Cómo motivar a tu equipo de trabajo

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De bien es sabido que tener a un equipo de trabajo motivado, hace que aumente la productividad de la empresa. Esto, como se suele decir, es de perogrullo. Sin embargo, no es tarea fácil el llevarlo a la práctica, más que nada porque el equipo de trabajo lo forman personas y no máquinas. El trabajar con personas y más con un grupo tiene la complejidad de que cada uno es de una manera, y por ello un líder tiene que tener mucha mano izquierda. Es por ello, que es fundamental que para que un trabajador esté motivado y por tanto más poductivo, que se sienta parte de la empresa, es decir, que vea a la empresa también como suya. El trabajador que sienta el valor de pertenecía al equipo, estará más motivado y consigue aprovechar más el tiempo, los recursos con los que dispone y por ente, consigue las metas propuestas con más eficacia.

Otro elemento muy importante para conseguir tener al personal motivado es cuidando y mucho el ambiente de trabajo. Si esto lo extrapolamos a un equipo de fútbol, un buen entrenador es el que consigue hacer equipo y un buen capitán es el que mantiene a ese equipo unido y todos a una. De nada sirve tener estrellas con nombre si a la hora de jugar no funciona el conjunto. Sin embargo, un equipo en mayúscula, son aquellas personas que trabajan a gusto y en sintonía por un mismo objetivo. Para conseguir el buen ambiente de trabajo hay que fomentar la participación e implicación en los proyectos; realizar actividades en común dentro y fuera del trabajo y por supuesto mejorar la comunicación.

Todo esto está muy bien, pero además tiene que ir acompañado con incentivar a los trabajadores. Cuando se dice incentivar, no sólo se habla de cuestión económica, que también. Aquí se incluye el reconocimiento verbal y públicamente de las acciones bien hechas. 

Como todo va de la mano en este asunto, para que un trabajador pueda tener ese reconocimiento, hay que fijarle las metas claras y los objetivos que la empresa quiere llegar a conseguir. Pero estos objetivos tienen que ser reales tanto en forma como en tiempo. De nada sirve, tanto al trabajador como al equipo de trabajo, fijar metas no reales que les provoque estrés y presión. Tanto el estrés como la presión hay que minimizarlo al máximo. 

Súper importante es la flexibilidad horaria, es decir, la conciliación familiar. Un buen líder tiene que tener la capacidad de entender la situación personal del trabajador, para que éste se sienta comprendido y con ello más seguro en su puesto de trabajo. En cuanto a flexibilidad del horario laboral, es dar la oportunidad de cambiar turnos, recuperar las horas…

Ya se ha mencionado la comunicación, ni que decir cabe, que es fundamental que haya una buena comunicación. Para ello, el líder tiene que sacar tiempo para hablar con cada uno de los trabajadores para comentarle su rol en la empresa, para ubicarlo dentro de ella, para explicarle sus tareas, así como de resolver todas las dudas que le surjan. De esta manera el trabajador, se sentirá cómodo y más seguro en sus funciones. Y un trabajador seguro, que sepa resolver los problemas sobre la marcha, es productividad asegurada.

Estos son pinceladas de cómo conseguir la motivación de un equipo de trabajo. Hay muchos libros que pueden ayudar a cómo alcanzar esa motivación que la empresa necesita. Pero recuerda que un equipo motivado es victoria garantizada.