empresarios con los que hablo. Cuando les pregunto qué tal el cuadro de mandos de su negocio, me dicen que bien, pero si vuelvo a preguntar, ¿Tienes los balances al día?, – Bueno me los dan para presentar los impuestos, o sea que los tienes varios meses después del cierre, – bueno o más tarde. ¿Entiendes el balance y la cuenta de resultados?, – más o menos, es la respuesta. Entonces,  ¿Cómo tomas las decisiones?

A propósito  ¿Conoces el margen real de cada línea de negocio y de cada producto?, – bueno lo calculamos una vez y creo, que más o menos el mismo. 

¿Sabes en qué momento llega tu empresa al punto de equilibrio, aquel donde empiezas a dejar de perder y comienzas a ganar? Sí claro, – ¿Qué día llegáis el 5 o el 25 del mes, si llegas el día 5 tienes por delante mucho tiempo para ganar dinero, pero si llegas el 25, tienes poco tiempo y a lo mejor no llegas? – Bueno así no lo tenemos,  realmente  no lo calculamos.

¿Tenemos una previsión de tesorería a seis meses?  –Sé perfectamente lo que hay en caja y en los bancos.  – ¿No sabes qué necesidades de flujo de caja vas a tener los próximos meses?, ¿Qué cantidad de dinero deberías de pedir en una póliza o en un préstamo? ¿Cómo lo devolverías? ¿Tienes fondos para seguir funcionando para cuánto tiempo?¿Los impuestos?

¿Tienes un control de los principales elementos de tu negocio, productividad, plazos de cobro, rendimiento, número de visitas, tasas e conversión etc? ,– Más o menos , pero exactamente no lo sabemos.

Como el conductor de tu empresa, si te has visto reflejado, y es el caso de muchos empresarios,  es como ir conduciendo con un coche como el mío, sin luz, sin velocímetro, sin saber cuánta gasolina me quedaba, sin ver si corría o no, si llevaba el motor bien o mal, si había recorrido mucho o poco, si llegaría, o no a mi destino. Una temeridad.

Muchas veces, la operación, el quehacer del día a día, hace que no nos fijemos en todas estas cosas, todas muy importantes, ya que son la información esencial para gestionar el negocio, grande o pequeño, pero es vital tenerla y saberla manejar, de lo contrario podríamos estar conduciendo a ciegas. No se trata de información para el fisco, sino para ti y tu empresa.  No importa el tamaño que tengas, en cualquier caso, tener un buen cuadro de mandos es crítico para ti y para tu empresa.  

¿Hablamos?