Cinco actividades que debes de hacer en verano con tus hijos

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Por Mª Ángeles Sánchez psicóloga infantil de Crecer Gabinete de Psicología Infanti

La llegada del verano va unida a las vacaciones escolares algo que, para muchas familias significa tiempo de descanso y playa pero que para muchas otras supone tener que quebrarse la cabeza para ver qué hacemos ahora con los niños mientras los progenitores continúan trabajando.

Hasta no hace mucho la mayoría de los niños pasaban gran parte del tiempo jugando en la calle, en el campo, experimentando al aire libre y en contacto con la naturaleza y la palabra aburrimiento prácticamente no existía.

Actualmente la realidad es que los niños pasan muchas horas sentados en lugares cerrados y delante de dispositivos electrónicos.  Sobrecargamos a los niños con actividades porque pensamos, erróneamente, que si no les organizamos las actividades no estamos haciendo bien nuestro trabajo como progenitores. Sin embargo, la mayoría de las veces conseguimos justo lo contrario ya que cuanto más organizamos su tiempo para que no se aburran, más les transmitimos la idea que solos no son capaces de entretenerse y ser independientes, que necesitan que alguien les organice la agenda, por lo que estamos fomentando personas poco autónomas o sin capacidad de decidir por ellos mismos qué es lo que quieren.

Por eso, el verano es un buen momento para intentar que los niños estén en contacto con la naturaleza y aprendan a gestionar su tiempo. Además, tiene que ser un momento para que la familia recupere todo ese tiempo que no pueden pasar juntos el resto del año.

  1. Ejercicio y actividades al aire libre

No es necesario hacer grandes viajes ni largas excursiones, basta con caminar, nadar, ir en bici o jugar en cualquier espacio abierto.

  1. Juego en familia

Establecer un momento del día donde todos hagáis algo juntos o juguéis a juegos de mesa en familia o aprovechéis para saltar a la comba, jugar al fútbol, etc… Os ayudará a tener un tiempo de calidad en familia y a mejorar y fortalecer la relación entre todos los miembros.

  1. Viajar, ir de campamentos…

Permite vivir experiencias inolvidables y abrir la mente al conocer otras realidades y culturas. Además, estos recuerdos les acompañarán toda la vida.

  1. Tareas de casa y autonomía

El verano al disponer de más tiempo es un buen momento para iniciarlos en nuevas responsabilidades. Así, podemos enseñarles a que preparen su desayuno, ayudar a preparar la comida, ordenar su habitación, ayudar a limpiar alguna parte de la casa, etc…

  1. Practicar aprendizajes

Tenemos que enseñarles que igual que cuidamos nuestro cuerpo también tenemos que cuidar nuestra mente y eso incluye media hora al día de lectura o de práctica con cuadernos de verano, o dibujar y pintar o cualquier otra actividad intelectual que les ayude a cuidar y entrenar su cerebro.

En definitiva, el verano significa una oportunidad para pasar más tiempo en familia e intentar que este sea un tiempo de calidad. Además, al ser un tiempo menos estructurado podemos aprovechar para hacer cosas nuevas o que el resto del año no podemos. Pero sobre todo, tiene que ser un tiempo que aprovechemos para disfrutar los unos de los otros y para fomentar la tranquilidad, la seguridad, la creatividad y las relaciones sociales en nuestros hijos.