Compensar los excesos ¿Una buena solución?

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Carmen Garrido Ordóñez. Graduada en Nutrición Humana y Dietética
Carmen Garrido Ordóñez. Graduada en Nutrición Humana y Dietética

Llega el final de las Navidades y con ella las comilonas y excesos de dulces navideños. Acto seguido nos subimos a la báscula y queremos cambiar todo lo que hemos comido o…al menos compensarlo, bien dejando de comer o que nuestra comida se convierta en una pieza de fruta o un yogur… Pero ya os voy diciendo que no es la mejor solución para conseguir bajar esos kilos de más.

El principal problema que se produce cuando nos saltamos comidas con intención de compensar los excesos del día anterior es que, se produce un desajuste  en la distribución diaria de las comidas y entonces nuestro cuerpo responde: no comemos o comemos muy poco y en la siguiente comida devoraremos. 

Hay más riesgo de que lleguemos con más apetito y con mayor ansiedad en la siguiente comida y como consecuencia, pillemos lo primero que veamos en la nevera sin tener en cuenta la cantidad y lo que es peor, la calidad nutricional de ese alimento (lo más probable es que se escojan alimentos más calóricos, procesados y palatables para calmar nuestro centro de apetito-saciedad).

Al igual que muchos nutricionistas, pienso que es mucho más recomendable que mantengamos una alimentación saludable junto a una rutina de ejercicio diario todo el tiempo que sea posible, incluso durante y después de las Navidades. 

La clave de esta rutina ya la sabéis, tener presente los alimentos vegetales en todas las comidas (crudos y cocinados), que nuestra bebida principal sea el agua y que las elaboraciones de los platos sean sencillas y a la vez apetitosas. De esta forma, cuando lleguen esos días de “comidas oficiales” con la familia no temeremos tanto por qué comer o el si nos pasaremos o no, nos dedicaremos a disfrutar con los nuestros y a ser conscientes de que esos días están para eso y el resto para seguir con nuestros hábitos, sin sentir culpa ni frustraciones, porque estaremos haciendo lo correcto, realmente lo que nos pide nuestro cuerpo en cada momento.